Qué pasa en Nueva York si te llevas un carrito del supermercado

Puede parecer un gesto inofensivo. Terminas de hacer las compras, el auto está lejos o simplemente piensas devolver el carrito después. Sin embargo, en Nueva York esa decisión puede meterte en un problema legal. La ley considera que esos carritos siguen siendo propiedad del supermercado y sacarlos del área autorizada puede tener consecuencias.
La advertencia no es exagerada. Las autoridades y los comercios han reforzado las medidas para evitar que los clientes retiren los carritos de sus instalaciones, una práctica que cada año representa pérdidas económicas importantes.
¿Cuáles son las consecuencias?
La respuesta es sencilla: podría interpretarse como un hurto.
De acuerdo con el Código Penal del estado de Nueva York, retirar un carrito sin autorización puede encajar en la figura de “Petit Larceny”, o hurto menor, contemplada en la Sección 155.25.
Lo que muchas personas desconocen es que no hace falta llevar el carrito hasta casa para que exista un problema. En determinados casos basta con sacarlo del estacionamiento o alejarlo del perímetro establecido por el establecimiento para que el comercio considere que hubo una apropiación indebida.
Por esa razón, numerosos supermercados ya instalaron sistemas que bloquean automáticamente las ruedas cuando el carrito supera los límites permitidos.
Las consecuencias dependen de las circunstancias.
Si una persona conserva el carrito o lo abandona lejos del negocio, también podría enfrentar una acusación por posesión de propiedad robada, otro delito contemplado por la legislación estatal.
Ambas conductas pueden clasificarse como delitos menores de Clase A, que pueden derivar en:
- Multas económicas.
- Comparecencias ante un tribunal.
- Antecedentes penales.
- Posibles penas de cárcel, aunque en casos aislados por un solo carrito no suele ser la sanción habitual.
Las autoridades suelen actuar con mayor severidad cuando existe reincidencia o cuando el carrito resulta dañado durante el traslado.
¿Existen reglas adicionales?
Sí. Además de la legislación estatal, algunas ciudades y municipios cuentan con normas propias para combatir el abandono de carritos en espacios públicos.
Localidades como Albany y Riverhead prohíben expresamente dejar estos vehículos de compra en calles, banquetas o propiedades privadas ajenas al supermercado.
Cuando eso ocurre, la persona responsable puede enfrentarse a sanciones administrativas o multas civiles, incluso si nunca tuvo intención de quedarse definitivamente con el carrito.
¿Por qué los supermercados protegen tanto sus carritos de compras?
La explicación es mucho más práctica de lo que parece.
Cada carrito representa una inversión que, según el modelo y sus características, puede oscilar entre 100 y 300 dólares. Cuando desaparecen de manera constante, las cadenas comerciales terminan destinando miles de dólares al año para reemplazarlos.
El problema tampoco termina ahí. Los carritos abandonados suelen convertirse en obstáculos para peatones y automovilistas, además de ocupar espacios públicos. En algunos municipios, incluso las autoridades locales deben invertir recursos para recogerlos y devolverlos a los establecimientos.
Por eso, llevarse un carrito del supermercado en Nueva York no se considera un simple descuido. Desde la perspectiva legal, sigue siendo propiedad privada del comercio en todo momento. Lo que para algunos puede parecer un préstamo de unos minutos, para la ley puede convertirse en un acto con consecuencias que van mucho más allá de una llamada de atención.
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