La ONU advierte sobre una “bancarrota hídrica” global: qué es y cuáles son sus repercusiones

| 18:37 | Aldo Flores | ONU
bancarrota hídrica
¿Qué es la bancarrota hídrica? Foto: Getty Images

De acuerdo con un informe de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU), el planeta ha rebasado un punto crítico en el uso del agua dulce, por lo que ya entró en una era de “bancarrota hídrica global”, una condición en la que los recursos de agua se consumen más rápido de lo que la naturaleza puede reponerlos. 

Ante este problema, la ciencia evalúa la crisis del agua, pues ya no se trata de una emergencia temporal, sino de un desequilibrio estructural con consecuencias duraderas.

¿Qué es la “bancarrota hídrica”?

El concepto de bancarrota hídrica se inspira en el lenguaje financiero, así como una persona o país entra en bancarrota cuando gasta más de lo que ingresa y agota su capital, la humanidad ha comenzado a vivir por encima de sus “ingresos” hídricos. Esto ocurre cuando:

  • Se extrae agua de ríos, lagos y acuíferos más rápido de lo que pueden recargarse.
  • Se destruye el capital natural que regula el ciclo del agua, como humedales, glaciares y suelos saludables.

Según los científicos de la ONU, en muchos casos no es realista esperar una recuperación completa de estos sistemas, aun si se redujera el consumo, debido al daño acumulado y al impacto del cambio climático.

Un problema científico y tecnológico

Desde la perspectiva de la ciencia y la tecnología, la bancarrota hídrica revela fallas profundas en la gestión y monitoreo del agua. Aunque existen tecnologías avanzadas de observación satelital, modelado climático y análisis de datos, su adopción ha sido desigual y, en muchos países, insuficiente para anticipar el colapso de fuentes hídricas clave.

El informe señala que gran parte de la infraestructura hidráulica mundial fue diseñada bajo supuestos climáticos que ya no son válidos.

Presas, sistemas de riego y redes de distribución se enfrentan ahora a sequías más intensas, lluvias irregulares y eventos extremos, lo que reduce su eficiencia y aumenta los costos de operación y mantenimiento.

Repercusiones globales

Las consecuencias de esta bancarrota se extienden a múltiples ámbitos:

Seguridad alimentaria: cerca del 70% del agua dulce se utiliza en la agricultura. La reducción de la disponibilidad hídrica amenaza la producción de alimentos y encarece los precios.

Energía y tecnología: plantas termoeléctricas, hidroeléctricas y centros de datos dependen de grandes volúmenes de agua para enfriamiento y operación.

Salud pública: la escasez y la contaminación del agua incrementan el riesgo de enfermedades y limitan el acceso a servicios básicos.

Innovación forzada: la crisis acelera el desarrollo de tecnologías como la reutilización de aguas residuales, la desalinización, la agricultura de precisión y los sistemas inteligentes de gestión del agua, aunque con altos costos y barreras de acceso.

Un cambio de paradigma

Para la ONU, hablar de bancarrota hídrica implica abandonar la idea de que bastan soluciones de emergencia. 

En su lugar, propone una adaptación permanente a un mundo con menos agua disponible, donde la tecnología, la ciencia de datos y la cooperación internacional sean herramientas centrales.

El informe concluye que el agua se convertirá en uno de los principales ejes de decisión científica, tecnológica y política del siglo XXI

Reconocer la bancarrota hídrica no es un gesto alarmista, sino, según los expertos, el primer paso para rediseñar cómo producimos, consumimos y gestionamos uno de los recursos más esenciales para la vida y el desarrollo tecnológico.

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