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El arma secreta de México en el Mundial: la “misión imposible” de jugar a 2 mil 240 metros sobre el nivel del mar

| 08:42 | Alfredo Narváez | UNAM
¿La altura de la CDMX en el Azteca juega a favor de México?
¿La altura de la CDMX en el Azteca juega a favor de México? | Foto: Cuartoscuro

México calificó este martes a los octavos de final del Mundial y, a lo largo de la fase de grupos y la ronda de 32, ha convertido al Estadio Ciudad de México, antes conocido como el Estadio Azteca, en su fortaleza con tres triunfos, siete goles a favor y cero en contra. Ahí, el Tricolor enfrentará a Inglaterra el próximo domingo 5 de julio.

Miguel García Guerrero, divulgador científico retomado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó que jugar en el “Coloso de Santa Úrsula” conlleva enfrentar condiciones atmosféricas desafiantes por la altura de la Ciudad de México, lo que podría ser una ventaja para la Selección Mexicana.

El reto de jugar en una ciudad tan alta como la CDMX

La Ciudad de México se encuentra a 2 mil 240 metros sobre el nivel del mar, en donde la presión atmosférica disminuye casi un 27% respecto a lo normal, haciendo que el “aire sea más delgado” y afecte al rendimiento de los atletas, según García Guerrero.

En un deporte de resistencia como el futbol, el jugador requiere de un flujo constante de oxígeno; sin embargo, en ciudades altas, la menor disponibilidad de oxígeno genera hipoxia arterial.

  • La hipoxia arterial es la falta de oxígeno en los tejidos del cuerpo, lo cual provoca síntomas como confusión, inquietud, dificultad para respirar, taquicardia y coloración azulada de la piel, según la ClÍnica de Cleveland.

Una de las consecuencias de la hipoxia arterial es que se reduce la capacidad de los futbolistas de realizar sprints consecutivos y aumente la fatiga prematura o sensación de ahogo, de acuerdo con el especialista de la UNAM.

Los sprints son esenciales para los jugadores de futbol, pues se trata de carreras de máxima velocidad durante periodos breves, seguidos de descansos.

¿Una ventaja para México?

Cabe destacar que la altitud favorece las carreras cortas de quienes estén acostumbrados a jugar a la altitud de la Ciudad de México, según Miguel García Guerrero.

“Al haber menos aire con el cual chocar, los jugadores pueden alcanzar velocidades máximas superiores en sprints de 20 a 30 metros, aunque su recuperación posterior sea más lenta debido a la falta de oxígeno”.

Miguel García Guerrero (UNAM)

Además, el divulgador aseguró que los retos de jugar a 2 mil 240 metros sobre el nivel del mar afectaría más a los futbolistas acostumbrados a otras alturas debido a la menor disponibilidad de oxígeno.

Cabe destacar que Erik Lira es el único de los 11 jugadores de la Selección Mexicana que arrancaron el partido de este 30 de junio contra Ecuador, que juega de manera frecuente en la Ciudad de México.

Sin embargo, Javier “Vasco” Aguirre comenzó la concentración de sus jugadores en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de la Ciudad de México el pasado 6 de mayo, es decir, más de un mes antes del inicio del Mundial, por lo que pudieron adaptarse a las condiciones capitalinas.

Primero se concentró a los jugadores que militan en la Liga MX, que representan el 54% de la alineación contra Ecuador; eventualmente, los seleccionados que juegan en Europa se incorporaron a la concentración.

La presión atmosférica también afecta el movimiento del balón

La presión atmosférica de la Ciudad de México también influye en cómo se mueve el balón en el aire, por lo que los jugadores tienen que recalcular sus tiros y los porteros deben estar atentos a esos cambios, según García Guerrero.

“Debido a que el aire es menos denso, hay menos moléculas con las cuales chocar al avanzar, lo que reduce la fuerza de resistencia”.

Miguel García Guerrero, (UNAM)

Un balón pateado con la misma potencia viajará más rápido y llegará a la portería con mayor fuerza de impacto en la Ciudad de México que en Miami, donde el balón encontrará una mayor resistencia y tendrá un roce aerodinámico.

Por esta razón, en otras sedes mundialistas es imposible ver los “cañonazos” que son habituales en el Estadio Azteca, según el experto citado por la institución académica mexicana.

Además, advirtió que, en la capital de México, el famoso “chanfle”es menos frecuente. “En mayor altitud, al haber menos presión, la fuerza resultante que hace curvar al esférico es menor y su trayectoria se vuelve casi recta”, señaló.

Por esta razón, se dice que en ciudades altas, como la Ciudad de México o La Paz (Bolivia), “la pelota no dobla casi nada“.

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