Un bosque, vapores tóxicos y tres mexicanos: la historia detrás del mayor narcolaboratorio de Nigeria

Durante meses, un extraño olor envolvió a las comunidades cercanas a un bosque del suroeste de Nigeria. Los habitantes creían que provenía de una granja porcina, pero la realidad era muy distinta.
Entre los árboles de dicho bosque operaba el mayor laboratorio clandestino de metanfetamina descubierto hasta ahora en el país, un sitio al que las autoridades llegaron tras un juicio contra tres ciudadanos mexicanos y donde fueron asegurados químicos y droga valuados en 360 millones de dólares.
Lo que hoy queda del lugar son enormes calderos, cubas y bidones de sustancias químicas abandonados dentro de un cobertizo improvisado entre la vegetación.
Cuando la AFP recorrió el sitio junto con agentes de la Agencia Nacional para el Control de Drogas (NDLEA), los recipientes todavía desprendían vapores asfixiantes mientras un soldador y un carpintero desmontaban la infraestructura utilizada para fabricar metanfetamina.
La historia comenzó lejos del bosque. El proceso judicial que enfrentan tres ciudadanos mexicanos llevó a las autoridades a realizar una serie de registros que terminaron por revelar la instalación clandestina, ubicada entre las aldeas de Abidagba e Iroto.

Un operativo millonario
En mayo, la NDLEA detuvo a 10 personas y cateó tanto el laboratorio como dos viviendas en un exclusivo barrio de Lagos, considerada la capital económica de Nigeria.
El resultado del operativo fue el aseguramiento de metanfetamina y sustancias químicas para producirla con un valor estimado de 360 millones de dólares.
Aunque el juicio continúa a puerta cerrada, un tribunal autorizó desmantelar el laboratorio por el riesgo que representaba para el medio ambiente.
Patricia Afolabi, directora de forenses de la NDLEA, explicó que los productos utilizados para fabricar la droga estaban contaminando el aire y las aguas subterráneas, razón por la que la estructura debía desaparecer cuanto antes.
El olor que nadie imaginó
Apenas a un kilómetro del laboratorio vive Florence Banjo.
La agricultora de 59 años recuerda que el hedor llegaba con frecuencia hasta su comunidad, pero nunca imaginó lo que realmente ocurría en el bosque.
Pensó que el olor provenía de una pocilga.
El constante movimiento de personas y las obras de construcción incluso despertaron esperanza entre los habitantes.

“Escuchamos rumores de que iban a construir allí una urbanización, y me alegré porque por fin iban a asfaltar la carretera que conduce a nuestra aldea”, contó a la AFP.
“Nos quedamos decepcionados”, agregó.
La preocupación crece
El hallazgo también encendió las alertas entre las autoridades nigerianas.
En los últimos años, África Occidental se ha consolidado como una ruta para cargamentos de cocaína que viajan desde Sudamérica hacia Europa, mientras que sustancias como la metanfetamina pueden producirse directamente en la región.
Los decomisos de metanfetamina y las redadas contra laboratorios clandestinos han aumentado aproximadamente desde 2011, de acuerdo con un informe de 2019 del Instituto de Estudios de Seguridad, conforme especialistas latinoamericanos exportaban su experiencia al país.

En junio, otro ciudadano mexicano fue detenido durante un operativo contra la metanfetamina en el estado de Oyo, también en el suroeste de Nigeria.
Frente al caso, James Taalba, subcomandante de narcóticos de la NDLEA, aseguró que las autoridades están preparadas para enfrentar cualquier intento de expansión del crimen organizado.
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