A casi un mes de los terremotos, Venezuela enfrenta el reto de reconstruir infraestructura y viviendas

Venezuela entró en una nueva etapa tras los terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 registrados el 24 de junio de 2026, al dejar atrás las labores de búsqueda y rescate para concentrar sus esfuerzos en la reconstrucción, las inspecciones estructurales y la atención de miles de personas que permanecen desplazadas. Mientras continúan las evaluaciones de viviendas e infraestructura, el Banco Mundial estima que la reconstrucción podría alcanzar los 50 mil millones de dólares.
A casi un mes del doble sismo, las cifras oficiales retomadas por agencias internacionales ubican el saldo en:
- Alrededor de 5 mil 300 personas que perdieron la vida
- Más de 16 mil 700 personas heridas
- Aproximadamente 17 mil 900 personas que perdieron sus viviendas.
Además, más de 21 mil personas permanecen en campamentos temporales habilitados por las autoridades mientras esperan conocer si podrán regresar a sus hogares.
Retiro de escombros y mil 300 réplicas
Aunque las operaciones de rescate concluyeron después de que los equipos especializados descartaran la presencia de sobrevivientes entre las estructuras colapsadas, los trabajos continúan con el retiro de escombros, la recuperación de pertenencias y la identificación de víctimas en algunos inmuebles donde las condiciones de seguridad siguen dificultando el acceso.
Otro de los retos para las autoridades ha sido la actividad sísmica posterior al desastre. Desde el 24 de junio se han registrado más de mil 300 réplicas, la mayoría de baja intensidad, pero suficientes para obligar a suspender temporalmente algunas inspecciones y mantener la incertidumbre entre la población. Esta situación ha llevado a que numerosas familias permanezcan fuera de sus viviendas por temor a nuevos movimientos, incluso cuando los daños aparentan ser menores.
Inspecciones estructurales avanzan en viviendas y edificios públicos
El estado de La Guaira continúa concentrando buena parte de los trabajos de evaluación debido a que fue una de las zonas con mayores afectaciones. Brigadas conformadas por ingenieros, arquitectos y personal de Protección Civil revisan inmuebles para determinar si pueden seguir habitándose, requieren reparaciones o representan un riesgo para sus ocupantes.
Las inspecciones se realizan mediante un sistema de clasificación por colores:
- Etiqueta verde, para inmuebles habitables que sólo requieren reparaciones menores
- Etiqueta amarilla, cuando la vivienda necesita trabajos antes de volver a ocuparse
- Etiqueta roja, para edificios que deben permanecer desalojados mientras concluyen los estudios estructurales
Las autoridades han insistido en que una etiqueta roja no significa que el inmueble será demolido, sino que se trata de una medida preventiva mientras especialistas determinan si es posible rehabilitarlo.
El ministro de Transporte y presidente de la comisión presidencial encargada de la habitabilidad, Francisco Garcés, informó que alrededor de 6 mil inmuebles habían sido inspeccionados durante las primeras semanas posteriores al terremoto, aunque las evaluaciones continúan ampliándose conforme nuevos propietarios solicitan dictámenes.
Hasta el momento, el balance oficial mantiene en 190 el número de edificios colapsados y en 856 las edificaciones con distintos niveles de afectación estructural. No obstante, una evaluación satelital elaborada por la NASA estima que hasta 58 mil inmuebles podrían presentar algún tipo de daño, cifra que deberá confirmarse mediante inspecciones presenciales.
Varias zonas siguen restringidas ante riesgo de derrumbe
En Caracas, las revisiones continúan principalmente en el municipio de Chacao, donde se ubican sectores como Los Palos Grandes, Altamira y La Castellana. De las aproximadamente 3 mil 100 edificaciones del municipio, cerca de mil ya fueron inspeccionadas y 25 permanecen clasificadas con etiqueta roja.
Uno de los hechos que reforzó la necesidad de mantener restringido el acceso a edificios dañados ocurrió el 3 de julio, cuando parte de un colegio ubicado en el centro histórico de la capital colapsó después de haber sido desalojado por presentar daños estructurales. El incidente no dejó personas lesionadas debido a que el inmueble permanecía evacuado.






Además de viviendas particulares, las brigadas técnicas mantienen evaluaciones en hospitales, escuelas, universidades, edificios administrativos e instalaciones estratégicas para garantizar que puedan reanudar operaciones sin representar un riesgo para trabajadores y usuarios.
Las inspecciones también abarcan carreteras, puentes y puertos que registraron afectaciones durante el sismo. En destinos como Tucacas, la actividad marítima comenzó a recuperarse de manera gradual tras concluir las revisiones de muelles y embarcaderos, lo que permitió restablecer parte de los servicios turísticos hacia el Parque Nacional Morrocoy.
Reconstrucción y recuperación económica, el siguiente desafío
Con la etapa de emergencia prácticamente concluida, las autoridades venezolanas concentran ahora sus esfuerzos en planear la reconstrucción de viviendas, infraestructura pública y servicios básicos.
Los trabajos contemplan la reparación de inmuebles con daños moderados, la construcción de nuevas viviendas para quienes perdieron su patrimonio, la demolición controlada de estructuras consideradas irrecuperables y la rehabilitación de hospitales, escuelas, carreteras, puentes e instalaciones portuarias.
Mientras avanza ese proceso, miles de familias continúan viviendo con familiares, en refugios temporales o en campamentos improvisados instalados cerca de sus viviendas, a la espera del resultado de los peritajes que definirán si podrán regresar a sus hogares.
Uno de los lugares que permanece como símbolo del desastre es el complejo La Mar Suites, en Tucacas, donde uno de sus edificios colapsó durante los sismos. Semanas después del terremoto, el sitio continúa acordonado mientras se realizan labores de retiro de materiales y vigilancia para impedir el acceso de personas ajenas a las operaciones. En los alrededores, algunos habitantes recolectan fragmentos de metal desprendidos de la estructura para venderlos como chatarra.
La reconstrucción podría costar 50 mil mdd
El 23 de julio, el Banco Mundial publicó una evaluación preliminar que calcula en 19 mil 600 millones de dólares los daños físicos directos ocasionados por el desastre. La estimación considera afectaciones en viviendas, infraestructura carretera, hospitales, escuelas, edificios públicos, comercios y servicios básicos.
El organismo también proyecta que una reconstrucción integral podría requerir hasta 50 mil millones de dólares, al considerar no sólo la reposición de la infraestructura dañada, sino la construcción de edificaciones con estándares más resistentes frente a futuros sismos.
De acuerdo con el informe, 47 % de las pérdidas corresponde al sector vivienda, 27 % a infraestructura y 26 % a edificios no residenciales, entre ellos hospitales, escuelas e instalaciones gubernamentales.
Además del costo material, la recuperación dependerá de la reactivación de la actividad económica en las zonas afectadas, particularmente en regiones turísticas como Tucacas y Morrocoy, donde prestadores de servicios reportan un regreso gradual de visitantes conforme avanzan las inspecciones y se restablecen las operaciones.
A casi un mes del doble terremoto, el panorama en Venezuela refleja una transición hacia una etapa de recuperación de largo plazo, en la que las decisiones técnicas sobre miles de edificios y la disponibilidad de recursos definirán el ritmo de la reconstrucción durante los próximos años.
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