Del Golfo de América a la Noche Victoriosa: lugares que gobernantes decidieron renombrar

Los nombres de calles, montañas, cuerpos de agua y otros lugares también pueden convertirse en terreno de decisiones políticas. Presidentes y gobiernos han impulsado cambios en la nomenclatura por razones históricas, culturales o de identidad, aunque algunas modificaciones sólo tienen efectos dentro de sus propios territorios y otras ni siquiera llegan a concretarse.
El tema volvió al centro de la conversación internacional este 27 de agosto de 2026, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenara que el lago Ontario sea denominado “Lago América” en los documentos y registros del Gobierno federal estadounidense.
La decisión se suma a otros cambios impulsados por Trump, como “Golfo de América” y Monte McKinley, pero existen antecedentes en México y otros países. De cambios consumados a propuestas que han generado controversia, éstos son algunos lugares que gobernantes y gobiernos han buscado rebautizar. Estos son algunos ejemplos.
Lago Ontario por “Lago América”
El caso más reciente ocurrió este 27 de agosto de 2026, cuando Trump firmó una orden ejecutiva para que el Gobierno de Estados Unidos utilice oficialmente el nombre “Lake America” para el cuerpo de agua conocido como lago Ontario.
La orden instruye al Departamento del Interior a coordinarse con la Junta de Nombres Geográficos para actualizar el Sistema de Información de Nombres Geográficos (GNIS) y sustituir las referencias federales a “Lake Ontario”.
Sin embargo, el lago es compartido por Estados Unidos y Canadá, por lo que la decisión estadounidense no obliga a las autoridades canadienses ni a organismos internacionales a utilizar la nueva denominación. El primer ministro canadiense, Mark Carney, ya rechazó el cambio y defendió el nombre histórico del lago.
Golfo de México por “Golfo de América”
Trump también incluyó un cuerpo de agua compartido con México dentro de su política de modificación de nombres geográficos.
El 20 de enero de 2025, durante su regreso a la Casa Blanca, Trump anunció que buscaría cambiar el nombre del Golfo de México por “Golfo de América”. Posteriormente, su administración incorporó esa denominación a la nomenclatura del Gobierno federal estadounidense mediante una orden ejecutiva.
En México, la presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó la decisión y recordó que el nombre del Golfo de México cuenta con una larga historia y reconocimiento internacional.
Durante una de sus conferencias, Sheinbaum incluso planteó irónicamente utilizar el nombre “América Mexicana”, al recordar que esa denominación aparece en documentos históricos mexicanos.
La controversia dejó claro que una modificación en los registros de un gobierno no necesariamente implica que otros países o instituciones internacionales adopten el nuevo nombre.
Denali por Monte McKinley
Otro caso relacionado directamente con Trump ocurrió con la montaña más alta de Norteamérica, pues el 20 de enero de 2025, Trump ordenó restablecer en la nomenclatura federal estadounidense el nombre Monte McKinley, en referencia al expresidente William McKinley. La administración de Barack Obama había restablecido en 2015 el nombre Denali para la montaña, una denominación utilizada históricamente por pueblos indígenas de Alaska.
La orden de Trump dispuso recuperar “Mount McKinley” en el sistema federal de nombres geográficos, aunque el parque nacional que rodea la montaña conserva el nombre Denali National Park and Preserve.
Gustavo Díaz Ordaz por Elena Garro
En la Ciudad de México, también se han realizado modificaciones a la nomenclatura urbana por razones de memoria histórica. El 24 de agosto de 2024, el Gobierno capitalino renombró como Elena Garro una calle que anteriormente llevaba el nombre de Gustavo Díaz Ordaz, en la colonia Adolfo López Mateos, alcaldía Venustiano Carranza.
La modificación formó parte de la iniciativa “Ciudad de las Heroínas” y fue presentada como un reconocimiento a mujeres destacadas y como una forma de modificar referencias vinculadas con acontecimientos como la represión estudiantil de 1968.
El cambio no fue aislado: también se sustituyó el nombre de Díaz Ordaz por Benita Galeana en una vialidad de la alcaldía Álvaro Obregón. El Gobierno capitalino señaló además que existían 27 calles con el nombre del expresidente que serían sustituidas progresivamente.
Paso de Cortés por “Paso de los Pueblos Indígenas”
México también ha impulsado modificaciones de nombres relacionados con la historia de la Conquista. El 10 de agosto de 2026, durante la Jornada Nacional de Reforestación, Claudia Sheinbaum propuso que el sitio conocido como Paso de Cortés sea denominado “Paso de los Pueblos Indígenas”.
La presidenta argumentó que por ese territorio transitaron pueblos indígenas mucho antes de la llegada de Hernán Cortés y planteó el cambio como una forma de reconocer esa historia.
“Este día les propongo que dejemos de llamar Paso de Cortés a este territorio, porque por aquí pasaron los pueblos mucho antes. Así que el día de hoy, Día Internacional de los Pueblos Indígenas, llamemos a este paso: el Paso de los Pueblos Indígenas”.
Por ahora, se trata de una propuesta, y no de un cambio consolidado en la nomenclatura oficial. La propia Sheinbaum explicó posteriormente que las autoridades estatales involucradas tendrían que revisar el procedimiento correspondiente.
Puerto Stanley por Puerto Argentino
La disputa por las Islas Malvinas también produjo un cambio oficial de nomenclatura, un 16 de abril de 1982, durante la guerra de las Malvinas, el gobierno argentino encabezado por Leopoldo Galtieri emitió el Decreto 757/82, mediante el cual la localidad conocida como Puerto Stanley pasó a denominarse Puerto Argentino.
El caso forma parte de una disputa de soberanía que continúa hasta la actualidad: Argentina denomina al territorio Islas Malvinas, mientras que el Reino Unido utiliza Falkland Islands.
Árbol de la Noche Triste por Árbol de la Noche Victoriosa
En la Ciudad de México también se modificó el nombre de uno de los sitios relacionados con la caída de México-Tenochtitlan.
El tradicionalmente conocido como Árbol de la Noche Triste fue renombrado oficialmente como Árbol de la Noche Victoriosa en 2021, durante la conmemoración de los 500 años de aquel episodio.
El cambio buscó modificar la perspectiva desde la cual se recuerda la derrota de las fuerzas de Hernán Cortés y destacar la victoria de los pueblos mexicas y sus aliados.
La propia Claudia Sheinbaum ha explicado que el cambio formó parte de una serie de modificaciones a espacios públicos vinculados con la historia de la Conquista, entre ellos el antiguo Puente de Alvarado, que pasó a llamarse México-Tenochtitlán.
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