Del “Ponchis” a “Chuchito Nini”: menores que terminaron en las filas del narco en México

| 17:26 | Sergio Iván González | Uno TV
Menores reclutados por el narco en México
Casos de niños sicarios. Foto: Cuartoscuro/Ilustrativa

El pasado 30 de agosto, un operativo de fuerzas federales en la sierra de Michoacán terminó en la muerte de Jesús Alberto Sandoval, alias “Chuchito Nini”, un adolescente de apenas 15 años identificado por las autoridades como integrante del círculo de seguridad de un mando de Cárteles Unidos.

El caso volvió a exhibir una problemática que organizaciones civiles han documentado durante años: el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes por parte de grupos del crimen organizado para realizar tareas que pueden ir desde vigilancia y transporte de drogas hasta secuestros y homicidios.

Aunque no existe una cifra oficial sobre cuántos menores forman parte de estructuras criminales, organizaciones como la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) han advertido que podrían ser decenas de miles los adolescentes vulnerables a este fenómeno.

“Chuchito Nini”, el adolescente que terminó como escolta de un líder criminal

Según las investigaciones, Jesús Alberto Sandoval operaba como sicario y escolta de un integrante de alto nivel de Cárteles Unidos en la región de Tocumbo, Michoacán.

En redes sociales solía publicar fotografías portando armas largas y equipo táctico, imágenes que mostraban cómo era presentado dentro de la estructura criminal pese a tener apenas 15 años.

Su historia terminó el pasado 30 de agosto de 2026 durante un enfrentamiento armado entre grupos delictivos y fuerzas federales en la comunidad de Rodeo del Pinal.

El joven que disparó contra el alcalde de Uruapan

Uno de los casos más impactantes de los últimos años fue el de Víctor Manuel Ubaldo Vidales, un adolescente de 17 años señalado por participar en el atentado contra el entonces alcalde de Uruapan, Carlos Manzo.

El menor disparó contra el funcionario durante el ataque ocurrido en noviembre de 2025 y murió abatido por el equipo de seguridad en el mismo lugar.

Posteriormente, las investigaciones revelaron que formaba parte de una estructura criminal y que varios de los involucrados en el atentado fueron asesinados semanas después. Familiares del joven señalaron que enfrentaba problemas de adicción a las metanfetaminas.

Derek Jair, el “Niño Sicario” de Tabasco

En octubre de 2025, elementos de la Marina detuvieron en Paraíso, Tabasco, a Derek Jair “N”, de apenas 14 años.

Las autoridades lo señalaron como presunto integrante de una célula criminal local. Durante su captura portaba una subametralladora Uzi, además de droga, mensajes de amenaza y material audiovisual relacionado con secuestros y homicidios.

El caso llamó la atención por la edad del menor y por las evidencias encontradas en su poder, que apuntaban a una participación activa dentro de actividades delictivas.

El “Cachetes”, víctima de la violencia que ayudó a construir

Otro caso ocurrió en la Ciudad de México con Christopher, alias “Cachetes”, un adolescente de 15 años relacionado con la banda conocida como Los Escamos.

Las autoridades lo vinculaban con actividades de extorsión y disputas relacionadas con el narcomenudeo en la zona centro de la capital.

Su historia terminó en noviembre de 2023, cuando fue asesinado durante enfrentamientos entre grupos rivales, reflejando cómo muchos menores reclutados por organizaciones criminales terminan siendo víctimas de la misma violencia que ejercen.

El “Ponchis”, el caso que marcó a una generación

Quizá el caso más conocido de un menor involucrado en el narcotráfico en México es el de Édgar Jiménez Lugo, “Ponchis”.

Originario de Morelos, fue reclutado por el Cártel del Pacífico Sur, una organización vinculada a los Beltrán Leyva, cuando aún era niño.

Detenido por el Ejército en 2010 a los 14 años, confesó haber participado en múltiples homicidios. Debido a que era menor de edad, recibió la pena máxima permitida entonces para adolescentes infractores y fue liberado en 2013.

Su historia se convirtió en uno de los primeros casos ampliamente documentados sobre el reclutamiento de menores por parte del narcotráfico en México.

Un problema que sigue vigente

Los casos del “Ponchis”, el “Cachetes”, Derek Jair o “Chuchito Nini” ocurrieron en distintos estados y momentos, pero comparten un mismo patrón: adolescentes incorporados a estructuras criminales antes de cumplir la mayoría de edad.

Especialistas en seguridad y derechos de la infancia han advertido que factores como la pobreza, la violencia comunitaria, la deserción escolar y la presencia de grupos criminales facilitan el reclutamiento de menores, un fenómeno que continúa siendo uno de los desafíos más complejos para México en materia de seguridad y protección de la niñez.

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