¿Qué sucede con el dinero incautado al narco en Estados Unidos?

Cada vez que un gran capo del narcotráfico cae en Estados Unidos surge la misma pregunta: ¿qué pasa con los millones de dólares que las autoridades logran confiscar? La duda volvió a cobrar fuerza tras la solicitud de la Fiscalía federal para decomisar 15 mil millones de dólares presuntamente vinculados a Ismael “Mayo” Zambada. Lejos de desaparecer en las cuentas del Gobierno, ese dinero sigue un proceso legal con destinos muy específicos.
La historia no es nueva. En 2019, Joaquín “Chapo” Guzmán recibió una orden de decomiso por 12 mil 600 millones de dólares. Son cifras difíciles de imaginar y que alimentan una pregunta que también interesa a miles de hispanos que viven en Estados Unidos: ¿qué se hace con el dinero que se confisca a los cárteles mexicanos?
La respuesta comienza en los tribunales.
Cuando un juez determina que un patrimonio proviene de actividades ilícitas, los bienes pasan a ser propiedad del Gobierno de Estados Unidos, explica Gary J. Hale, investigador del Instituto Baker de la Universidad de Rice, en declaraciones recogidas por DW.
No significa que el dinero termine automáticamente en las arcas generales del Gobierno ni que pueda utilizarse libremente para cualquier gasto público.
El Departamento de Justicia (DOJ) administra esos recursos a través del Assets Forfeiture Fund (AFF), un fondo creado por la Comprehensive Crime Control Act de 1984 para recibir el producto de los decomisos relacionados con actividades criminales.
Paso a paso
La idea de que esos millones se reparten entre los ciudadanos o financian programas sociales suele repetirse en redes sociales. La realidad es bastante distinta.
De acuerdo con el Departamento de Justicia, el dinero del Assets Forfeiture Fund se utiliza para cubrir gastos relacionados con las investigaciones y los procesos de decomiso.
Entre ellos destacan:
- Administración, almacenamiento y venta de bienes confiscados
- Costos judiciales y operativos de los procesos de decomiso
- Financiamiento de investigaciones federales
- Compra de equipo para agencias encargadas de hacer cumplir la ley
- Capacitación del personal especializado
- Pagos a agencias federales, estatales, locales, tribales e incluso Gobiernos extranjeros que participaron en la investigación
En otras palabras, buena parte del dinero vuelve al propio sistema encargado de combatir el crimen organizado.
¿México puede reclamar el dinero decomisado por Estados Unidos?
La respuesta corta es sí. La práctica, sin embargo, es mucho más complicada.
Juan Carlos Montero Bagatella, investigador de la Universidad de Monterrey, explicó a DW que el dinero pertenece a quien logra demostrar legalmente su origen ilícito.
Aunque parte de esos recursos haya salido de México o haya circulado por instituciones financieras mexicanas, Estados Unidos suele quedarse con los activos cuando desarrolla la investigación y consigue demostrar el delito ante sus tribunales.
Eso no significa que nunca exista cooperación.
Gary Hale recuerda que ambos países ya han compartido recursos provenientes de investigaciones bilaterales. En 2010, México recibió 2.9 millones de dólares derivados de un decomiso superior a 19 millones, mientras que en 2012 ambos Gobiernos acordaron compartir otros 6 millones relacionados con un caso de lavado de dinero.
¿Las víctimas pueden recibir parte del dinero confiscado?
Existe esa posibilidad, aunque no ocurre de forma automática.
El Departamento de Justicia cuenta con mecanismos para que determinadas víctimas soliciten restitución económica, siempre que puedan acreditar el daño sufrido y cumplan los requisitos legales.
Aun así, identificar quién debe ser considerado víctima del narcotráfico resulta complejo.
Como señala Montero Bagatella, el impacto del crimen organizado alcanza a productores obligados a trabajar para los cárteles, consumidores, familias desplazadas y personas asesinadas en hechos violentos. Esa amplitud hace muy difícil establecer un esquema de reparación similar al que existe en países como Italia, donde parte de los bienes confiscados a la mafia se destinan directamente al beneficio de las comunidades.
El dinero existe, pero encontrarlo no siempre es sencillo
Hay otro elemento que suele pasar desapercibido.
Las grandes fortunas del narcotráfico rara vez permanecen en una sola cuenta bancaria. Normalmente están distribuidas entre empresas fachada, prestanombres, inversiones y activos financieros mezclados con dinero de origen legal.
Por eso, aunque las cifras anunciadas por las autoridades estadounidenses son millonarias, los especialistas advierten que localizar, rastrear y demostrar el origen ilícito de cada dólar requiere años de inteligencia financiera y cooperación internacional.
Quizá esa sea la mayor enseñanza detrás de casos como los del “Mayo” Zambada o el “Chapo” Guzmán. Confiscar el dinero del narcotráfico no consiste únicamente en encontrar una fortuna escondida. Es una carrera legal y financiera donde seguir la ruta del dinero puede ser tan difícil como capturar a los propios líderes de los cárteles.
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