Descubren en Sonora la primera aldea de la misión de Cocóspera, fundada por el padre Kino hace más de 300 años

| 18:57 | Aldo Flores | INAH
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Un gran descubrimiento. Foto: INAH

Un equipo de especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrió en Sonora los restos de la primera aldea pima vinculada con la Misión de Nuestra Señora del Pilar y Santiago de Cocóspera, fundada por el jesuita Eusebio Francisco Kino en 1687. 

El hallazgo es considerado por el instituto como uno de los más importantes para la arqueología del norte de México en años recientes; este permitirá conocer con mayor detalle cómo vivían los pueblos originarios durante los primeros años del establecimiento de las misiones jesuitas.

¿En qué zona se hizo el descubrimiento?

Los vestigios fueron localizados en el valle de Cocóspera, entre los municipios de Ímuris y Cananea, a apenas 100 metros del antiguo templo misional, uno de los pocos edificios jesuitas que aún se conservan en la antigua región de la Pimería Alta.

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Foto: INAH

De acuerdo con el INAH, los restos permanecieron ocultos durante más de tres siglos bajo un mezquital y fueron identificados durante los trabajos del Salvamento Ferroviario Ímuris-Nogales, proyecto en el que participa un grupo de arqueólogos del Centro INAH Sonora.

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Foto: INAH

La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, destacó que este descubrimiento demuestra la relevancia del salvamento arqueológico para proteger el patrimonio nacional y recuperar parte de la memoria histórica de las comunidades indígenas que habitaron la región antes y durante la época colonial.

Un hallazgo que resuelve una incógnita histórica

Durante décadas, arqueólogos, arquitectos e historiadores buscaron determinar la ubicación exacta de los primeros asentamientos de los pimas himeris, quienes habitaban la zona bajo el liderazgo del jefe Cola de Pato cuando los jesuitas comenzaron la evangelización en el siglo XVII.

El arqueólogo Tomás Pérez Reyes, junto con especialistas de distintas partes del país, logró identificar la antigua aldea, un espacio que permanecía fuera del polígono de protección del sitio histórico debido a las modificaciones provocadas por diversas obras realizadas durante el siglo XX.

Para el arqueólogo Júpiter Martínez Ramírez, integrante del colectivo Salvamento Ferroviario Ímuris-Nogales, el descubrimiento corresponde al primer pueblo establecido tras la fundación de la misión por el padre Kino y constituye una valiosa evidencia del proceso de resistencia, adaptación y transformación cultural vivido por los pueblos indígenas durante el periodo misional.

Así era la primera aldea pima de Cocóspera

Las excavaciones abarcaron una superficie cercana a los 800 metros cuadrados, donde los investigadores identificaron viviendas, áreas comunitarias y diversas estructuras domésticas.

Las construcciones muestran una interesante combinación entre las tradiciones indígenas y las técnicas constructivas introducidas por los españoles. 

Las casas fueron edificadas con adobe moldeado, pero conservaron elementos característicos de la arquitectura pima, como los fogones colocados en el centro de las viviendas.

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Foto: INAH

También se localizaron evidencias de construcciones temporales elaboradas con materiales tradicionales, utilizadas por los habitantes originarios.

Uno de los descubrimientos más relevantes fue la presencia de 20 hornos en espacios exteriores, donde se encontraron restos de diversos animales consumidos por la comunidad, entre ellos vacas, cerdos, ovejas, venados, perros, gallinas, guajolotes, burros y caballos.

Los análisis también identificaron restos de amaranto, maíz, cactus y quelites, lo que ofrece información sobre la alimentación cotidiana de los habitantes de la aldea durante finales del siglo XVII.

Evidencias de resistencia cultural

Los arqueólogos consideran que los materiales recuperados muestran que los pimas himeris conservaron muchas de sus prácticas culturales incluso después del establecimiento de la misión jesuita.

Entre los objetos encontrados destacan numerosas puntas de flecha distribuidas por todo el asentamiento, lo que demuestra que las comunidades indígenas continuaron utilizando este tipo de armas pese a la presencia de los misioneros.

Asimismo, aparecieron ornamentos fabricados con conchas provenientes del Golfo de California, utilizados al mismo tiempo que cruces y medallas cristianas, una combinación que refleja el proceso de adaptación cultural experimentado por los habitantes de la región.

Para los especialistas, la presencia de restos cocinados de caballos resulta especialmente significativa, ya que este animal no formaba parte de la dieta de los españoles, lo que evidencia que los pimas mantuvieron prácticas alimenticias propias mientras incorporaban algunos elementos europeos.

Un sitio clave para entender la historia de Sonora

La Misión de Nuestra Señora del Pilar y Santiago de Cocóspera fue una de las primeras fundaciones jesuitas impulsadas por Eusebio Francisco Kino en la Pimería Alta.

Foto: INAH
Foto: INAH

Tras la expulsión de los jesuitas de la Nueva España en 1769, los franciscanos asumieron el control del sitio y remodelaron el templo original de adobe con ladrillos, recubrimientos de cal, altares y decoración de yeso y pintura mural, características que aún pueden observarse en los restos del edificio histórico.

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