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Elijah Arroyo, el jugador de Seahawks que pasó de las calles de Cancún al Super Bowl LX

| 14:15 | Aldo Flores | Uno TV
Elijah Arroyo
Elijah Arroyo y sus raíces mexicanas. Foto: AFP

Elijah Arroyo aprendió a jugar fútbol americano lejos de los reflectores de la NFL, en campos de tierra y piedras en Cancún, México, mucho antes de imaginarse disputando un Super Bowl.

Actualmente, con apenas 22 años, el ala cerrada de los Seattle Seahawks está a un paso de la gloria deportiva, protagonizando una historia poco común que lo llevó de entrenar en condiciones precarias en el Caribe mexicano a competir en el escenario más grande del futbol americano profesional.

Elijah Arroyo y su vida en Cancún

Nacido en Orlando, Florida, Arroyo llegó a Cancún cuando tenía siete años junto a su familia, de raíces mexicanas por parte de sus abuelos. Fue ahí donde comenzó a tomar forma su vocación por el futbol americano, un deporte que ya le llamaba la atención antes de salir de Estados Unidos.

El propio jugador ha contado que, al momento de mudarse, una de sus principales inquietudes era saber si en México se practicaba el deporte.

No lo recuerdo personalmente, pero mi mamá me dijo que pregunté si allí jugaban futbol americano”, recordó Arroyo en una entrevista con CBS cuando aún era un prospecto de la Universidad de Miami. La respuesta a esa pregunta marcaría su destino.

Durante seis años, Cancún fue su casa y el escenario donde aprendió gran parte de los fundamentos del deporte. Arroyo dio sus primeros pasos con los Troyanos de Cancún, un equipo que entrenaba en condiciones muy alejadas del glamour y la infraestructura de los programas estadounidenses. No había césped, solo tierra, y en algunos campos era necesario retirar piedras e incluso vidrios rotos antes de jugar.

Lejos de desanimarlo, esa experiencia terminó por forjar su carácter dentro y fuera del emparrillado. “La mayoría de lo que aprendí sobre fútbol americano, lo aprendí primero en español”, ha dicho sobre su paso por México.

Significó mucho”. Para Arroyo, esos años fueron clave para convertirse en un jugador de equipo, alguien que prioriza a sus compañeros por encima de las estadísticas personales.

“Esos primeros años son donde realmente construyes tu confianza como jugador. Ahí descubres quién eres en el campo, y para mí, eso nació jugando en México”, ha reiterado el novato de Seattle.

México, además, es parte esencial de su identidad personal, creció viendo El Chavo del 8 y no esconde que su comida favorita son los tacos al pastor.

¿Cómo llegó a la NFL?

Su talento lo llevó posteriormente a destacar con los Hurricanes de la Universidad de Miami, actuaciones que le valieron ser seleccionado en la segunda ronda del Draft de la NFL 2025 por los Seahawks.

En su temporada de debut en la liga, Arroyo disputó 13 partidos, cuatro de ellos como titular, y registró 15 recepciones para 179 yardas, promediando más de 10 yardas por pase recibido. Además, logró su primer touchdown el 2 de noviembre frente a los Washington Commanders.

Como ala cerrada, Arroyo combina tamaño, fuerza y agilidad, cualidades esenciales para cumplir su doble función: ser una opción confiable en el juego aéreo y un bloqueador sólido para proteger al quarterback y abrir espacios para el ataque terrestre. 

Estas características lo convirtieron en una pieza importante en el camino de Seattle hacia el título de la Conferencia Nacional, aunque una lesión en la recta final de la temporada regular limitó su participación. Recién fue activado para el duelo ante los Rams, aunque no tuvo acción debido al tiempo de inactividad previo.

Ahora, el joven que aprendió a jugar fútbol americano en español tendrá la oportunidad de brillar en el escenario más grande de todos. El Super Bowl LX no solo representa una final más, sino un momento histórico con fuerte presencia latinoamericana.

Además de Arroyo, los New England Patriots cuentan con el venezolano Andrés Borregales y con Christian González, de raíces colombianas, jugadores que también cargan con el orgullo de representar a comunidades poco habituales en este deporte.

“Tener un apellido mexicano, poder representar a la gente de México, me hace sentir que represento algo más grande que yo. Es algo que me llena de orgullo”, ha expresado Arroyo, quien incluso prometió ondear la bandera mexicana si los Seahawks logran alzar el trofeo Vince Lombardi.

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