“El último maya” dona una pelota maya al Museo Nacional de Antropología

“El último maya”, influencer mexicano, donó al Museo Nacional de Antropología, en la Ciudad de México, una pelota de juego maya “Pok Ta Pok”. Con el apoyo de una seguidora, viajó a la capital para entregarla.
El exponente de la cultura maya, cuyo nombre es Balam, compartió a través de sus redes sociales el proceso de entrega del objeto, que permaneció en su familia durante 35 años.
Mostró cómo realizó el registro en línea para efectuar la donación y cómo viajó de Yucatán al Estado de México, y posteriormente a la CDMX para entregar la pieza al recinto museográfico, con el apoyo de una seguidora de su canal.
Se mostró emocionado porque su pelota formará parte de las piezas que resguarda el museo, un sueño que, según mencionó en sus publicaciones, “quería su mamá”.
“Quiero agradecer de todo corazón a todos los del Museo Nacional de Antropología por ser muy lindos conmigo y llevarme a conocer la herencia que dejaron nuestros ancestros y conocer todavía lugares a los que solo ustedes pueden entrar. Juro que jamás diré lo que vi porque me lo llevo en mi corazón para siempre”, escribió en su publicación en TikTok.
Durante su visita pudo ingresar a distintas zonas del museo, donde observó piezas de la cultura maya.
También tuvo la oportunidad de mostrar parte del ritual con un silbato prehispánico, el cual pudo grabar y compartir en sus redes sociales.
¿Cómo era el Juego de Pelota maya?
La pelota maya que entregó está hecha de caucho y tiene un peso aproximado de 4.5 kilogramos, similar al de las que se utilizaban antiguamente en el conocido Juego de Pelota.
Aunque comúnmente se le conoce con ese nombre, en realidad se trataba de una ceremonia de las culturas mesoamericanas, en la que se representaba el movimiento de los astros y el equilibrio del cosmos, según explica la Secretaría de Cultura.
Se practicaba en canchas con forma de “I”, construidas en los centros ceremoniales.
El objetivo era mantener la pelota en movimiento sin dejarla caer y sin utilizar las manos ni los pies; únicamente podía golpearse con la cadera, los muslos y los antebrazos.
Para las culturas que habitaban la región, este juego recreaba sus mitos, pero también llegó a utilizarse como una vía diplomática para resolver conflictos entre distintos pueblos.
Ahora, la pelota de “El último maya”, o Balam, forma parte del patrimonio de la nación y se espera que próximamente sea exhibida para que pueda ser apreciada por los visitantes del Museo Nacional de Antropología.
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