Sinaloa cumple 2 años de violencia: así ha cambiado el estado

Sinaloa llega este 10 de septiembre de 2026 a dos años de una etapa de violencia que comenzó con el enfrentamiento entre facciones del Cártel de Sinaloa y que, además de impactar los indicadores de seguridad, modificó actividades económicas, horarios comerciales, movilidad, clases y rutinas familiares en distintas regiones del estado.
Durante este periodo, autoridades y sectores sociales han tenido que implementar medidas para mantener servicios y actividades ante un escenario de inseguridad.
El cambio comenzó a hacerse visible desde septiembre de 2024, cuando los hechos violentos provocaron restricciones de actividades en Culiacán y posteriormente repercutieron en otros municipios. A dos años, representantes empresariales, educativos, ciudadanos y autoridades reconocen que el impacto dejó de limitarse a la seguridad y alcanzó distintas áreas de la vida cotidiana.
¿Cómo cambió la vida social en Sinaloa?
Uno de los principales efectos de la violencia en Sinaloa fue la modificación de las rutinas de la población. Actividades que anteriormente se realizaban durante la tarde o noche comenzaron a reducirse o suspenderse en algunas zonas, mientras familias, trabajadores y estudiantes ajustaron sus horarios para disminuir sus desplazamientos.
Representantes ciudadanos y empresariales han señalado que el temor generado por los hechos violentos también afectó la convivencia y el uso de espacios públicos.
En Culiacán, por ejemplo, la actividad comercial y recreativa se vio alterada desde las primeras semanas de la crisis. El sector empresarial reportó dificultades para mantener abiertos negocios, además de reducción de horarios y afectaciones en el empleo.
La situación también alcanzó a otras localidades. En zonas rurales se han registrado desplazamientos de habitantes debido a enfrentamientos y hechos delictivos, mientras que algunos servicios y actividades comunitarias han tenido que adaptarse a las condiciones de seguridad.
Negocios, empleos y actividad económica también resintieron la violencia
El impacto económico es otro de los cambios registrados durante estos dos años. Tras el inicio de la crisis, autoridades estatales implementaron medidas emergentes para apoyar a los empresarios de Culiacán.
El 18 de septiembre de 2024, el Gobierno de Sinaloa anunció un paquete que incluyó descuentos en multas, facilidades de pago y medidas para apoyar a establecimientos afectados. También se suspendió temporalmente el cobro en mercados y estacionamientos.
La actividad comercial no volvió de inmediato a los niveles previos. Empresarios y organizaciones civiles han señalado cierres de negocios, pérdida de empleos y reducción de horarios como parte de las consecuencias acumuladas.
Los datos oficiales de Data México, de la Secretaría de Economía, muestran que en el primer trimestre de 2026 Sinaloa registró 1.41 millones de personas ocupadas y una tasa de desocupación de 2.59%. La población ocupada fue 1.71% menor respecto al trimestre anterior.
Estos datos describen la situación laboral del estado, aunque por sí solos no permiten atribuir cada variación exclusivamente a la violencia.
La afectación también alcanzó actividades vinculadas con el turismo, restaurantes, comercio y servicios, sectores especialmente sensibles a la reducción de movilidad y de consumidores.
La movilidad se convirtió en otro de los cambios
El desplazamiento por calles y carreteras también fue modificado durante estos dos años.
Los enfrentamientos, bloqueos, robos de vehículos y otros hechos de inseguridad provocaron que habitantes ajustaran sus horarios y recorridos. La situación fue particularmente relevante para quienes necesitaban trasladarse durante la tarde y noche.
En agosto de 2026, el Gobierno de Sinaloa informó que el plan Cero Robos al Transporte permitió reducir los reportes de robo de vehículos en la carretera Culiacán-Mazatlán. De acuerdo con las autoridades, el tramo pasó de 50 robos a cero durante los tres meses anteriores al reporte.
La movilidad sigue siendo uno de los temas planteados por sectores sociales. En septiembre de 2026, la gobernadora Graciela Domínguez informó que autoridades se reunieron con concesionarios del transporte, comerciantes y universidades para analizar la ampliación de horarios.
La propia mandataria señaló que estudiantes habían solicitado recuperar horarios que habían sido recortados debido a las condiciones de seguridad.
¿Qué pasó con las clases durante estos dos años?
La educación en Sinaloa también tuvo que adaptarse a las condiciones de inseguridad.
El impacto no se limitó a la asistencia a las escuelas. Los traslados de estudiantes, docentes y familias se convirtieron en un factor determinante para mantener actividades académicas durante determinados periodos.
A dos años del inicio de la crisis, el Gobierno estatal reconoce que el regreso a horarios normales forma parte de los temas que deben atenderse para recuperar las actividades educativas.
En septiembre de 2026, autoridades estatales informaron que trabajan con comunidades educativas para fortalecer entornos escolares seguros y acompañar a niñas, niños y adolescentes.
Además, universidades y estudiantes han planteado la necesidad de contar con condiciones que permitan ampliar nuevamente los horarios de actividades académicas.
La seguridad sigue siendo el principal impacto
Aunque la violencia modificó distintos aspectos de la vida cotidiana, la seguridad en Sinaloa continúa siendo el eje de la crisis.
Las cifras oficiales muestran que el problema tuvo un impacto significativo. El INEGI registró para Sinaloa una tasa de homicidios de 34.7 por cada 100 mil habitantes en 2024, de acuerdo con sus estadísticas de defunciones por homicidio.
La percepción de inseguridad también forma parte del escenario. En la ENVIPE 2025, el INEGI reportó que 15.5% de la población de 18 años y más en Sinaloa identificó la presencia de pandillas o bandas violentas en los alrededores de su vivienda.
Durante 2026, las autoridades han reportado una disminución en algunos indicadores. El Gobierno de Sinaloa informó en agosto que entre enero y julio de ese año se registró una reducción de 30.2% en el promedio diario de homicidios dolosos respecto del periodo de referencia utilizado por la administración.
Sin embargo, el efecto de estos dos años no se limita a comparar cifras de homicidios.
Dos años después, Sinaloa busca recuperar sus actividades
A dos años del inicio de esta etapa, la discusión en Sinaloa se ha desplazado de la seguridad hacia la recuperación de las actividades que fueron modificadas por la violencia.
Empresarios, comerciantes, transportistas, universidades y organizaciones ciudadanas han planteado la necesidad de recuperar horarios, movilidad y actividad económica.
El Gobierno estatal anunció en septiembre de 2026 un Plan Integral de Seguridad y Gobernabilidad que contempla la participación de distintos sectores. Las autoridades señalaron que han escuchado a empresarios, comerciantes, hoteleros, estudiantes y concesionarios del transporte para identificar necesidades específicas.
Así, el segundo aniversario de la violencia encuentra a Sinaloa con una situación distinta a la de septiembre de 2024: algunos indicadores de seguridad muestran reducciones, pero la recuperación de la actividad social, económica, educativa y de movilidad permanece como uno de los principales retos para el estado.
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