Del 9/11 a hoy: así cambió viajar de México a Estados Unidos

Viajar de México a Estados Unidos (EE. UU.) implica hoy una serie de controles que hace 25 años no existían en su forma actual. Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el gobierno estadounidense modificó la seguridad aérea y fronteriza, creó nuevas autoridades, incorporó sistemas biométricos y digitalizó parte de los procesos migratorios.
Para los mexicanos que viajan como turistas, estos cambios se reflejan desde la solicitud de la visa hasta la revisión al llegar a un aeropuerto o cruzar la frontera terrestre.
La transformación no ocurrió de un solo golpe. En los años posteriores al 9/11 se establecieron nuevas reglas para la seguridad de la aviación y, posteriormente, se incorporaron mecanismos para verificar la identidad de los viajeros mediante huellas digitales, fotografías y, más recientemente, reconocimiento facial.
¿Qué cambió después del 9/11 para viajar a Estados Unidos?
Uno de los primeros cambios fue la creación de la Transportation Security Administration (TSA). La agencia fue establecida mediante la Aviation and Transportation Security Act, aprobada en noviembre de 2001, y comenzó a asumir el control federal de la revisión de pasajeros en los aeropuertos. Entre las nuevas medidas estuvieron la revisión federal de pasajeros, controles sobre equipaje documentado, mayores filtros para trabajadores aeroportuarios y procedimientos de seguridad más estrictos.
En marzo de 2003, la TSA pasó al recién creado Department of Homeland Security (DHS), como parte de la reorganización de las agencias estadounidenses encargadas de la seguridad nacional.
Para los viajeros mexicanos, esto significó que el trayecto hacia Estados Unidos comenzó a involucrar más controles no solamente en el punto de entrada al país, sino también desde los aeropuertos de salida.
Visa para Estados Unidos: de los trámites presenciales a los datos biométricos
Otro cambio importante ocurrió en el ámbito migratorio. La legislación estadounidense de 2002 estableció el uso de datos biométricos en las visas, como parte de las medidas para verificar la identidad de quienes solicitan ingresar al país.
Actualmente, el Departamento de Estado señala que las visas utilizan como identificadores biométricos la fotografía digital y las huellas dactilares electrónicas. En términos generales, los solicitantes entregan sus huellas durante el proceso de entrevista consular, salvo los casos en que existe una excepción.
La solicitud también dejó de depender de formularios exclusivamente físicos. Para las visas de no inmigrante se utiliza el DS-160, un formulario electrónico que debe completarse por internet y cuya información es utilizada por los funcionarios consulares junto con la entrevista para determinar si el solicitante reúne los requisitos para obtener la visa.
Para un mexicano que actualmente solicita una visa de turista, por ejemplo, el proceso contempla el formulario correspondiente, el pago de la solicitud, la programación de la cita y, cuando corresponda, la entrevista y la toma de datos biométricos.
¿Todos los mexicanos necesitan entrevista para obtener la visa?
No necesariamente, aunque las reglas actuales son más estrictas que las que estuvieron vigentes en años recientes.
Desde el 1 de octubre de 2025, el Departamento de Estado estableció que, en general, los solicitantes de visas de no inmigrante deben acudir a una entrevista presencial, incluidos menores de 14 años y mayores de 79, salvo determinadas categorías y excepciones.
Entre los casos que pueden ser elegibles para una exención están algunos solicitantes que renuevan una visa B-1, B-2, B1/B2 o una Border Crossing Card (visa láser) dentro de los 12 meses posteriores al vencimiento de la anterior, siempre que cumplan las condiciones establecidas por el Departamento de Estado. Aun en esos casos, un funcionario consular puede solicitar una entrevista presencial.
Además, desde julio de 2026, el Departamento de Estado señala que los solicitantes de visas de no inmigrante deben programar su entrevista en el país de su nacionalidad o residencia, salvo las excepciones establecidas por las autoridades estadounidenses.
Esto significa que las condiciones para obtener una visa no son estáticas y pueden modificarse con el tiempo.
Huellas digitales: un control que comenzó después del 11-S
La incorporación de la biometría fue otro de los cambios derivados de la nueva estrategia de seguridad.
En enero de 2004 comenzó la primera fase del programa US-VISIT, mediante el cual determinados extranjeros que ingresaban o salían de Estados Unidos por determinados aeropuertos y puertos marítimos debían proporcionar fotografías y huellas digitales. El objetivo era contar con un sistema automatizado de entrada y salida que permitiera verificar la identidad de los visitantes.
Con el paso de los años, este modelo evolucionó. Las autoridades estadounidenses dejaron de depender exclusivamente de la revisión manual de documentos y comenzaron a utilizar sistemas capaces de comparar los datos biométricos del viajero con información que ya se encontraba en sus registros.
¿Qué pasa actualmente cuando un mexicano llega a Estados Unidos?
La revisión tampoco termina cuando se obtiene la visa.
Al llegar a Estados Unidos, los viajeros internacionales deben pasar por Customs and Border Protection (CBP). La visa permite solicitar la entrada, pero no garantiza por sí misma la admisión al territorio estadounidense; la determinación corresponde a los oficiales de CBP en el puerto de entrada.
Actualmente, además de revisar los documentos, CBP utiliza tecnología biométrica facial. Su sistema Simplified Arrival permite tomar una fotografía del viajero en el punto de inspección y compararla con imágenes previamente asociadas con sus documentos, como el pasaporte o la visa.
CBP reporta que la biometría facial ya está implementada para el ingreso por todos los aeropuertos internacionales de Estados Unidos y también en otros puntos de entrada. La agencia señala que el sistema busca verificar la identidad y reducir el riesgo de fraude documental.
En determinados casos, si la comparación facial no permite confirmar la identidad, el viajero puede pasar por una revisión tradicional en la que un agente verifica sus documentos y realiza las preguntas correspondientes.
Del sello y los formatos de papel al I-94 electrónico
Otro cambio que ha ocurrido con la digitalización es el registro de entrada y salida.
El Formulario I-94, que registra la admisión de determinados visitantes extranjeros, actualmente se genera de manera electrónica para quienes llegan por vía aérea o marítima. En los cruces terrestres también se emiten registros electrónicos en los casos correspondientes.
CBP señala que la información puede consultarse en línea y que las salidas por aire o mar son registradas electrónicamente mediante información proporcionada por el transportista o por la propia agencia.
Para los viajeros mexicanos que ingresan por tierra, además existen documentos específicos que pueden utilizarse de acuerdo con las condiciones del viaje. CBP reconoce, entre otros, la Border Crossing Card (BCC) o visa láser y la tarjeta SENTRI como documentos que los mexicanos pueden utilizar en determinados cruces terrestres, de acuerdo con los requisitos aplicables.
Así cambió el viaje: más controles, pero también más tecnología
La evolución desde el 9/11 no se limita a que los viajeros enfrenten más revisiones. También cambió la forma en que las autoridades realizan esos controles.
En 2001, la prioridad inmediata fue reforzar la seguridad de la aviación y federalizar la revisión de pasajeros. Después llegaron sistemas de identificación biométrica, registros electrónicos, bases de datos para verificar información y herramientas automatizadas.
Hoy, un mexicano que viaja a Estados Unidos puede encontrarse con varios niveles de revisión: desde la solicitud y renovación de la visa, la entrevista consular cuando corresponde y la entrega de datos biométricos, hasta los filtros de seguridad aeroportuarios y la inspección migratoria de CBP al llegar.
La diferencia más visible respecto de hace 25 años es que buena parte de esa verificación ya no depende únicamente de que un funcionario observe un documento. Fotografías, huellas digitales, registros electrónicos y reconocimiento facial forman parte de los mecanismos que Estados Unidos utiliza actualmente para identificar a los viajeros y determinar su admisibilidad.
Por ello, para los mexicanos que planean viajar en 2026, contar con una visa vigente o con el documento migratorio correspondiente es sólo una parte del proceso: los controles continúan en el aeropuerto y en el punto de entrada, donde CBP tiene la facultad de realizar la inspección necesaria antes de autorizar el ingreso.
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