Alertan sobre los riesgos de hacer ejercicio en NY por incendios en Canadá, qué pasará con la final del Mundial 2026

La mala calidad del aire en Nueva York y Nueva Jersey, provocada por el humo de los 856 incendios forestales activos en distintas regiones de Canadá, ha encendido las alertas a pocos días de la final del Mundial 2026.
Además de afectar las actividades al aire libre, este fenómeno también representa un riesgo para la salud de la población. Por ello, las autoridades locales han recomendado limitar la exposición al exterior y evitar actividades físicas intensas, como correr o hacer ejercicio.
Pero ¿cuáles son los riesgos de practicar deporte cuando la calidad del aire es deficiente?
¿Qué le ocurre al cuerpo cuando haces ejercicio en aire contaminado?
Como explica IQAir, empresa suiza de tecnología especializada en la medición y purificación del aire, cuando una persona realiza actividad física, su respiración se vuelve más profunda y rápida para suministrar oxígeno a los músculos.
Sin embargo, ese mismo proceso también aumenta la cantidad de contaminantes que ingresan al organismo.
Partículas finas como las PM2.5, de menos de 2.5 micras de diámetro, que proceden de la combustión de vehículos, fábricas e incendios, pueden llegar hasta los pulmones e incluso entrar al torrente sanguíneo.
Cabe mencionar que, durante un entrenamiento de alta intensidad, una persona puede inhalar hasta 90 litros de aire por minuto, mientras que en reposo apenas respira alrededor de seis litros por minuto.
En otras palabras, durante el ejercicio el cuerpo puede exponerse a una cantidad mucho mayor de contaminantes, lo que incrementa el riesgo de inflamación y reduce la capacidad del organismo para transportar oxígeno de forma eficiente.
La contaminación puede reducir el rendimiento físico
Uno de los efectos más inmediatos de entrenar en ambientes contaminados es la fatiga. La exposición a partículas contaminantes puede disminuir el rendimiento deportivo y provocar sensación de agotamiento más rápidamente.
Las sustancias como las PM2.5 y algunos gases contaminantes irritan las vías respiratorias y dificultan una respiración profunda y eficiente, algo fundamental durante la actividad física.
Por esta razón, una sesión de ejercicio, que normalmente sería tolerable, puede sentirse mucho más exigente cuando la calidad del aire es mala.
Los pulmones son de los órganos más afectados
La contaminación atmosférica no solo afecta a personas con enfermedades respiratorias. Diversos estudios han relacionado la exposición frecuente a contaminantes con síntomas similares al asma y con una disminución de la capacidad pulmonar incluso en personas sanas.
El problema aumenta durante el ejercicio porque los pulmones trabajan a un ritmo más acelerado y procesan mayores volúmenes de aire. Esto facilita que más partículas contaminantes lleguen a las zonas profundas del sistema respiratorio.
Con el paso del tiempo, esta exposición puede favorecer procesos inflamatorios crónicos y deteriorar la función pulmonar.
También existe riesgo para el corazón
Los efectos de la contaminación no se limitan al sistema respiratorio. Investigaciones citadas por IQAir muestran que los atletas expuestos a niveles elevados de PM2.5 pueden experimentar afectaciones cardiovasculares importantes.
La combinación entre esfuerzo físico intenso y contaminación obliga al corazón a trabajar más para suministrar oxígeno al organismo.
Por ello, las personas con antecedentes de enfermedades cardíacas forman parte de los grupos más vulnerables cuando la calidad del aire se deteriora.
La calidad del aire también puede afectar el estado de ánimo
Aunque suele hablarse de los daños físicos, la contaminación también puede influir en la salud mental.
La inflamación crónica asociada a una exposición constante a contaminantes se ha relacionado con mayores riesgos de ansiedad y depresión.
Esto puede disminuir algunos de los beneficios emocionales que normalmente aporta el ejercicio, como la reducción del estrés y la mejora del estado de ánimo.
¿Cuándo conviene modificar o cancelar un entrenamiento?
La calidad del aire no necesita alcanzar niveles extremos para afectar el desempeño deportivo.
Como referencia general, IQAir recomienda tomar decisiones de entrenamiento con base en el Índice de Calidad del Aire (AQI), una escala que resume el nivel de contaminación atmosférica y sus posibles efectos en la salud:
- Calidad del aire buena (0-25): hacer ejercicio al aire libre suele ser seguro
- Moderada (26-50): las personas sensibles podrían experimentar molestias
- Moderadamente insalubre (51-100): conviene reducir la intensidad o la duración del entrenamiento
- Insalubre para grupos sensibles (101-150): se recomienda realizar ejercicio en interiores
- Muy insalubre (151-200): es mejor evitar la actividad física al aire libre
- Peligrosa (201-500): se debe evitar cualquier esfuerzo físico en exteriores
¿Es mejor entrenar en interiores o al aire libre?
La respuesta depende de las condiciones. Cuando la calidad del aire exterior es buena, realizar actividad física al aire libre puede resultar beneficioso.
Sin embargo, cuando la contaminación aumenta por factores como el tráfico o el humo de incendios forestales, los espacios interiores con buena ventilación y filtración suelen ser una alternativa más segura.
No obstante, un gimnasio cerrado y mal ventilado también puede acumular contaminantes.
Según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), el aire interior puede contener entre dos y cinco veces más contaminantes que el exterior.
- Por ello, la ventilación y los sistemas de filtración juegan un papel clave.
¿Cómo reducir los riesgos al hacer ejercicio?
Los especialistas recomiendan:
- Consultar los índices de calidad del aire antes de salir a entrenar
- Reducir la intensidad de los ejercicios cuando la contaminación aumente
- Elegir horarios con menor concentración de contaminantes
- Buscar espacios bien ventilados
- Evitar zonas cercanas al tráfico intenso
- Utilizar instalaciones que cuenten con sistemas de purificación y filtración de aire
Consejos para hacer ejercicio cuando la calidad del aire es mala
La European Lung Foundation (ELF), organización internacional impulsada por pacientes y respaldada por la Sociedad Respiratoria Europea, recomienda tomar algunas precauciones para reducir la exposición a contaminantes durante la actividad física.
Entre las principales medidas destacan:
- Elegir parques, áreas verdes y rutas alejadas del tráfico intenso
- Mantener distancia de avenidas y carreteras con gran circulación vehicular
- Evitar correr o andar en bicicleta detrás de automóviles, motocicletas o camiones, ya que concentran mayores niveles de contaminantes
- No realizar ejercicio en calles rodeadas de edificios altos, donde la contaminación suele quedar atrapada
- Consultar diariamente los índices de calidad del aire y los pronósticos meteorológicos antes de salir
- Evitar entrenar durante las horas pico de tráfico
- Alejarse del humo del tabaco y de espacios interiores con mala ventilación
La organización también señala que la contaminación suele aumentar en días cálidos y soleados, mientras que el aire suele estar más limpio después de lluvias o cuando hay viento.
¿Dejar de hacer ejercicio es la solución?
La European Lung Foundation consideran que no. Aunque la contaminación puede afectar la salud y el rendimiento físico, los expertos coinciden en que los riesgos asociados al sedentarismo suelen ser mayores que los derivados de realizar actividad física en condiciones ambientales imperfectas.
Por ello, la recomendación no es abandonar el ejercicio, sino adaptarlo a las condiciones del entorno, elegir lugares más seguros y mantenerse informado sobre la calidad del aire.
“La clave es encontrar el momento y el lugar adecuados para mantenerse activo con la menor exposición posible a contaminantes”, señala la organización.
La calidad del aire también influye en el deporte profesional
La preocupación por la contaminación en Nueva York no solo afecta a quienes salen a correr o hacer ejercicio por recreación.
Los deportistas de alto rendimiento también pueden resentir los efectos de una mala calidad del aire, especialmente en disciplinas que demandan una gran capacidad cardiovascular.
Por ello, la evolución de las condiciones atmosféricas en la región se mantiene bajo observación a pocos días de la final del Mundial 2026 entre España y Argentina.
Porque al final, tan importante como entrenar o competir, es asegurarse de que cada respiración llegue acompañada de aire limpio.
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