Agentes de ICE mataron a un mexicano y a un colombiano en operativos fallidos

Dos agentes de migración mataron a tiros, en operativos separados y con apenas 6 días de diferencia, a un mexicano y a un colombiano que no eran los objetivos que buscaban. Johan Sebastián Durán Guerrero, de 25 años, murió el 13 de julio en Biddeford, Maine, cuando un oficial del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) disparó contra el auto que conducía.
Lorenzo Salgado Araujo, con décadas radicado en Houston, había muerto antes, el 7 de julio, en un retén de tránsito en esa misma ciudad texana.
Ninguno de los dos hombres era la persona que el operativo buscaba detener, según confirmaron legisladores de ambos partidos tras hablar con el propio secretario Mullin, y así lo reflejan también los comunicados que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) publicó sobre cada caso.
Las embajadas de México y Colombia abrieron asistencia consular para las familias de las víctimas, mientras crecían las preguntas sobre la conducta de los agentes involucrados en ambos casos.
¿Qué pasó en Maine y en Houston?
En Maine, agentes de ICE realizaban vigilancia dirigida en la última dirección conocida de un extranjero con una orden final de deportación cuando un hombre salió de esa residencia en un vehículo.
El vehículo intentó huir de la escena y, “temiendo por la seguridad pública”, un oficial disparó su arma, según el comunicado que el propio DHS publicó en su cuenta de X. El secretario Mullin le dijo primero al senador demócrata Angus King que Durán Guerrero sí era el objetivo de una orden de arresto, y unas 3 horas después le llamó de vuelta para corregir esa versión, según reportó Portland Press Herald.
En Houston, el DHS publicó en su cuenta de X que sus agentes buscaban arrestar a otra persona y que Salgado Araujo “embistió un vehículo de las fuerzas del orden de ICE, desobedeció múltiples órdenes verbales y convirtió su vehículo en un arma en un intento de atropellar a un oficial”, por lo que el agente disparó en defensa propia, según el comunicado oficial.
Los detenidos que viajaban con él dan una versión distinta: fueron testigos de que el disparo entró por la ventana del copiloto, no de frente, y que la furgoneta nunca se dirigió hacia los agentes, según su abogado y de acuerdo con CBS News.
¿Qué pasó con las paradas de tránsito tras las dos muertes?
ICE suspendió, por instrucción de Mullin, la mayoría de las paradas de vehículos ligadas a operativos migratorios apenas se conocieron los dos casos, a petición de la senadora republicana Susan Collins, quien calificó lo ocurrido en Maine como un asunto con “preguntas críticas”, según reportó MercoPress. El zar fronterizo, Tom Homan, defendió inicialmente la pausa como una medida temporal mientras se revisaban los procedimientos.
La medida no llegó a durar un día completo. El presidente Donald Trump la revirtió el 15 de julio con un mensaje en Truth Social en el que rechazó renunciar a las paradas de tráfico como herramienta de ICE contra el crimen. Homan cambió su postura al día siguiente y confirmó que las paradas continuarían, y Mullin también se retractó y dijo que buscaba que sus agentes “tuvieran todas las opciones disponibles” para mantenerse seguros mientras ejecutaban su misión de deportar al mayor número posible de personas indocumentadas con antecedentes penales, según consignó The Washington Post.
¿Podrían los agentes de ICE enfrentar sanciones?
En Houston, el fiscal de distrito del condado Harris, Sean Teare, abrió una investigación criminal independiente sobre la muerte de Salgado Araujo y aseguró que su oficina está “más que preparada” para presentar cargos si encuentra irregularidades, de acuerdo con CBS News. Su equipo investiga posibles delitos de homicidio, homicidio culposo y alteración de evidencia, y ya giró cerca de 20 citatorios porque, según el propio fiscal, el gobierno federal no ha compartido la evidencia del caso.
La oficina de Teare también tramitó visas U para proteger de la deportación a los testigos del tiroteo mientras avanza el proceso, pensadas para que puedan declarar sin temor a ser expulsados del país, de acuerdo con el Texas Tribune. En Maine, en cambio, no existe hasta ahora un proceso judicial local equivalente: el caso de Durán Guerrero sigue bajo revisión del propio DHS, sin que ninguna fiscalía estatal o del condado haya anunciado una investigación paralela.
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