¿Puedo salir de EE. UU. si tengo el TPS o una solicitud de asilo activa? Lo que arriesgas si viajas desde Florida

El Formulario I-131 funciona como la única vía que el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS) reconoce para que un beneficiario del Estatus de Protección Temporal (TPS) o un solicitante de asilo pida autorización de viaje sin arriesgar su proceso migratorio.
Sin embargo, el documento final que reciben no es igual para todos. Salir del país sin ese permiso aprobado en mano puede significar la pérdida automática del estatus que la persona busca proteger.
Desde julio de 2022, USCIS cambió el documento que entrega a los beneficiarios de TPS ya aprobados, que ahora reciben el Formulario I-512T en lugar del tradicional permiso de advance parole.
Quienes todavía tienen pendiente su solicitud de TPS o de asilo, en cambio, siguen recibiendo ese mismo documento de advance parole de siempre. La solicitud arranca igual para ambos grupos, con el mismo Formulario I-131, pero termina en un papel distinto según la etapa del trámite en la que se encuentre cada persona.
Para quienes tienen una solicitud de asilo pendiente el riesgo va más allá del papeleo, porque viajar, sobre todo de regreso al país de origen, puede convertirse en el argumento que un juez use después para dudar de todo el caso.
¿Quién puede pedir el permiso de viaje y qué necesita presentar?
Cualquier persona con TPS vigente o con una solicitud de asilo en trámite puede solicitar el documento. A los beneficiarios de TPS, de hecho, el permiso se les otorga de forma rutinaria sin necesidad de documentar un motivo específico de viaje, mientras que a los solicitantes de asilo se les recomienda evitarlo salvo que exista una necesidad urgente, de acuerdo con la guía que ofrece CLINIC, una red legal sin fines de lucro especializada en inmigración.
Antes de viajar, USCIS pide reunir varios elementos:
- Un documento de identidad con fotografía vigente
- Evidencia del estatus actual, ya sea el aviso de TPS o el recibo de la solicitud de asilo
- El motivo del viaje, el país o los países que planea visitar y el número de viajes que solicita
- El pago de la tarifa correspondiente
La tarifa estándar del trámite es de 575 dólares, la misma para quienes lo solicitan por tener TPS o una solicitud de asilo pendiente, y CLINIC señala que este pago no admite una exención por bajos ingresos.
El tiempo de espera varía según la carga de trabajo de cada oficina, por lo que abogados de inmigración recomiendan iniciarlo con varios meses de anticipación en lugar de esperar a que surja una emergencia.
¿Qué riesgos adicionales enfrenta un solicitante de asilo que decide salir del país?
Regresar, aunque sea de forma breve, al país del que la persona dice haber huido puede debilitar la credibilidad de todo el caso ante un juez de inmigración, que puede cuestionar si el miedo a la persecución era real. Viajar con el pasaporte de ese mismo país agrava la duda, incluso cuando el viaje respondió a una emergencia genuina.
Ni siquiera contar con el permiso aprobado garantiza el reingreso, porque la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza conserva la facultad de negar la entrada si considera que la persona es inadmisible por otras razones. Algunos abogados de inmigración recomiendan no superar los 180 días fuera del país en cada viaje, aunque USCIS no fija por escrito un límite máximo para cada salida.
¿Qué deben tomar en cuenta los beneficiarios de TPS en Florida antes de salir?
Viajar sin el I-512T vigente, o quedarse fuera del periodo autorizado en el documento, puede derivar en la pérdida del TPS y en dificultades para volver a entrar al país, según explica USCIS en su página oficial sobre el programa.
Quien ya tenía un documento de advance parole vigente antes de julio de 2022 puede seguir usándolo hasta la fecha impresa en él, pero cualquier solicitud nueva debe tramitarse bajo las reglas actuales.
La situación se complica para los solicitantes de asilo en el sur de Florida, donde el acceso a orientación presencial se ha reducido. La oficina de asilo de Tampa dejó de atender consultas en persona desde abril, lo que obliga a resolver más trámites por teléfono o de forma electrónica, justo cuando se necesita mayor certeza antes de decidir un viaje.
A esa carga administrativa se suma que miles de solicitantes de asilo ya deben cubrir una tarifa anual mientras su caso sigue pendiente, un gasto adicional que compite con el costo de tramitar el propio permiso de viaje.
Consultar a un abogado de inmigración antes de comprar cualquier boleto sigue siendo la recomendación más repetida entre quienes manejan estos casos a diario, porque un viaje mal planeado puede costar mucho más que el dinero del vuelo.
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