Cómo llegó la tormenta tropical Bertha a Florida y a Texas

| 12:26 | Miguel Escudero | Centro Nacional de Huracanes
Bertha llegó con vientos de 60 millas por hora y una marejada de hasta 3 pies.
Bertha llegó con vientos de 60 millas por hora. Foto: Cuartoscuro

La tormenta tropical Bertha tocó tierra la tarde de este miércoles, alrededor de las 2:00 p.m. hora central, en el lado este de la parroquia de St. Bernard, Luisiana, según confirmó el Centro Nacional de Huracanes (NHC) en su pronóstico 14 de las 4:00 p.m. La circulación principal del sistema se quedó sin convección profunda, aunque persiste un complejo de tormentas grande al sur de la costa de Luisiana, con vientos máximos estimados en 45 millas por hora (72 km/h), concentrados sobre todo al sur y sureste del centro, en aguas del Golfo.

Florida no recibió un golpe directo: el Panhandle y la zona de Pensacola solo sintieron oleaje fuerte, lluvia y banderas rojas en las playas mientras el sistema pasaba mar adentro el martes. Para esta tarde, el NHC ya no mantiene ninguna vigilancia ni aviso de tormenta tropical para el estado: la atención se concentra ahora en Luisiana y Texas.

Cerca de las 7:00 a.m., el Centro Nacional de Huracanes (NHC) extendió la vigilancia de tormenta tropical hasta Sargent, Texas, lo que incluye la bahía de Houston-Galveston. El propio organismo ya lo había anticipado desde la madrugada, cuando pidió a los residentes del oeste de Luisiana y la costa alta de Texas “monitorear el avance del sistema” porque podrían necesitarse más avisos ese mismo día.

¿Qué tan fuerte llegó Bertha y qué zonas ya sintieron su paso?

Según el boletín 12A del NHC, de las 7:00 a.m., Bertha se ubicaba cerca de los 29.5 grados de latitud norte y 88.5 de longitud oeste, con vientos máximos sostenidos de 50 millas por hora y desplazamiento hacia el oeste a 5 millas por hora, el mismo ritmo que traía desde la madrugada.

El aviso de tormenta tropical vigente cubre desde el límite de los condados Okaloosa y Walton, en Florida, hasta Morgan City, Luisiana, además del área metropolitana de Nueva Orleans. La vigilancia, un nivel por debajo del aviso, ya no se detiene en Cameron, Luisiana: con la actualización de las 7:00 a.m., el NHC la extendió hasta Sargent, Texas, e incluyó a la bahía de Houston-Galveston.

Un día antes, cuando Bertha todavía estaba más lejos de la costa, las playas de Pensacola lucían prácticamente vacías salvo por turistas que se acercaron a fotografiar el oleaje. “Para los locales, esto es sólo una tormenta más”, dijo Candice Henderson, gerente del restaurante Crab Trap en Perdido Key, según reportó la agencia AP. Ese mismo martes, Misisipi, Luisiana y Florida ya habían abierto puntos de entrega de costales de arena para sus residentes.

¿Qué se espera para Texas y qué medidas ya tomaron las autoridades?

Según el pronóstico más reciente del NHCBertha seguirá moviéndose hacia el oeste y su centro podría reformarse más al suroeste, sobre la costa sur de Luisiana, esta misma noche. De ahí, el sistema se dirigiría muy cerca de la costa suroeste de Luisiana hasta llegar a la costa alta de Texas la tarde del jueves, todavía como tormenta tropical, antes de debilitarse con rapidez ya en tierra.

El NHC prevé que para el viernes, con el sistema adentrado en Texas, quede reducido a un remanente de baja presión que podría haberse disipado por completo. Las primeras bandas de lluvia podrían llegar a Houston esta misma noche, aunque el centro del sistema no se espera ahí hasta el jueves.

Mientras tanto, el aviso vigente cubre entre 1 y 4 pulgadas de lluvia, con acumulados aislados de hasta 6 pulgadas, en la franja que va de Florida occidental al sur de Texas, con riesgo de inundación repentina sobre todo en zonas urbanas. La marejada, en cambio, se concentra en Luisiana: de 2 a 4 pies entre la desembocadura del Misisipi y el límite con Alabama, y de 1 a 3 pies en el resto de la costa afectada, incluidas Florida y Alabama.

En el condado de Harrison, Mississippi, el vocero del gobierno local, Jeff Clark, confirmó a la agencia AP que hasta el martes se mantenían abiertos 6 puntos de entrega de costales sin que fuera necesario abrir albergues ahí.

La razón de esa cautela no es menor: varias comunidades de esa zona todavía no terminan de recuperarse de las inundaciones que dejó la tormenta tropical Arthur en junio, la primera del Atlántico esta temporada, que destruyó y dañó viviendas en la región. Quienes resultaron afectados por Arthur pueden seguir solicitando ayuda federal para vivienda y reparaciones esenciales, un trámite que también aplicaría si Bertha termina causando daños similares.

¿Qué tomar en cuenta durante esta temporada?

Antes de que el sistema termine de cruzar la región, conviene tener en cuenta lo siguiente.

  • Evitar el mar donde ondee doble bandera roja, la señal de que las autoridades cerraron el agua por corrientes de resaca peligrosas.
  • Tener a la mano la póliza de seguro de casa y confirmar de antemano el monto del deducible.
  • Preparar una maleta con documentos importantes por si las autoridades ordenan una evacuación.
  • Consultar las alertas vigentes del NHC antes de salir a la carretera, ya que pueden cambiar cada pocas horas.

¿Por qué esta temporada de huracanes genera cautela pese al pronóstico de menos ciclones?

El Centro Nacional de Huracanes y la Universidad Estatal de Colorado anticipan una temporada por debajo del promedio en el Atlántico este año, en buena parte por el fenómeno de El Niño, que tiende a frenar la formación de ciclones. 

Jamie Rhome, subdirector del NHC, explicó ahí mismo que la cortante de viento del noreste empujará la mayor parte del sistema mar adentro, lo que también reduciría la lluvia acumulada; por eso, dijo, Luisiana “podría librarse de lo peor” del impacto. Aun así, insistió en que la temporada debe tomarse con la misma seriedad de siempre, menos ciclones no equivale a menos riesgo.

El motivo es que el agua del Golfo de México está más caliente de lo normal, lo que puede intensificar cualquier tormenta que sí llegue a formarse. Jeff Berardelli, meteorólogo en jefe de WFLA-TV en Tampa Bay, lo comparó con gasolina de alto octanaje para un ciclón. Phil Klotzbach, investigador de la Universidad Estatal de Colorado, coincidió en que aguas más cálidas “cargan los dados” hacia tormentas más fuertes, aunque haya menos en total. 

Ese mismo cuidado aplica a otros riesgos del verano en las costas de EE. UU.: decenas de playas, incluidas algunas en Florida, permanecen cerradas este verano por contaminación del agua, un problema aparte de los ciclones que igual obliga a revisar el estado de la playa antes de ir.

Nota en desarrollo

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