La música tradicional está viva: La Mixanteña de Santa Cecilia busca acercar sus raíces a nuevas generaciones

| 13:53 | José Fernando Franco Gutiérrez | UnoTV | CDMX
Banda de Guerrero, La Mixanteña de Santa Cecilia
La Mixanteña de Santa Cecilia. Foto: cortesía

Cada vez que alguien habla de “rescatar” la música tradicional mexicana, Mitzy Dávalos hace una pausa antes de responder. Para la tubista y cofundadora de La Mixanteña de Santa Cecilia, ese concepto parte de una idea equivocada: la música de las comunidades nunca desapareció.

“No estamos rescatando absolutamente nada porque esta música está viva”, afirma en entrevista con UnoTV, convencida de que el verdadero reto no consiste en devolverle la vida a una tradición que sigue sonando en los pueblos de la Costa Chica y la Costa-Montaña de Guerrero, sino en lograr que las nuevas generaciones y quienes viven lejos de esas comunidades vuelvan a escucharla, reconocerla y sentirse parte de ella.

Esa convicción ha guiado el trabajo de La Mixanteña de Santa Cecilia desde hace 15 años.

Más que preservar una tradición desde la nostalgia, la agrupación busca demostrar que la música tradicional sigue evolucionando y que puede dialogar con públicos de cualquier edad y de cualquier parte del mundo. Esa visión también quedó reflejada en la gira que recientemente realizaron por Europa, donde compartieron el repertorio de la Costa Chica con audiencias internacionales.

“No estamos rescatando nada; esta música nunca dejó de existir”

Para Mitzy Dávalos, hablar de “rescatar” la música tradicional implica asumir que desapareció, cuando la realidad es otra.

“No estamos rescatando absolutamente nada porque esta música está viva. Sigue sonando en las comunidades; quienes la han dejado de escuchar somos nosotros, sobre todo quienes vivimos en las ciudades”, explica.

Desde su perspectiva, el problema no está en las comunidades donde nació esta tradición, sino en el desconocimiento que existe fuera de ellas.

Por ello, asegura que el trabajo de La Mixanteña consiste en tender puentes entre esos territorios y nuevos públicos, especialmente jóvenes que pocas veces han tenido contacto con este repertorio, además de ensalzar y apoyar el trabajo de los grandes maestros como Alejandrino Juárez Patricio o la banda Azoyu.

“Lo que queremos es acercar esta música a quienes no la conocen, para que descubran que sigue viva y forma parte de nuestra identidad”, señala.

Una tradición que también mira hacia el futuro

Aunque la agrupación interpreta sones, chilenas, cumbias y otras expresiones musicales de la Costa Chica y la Costa-Montaña, sus integrantes rechazan la idea de que la música tradicional pertenezca únicamente al pasado.

Por el contrario, consideran que continúa transformándose conforme cambian las comunidades y las generaciones que la interpretan.

Ese proceso, explican, también implica romper estereotipos.

Muchas personas suelen asociar cualquier banda de viento con un solo estado o con un único estilo musical, cuando en realidad cada región posee una identidad sonora propia.

El reto de conquistar a nuevas generaciones

Uno de los principales objetivos de la agrupación es acercar esta tradición a niñas, niños y jóvenes.

Mitzy reconoce que buena parte de las nuevas generaciones creció escuchando otros géneros musicales, como el reguetón, pop o los llamados corridos “tumbados”, por lo que el desafío consiste en despertar la curiosidad sin imponer una forma de entender la cultura.

“Nos interesa que la gente joven conozca esta música, porque también forma parte de quienes somos como país”, sostiene.

Lejos de plantear una competencia con otros estilos, la música considera que conocer las raíces musicales permite ampliar el panorama cultural y fortalecer la identidad de las personas.

La música tradicional también debería enseñarse en las escuelas

Además de acercar estos sonidos a nuevos públicos, La Mixanteña considera que la educación puede desempeñar un papel clave para que las futuras generaciones conozcan la riqueza musical del país.

Para Mitzy Dávalos, la música tradicional debería tener un espacio mucho más amplio dentro de las aulas, no solo como una expresión artística, sino como una herramienta para comprender la historia, la identidad y la diversidad cultural de México.

“La música tradicional debería ser obligatoria en las escuelas, así como el deporte. Es parte de nuestra identidad y de nuestra cultura. Mientras más conozcamos de dónde venimos, más podremos entender quiénes somos”, afirma.

“Toda la gente debería conocer y reconocer los distintos tipos de músicas; por ejemplo, a nosotros, que nos vean y que no nos pidan ‘Dios Nunca Muere’, porque no somos una banda de Oaxaca. Que podamos distinguir que no solo la banda de viento es de Sinaloa o de Oaxaca, sino que también hay en Guerrero… nosotros como mexicanos deberíamos tener la obligación de reconocer un poquito la música tradicional”, sostiene.

La tubista de la banda considera que conocer estas expresiones desde la infancia ayudaría a romper estereotipos y a valorar la enorme variedad de sonidos que existen en el país, más allá de los géneros comerciales o de las tradiciones musicales más conocidas.

Llevar la Costa Chica al otro lado del mundo

La misión de acercar la música tradicional a nuevos públicos también llevó recientemente a La Mixanteña de Santa Cecilia a recorrer distintos escenarios europeos.

La agrupación concluyó una gira por el continente, presentándose en escenarios de Francia, España, Reino Unido y Portugal, como parte de la celebración de sus 15 años de trayectoria, una experiencia que, aseguran, confirmó que la música tradicional mexicana puede conectar con personas sin importar el idioma o el lugar de origen.

Más allá del reconocimiento internacional, para sus integrantes el viaje representó una oportunidad para demostrar que la tradición musical de la Costa Chica tiene un lugar en los escenarios del mundo y que estas expresiones continúan despertando curiosidad entre públicos que nunca antes habían tenido contacto con ellas.

Una tradición que nunca dejó de sonar

Después de 15 años de trayectoria, La Mixanteña de Santa Cecilia tiene claro que su mayor reto no consiste en preservar una tradición encerrándola en un museo ni convertirla en una pieza de colección.

Su propósito es mucho más sencillo y, al mismo tiempo, más profundo: lograr que más personas vuelvan a escuchar una música que nunca dejó de existir.

Porque, como insiste Mitzy Dávalos, la tradición no necesita ser rescatada. Sigue viva en las comunidades, en las fiestas, en las familias y en quienes continúan interpretándola generación tras generación.

Lo que hace falta, dice, es volver a mirarla como parte de nuestra propia historia y entender que conocer esas raíces también es una forma de reconocernos a nosotros mismos.

“Cuando tocamos en espacios al aire libre, hay gente, jóvenes que van pasando y dicen, ‘yo esa música la escuchaba en casa de mi abuelita’ ¿no? Entonces, es como reconocernos a través de los sonidos. Yo creo que a la gente joven le gusta mucho nuestra música, porque es fuerte, es potente. Aquí en la banda decimos, ‘es como que te echaran una cubetada de agua fría’, porque es como de, ¡fuah! ¿Qué es eso que estoy escuchando, no? Es muy padre”, finaliza diciendo Mitzy

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