Rebel Cats: rockabilly, horror y una historia familiar que llega al Teatro Metropólitan

El próximo 26 de septiembre, Rebel Cats llegará al Teatro Metropólitan de la Ciudad de México (CDMX) para presentar oficialmente su nuevo disco, Palomitas y Películas de Horror, pero la noche tendrá un significado especial para Vince Monster, pues la banda también rendirá un homenaje en vida a su padre, Vincent Van Rock, quien suma 65 años de trayectoria artística.
Para Vince, reconocer a su papá sobre un escenario mientras continúa activo en la música es una forma de celebrar su legado, pero también de mirar hacia el futuro de un género que ambos han convertido en una forma de vida.
“No cualquiera cumple más de 60 años en el rock and roll, en los escenarios, en el estudio de grabación“, cuenta Vince en entrevista con UnoTV al hablar de su progenitor, quien, a sus 80 años de vida, continúa grabando, tocando y preparando nuevos proyectos.
El homenaje, explica, llega en un momento particularmente significativo porque Vincent Van Rock podrá disfrutarlo en vida.
“Qué mejor que hacerlo en vida, ¿no? Porque la verdad es que luego muchas veces se hacen este tipo de homenajes cuando ya no están y cuando ya no pueden disfrutarlo”, señala.
La celebración será parte de una noche en la que Rebel Cats también presentará su nueva producción, un álbum que representa otra transformación para una agrupación con más de dos décadas de trayectoria.
Elvis y los monstruos: la nueva etapa para Rebel Cats
Palomitas y Películas de Horror, nuevo disco de Rebel Cats, parte de una obsesión que Vince arrastra desde niño: juntar dos universos que aparentemente pertenecen a mundos distintos, pero que para él siempre han estado relacionados.
“Desde niño tenía esa meta, que era poder juntar a Elvis Presley con los monstruos”, recuerda.
La relación entre el rock and roll y el cine de horror, explica, tampoco es nueva y se remonta hasta los primeros años del género con figuras como Screamin’ Jay Hawkins, a quien Vince identifica como una figura fundamental del shock rock, además de recordar el impacto de “Monster Mash”, de Bobby “Boris” Pickett, una canción de 1963 que, asegura, todavía se baila en las fiestas de Halloween.
La fascinación por lo lugubre y la ficción tampoco apareció de repente en Rebel Cats. Vince recuerda que la primera canción que escribió para la agrupación fue “El hombre lobo adolescente”, inspirada en distintas películas de hombres lobo.
Tras lo anterior y después de más de 20 años de explorar y difundir el rockabilly, el baterista y vocalista de Rebel Cats consideró que era momento de experimentar con otro género que también forma parte de sus gustos: el horror punk.
El resultado es un disco que conserva la identidad de Rebel Cats, pero incorpora referencias al cine de horror, los cómics, la literatura, las series animadas y Halloween.
Del disco, hasta el momento han sido publicados cuatro sencillos: “Radioactiva”, “La novia de Frankenstein”, “Sabrina” y “Algo gótica”. El siguiente será precisamente “Palomitas y Películas de Horror”, tema que da nombre al álbum.
“Es un disco, pues, muy con el ADN, con la identidad de Rebel Cats que siempre ha girado en torno a temas de amor, de desamor, siempre muy de la mano del rockabilly, del doo-wop, muy cursi, pero con una temática, ahora, digamos, inspirada en el cine de horror”, explica Vince.
Más de 20 años después, así ve Vince el legado del rockabilly
La nueva etapa de Rebel Cats también obliga a mirar hacia atrás… Cuando Vince comenzó a trabajar con su padre para impulsar el rockabilly en México, encontró una escena que, desde su perspectiva, todavía tenía mucho por construir. Mientras en Estados Unidos, Europa y Japón existían festivales, bandas nuevas y artistas que seguían grabando, él se preguntaba por qué ese movimiento no tenía la misma fuerza en México.
Incluso cuestiona una idea que considera equivocada: pensar que en México hubo rockabilly durante los años 50 y 60.
“En México hubo rock and roll a la mexicana, es muy diferente… aquí tuvimos un rock and roll a la mexicana, no tuvimos rockabilly”, explica.
Ante esto, su intención como músico, cuenta, era que el género llegara a México de una manera lo más cercana posible a sus raíces antes de comenzar a experimentar con fusiones.
Dos décadas después, Vince considera que aquella apuesta dejó algunas semillas: nuevas bandas, clubes, festivales, restaurantes con estética de los años 50, marcas de ropa y espacios donde el rockabilly encontró un público que antes no existía.
“Dejas un legado, que haya nuevas bandas, que chavitos conocieran el rockabilly por ti, que de pronto sucedan cosas que no sucedían antes de Rebel Cats“, afirma.
La escena rockabilly está viva, pero necesita público
Para Vince, una escena musical no se construye únicamente con músicos. También necesita personas dispuestas a escuchar, bailar, comprar boletos y acompañar a las bandas.
Por eso celebra que cada vez haya más personas que se acercan al rockabilly sin necesariamente adoptar toda su estética.
“No necesariamente me tengo que ir vestido con la estética del rockabilly”, explica al hablar de quienes disfrutan a Chuck Berry, Elvis Presley, Stray Cats o Rebel Cats, pero tienen otras identidades musicales o culturales.
Ese público diverso, considera, ha sido fundamental para que el género llegue a espacios más grandes.
Pese a que hay un crecimiento en el rockabilly, Vince también reconoce que la escena todavía enfrenta retos.
Hace 20 años, cuenta, la banda decidió tomar su propio camino porque percibía un ambiente estancado, con rivalidades y promotores a los que calificó como abusivos. La estrategia de Rebel Cats fue abrirse a otros públicos mediante colaboraciones con artistas de distintos géneros y generaciones.
Eso les permitió llegar también a festivales donde el rockabilly convive con propuestas muy distintas.
Durante su periplo musical, Rebel Cats ha llenado recintos como Plaza Condesa, Lunarios y Teatro de la Ciudad, por lo que Vince considera que su llegada a otro foro grande, como lo es el Teatro Metropólitan, es una muestra de que una banda independiente puede avanzar desde los circuitos underground hasta uno de los principales foros del país.
¿Cómo nació el rock?
Durante la entrevista, el baterista de los Rebel Cats reflexiona sobre lo que significa realmente el rock and roll para él y explica que, antes de ser un género musical consolidado, fue una de las primeras grandes manifestaciones juveniles del siglo XX.
Antes de su aparición, explica, los jóvenes escuchaban principalmente la música de sus padres y no existía una identidad musical propiamente adolescente… El rock cambió eso.
“Esa primera manifestación de rebeldía juvenil”, dice Vince, terminó convirtiéndose también en un nuevo mercado para las disqueras y las marcas.
Y hay otra precisión histórica que considera importante: el rock no nació necesariamente como un género contestatario, como muchos lo definen hoy. En los años 50, explica, no existía siquiera una lista de Billboard dedicada específicamente al rock. Elvis Presley, Little Richard y Chuck Berry convivían en las listas de pop, rhythm and blues y country.
“El rock nace pop”, resume.
La crítica social, política o religiosa que posteriormente se convirtió en una de las características más reconocibles del género llegó después.
Para Vince, eso también explica por qué alguien puede disfrutar del rock sin necesariamente adoptar una estética o una postura determinada.
En su caso, asegura, la historia es diferente:
“Hay gente, como yo, como mi papá, para quienes sí, el rock es un estilo de vida… desayunamos, comemos, cenamos y sudamos rock and roll”, afirma.
El rock sigue vivo frente al reggaetón, el trap y los corridos tumbados
Cuando se le pregunta por el lugar que ocupa actualmente el rock frente a géneros que dominan buena parte de la conversación musical, como el reggaetón, el trap y los corridos tumbados, Vince no duda.
“Para mí está donde siempre, está en un buen momento”, responde.
Su argumento está en el público, pues considera que los seguidores del rock mantienen una relación particularmente cercana con las bandas: compran boletos, mercancía oficial, vinilos y conservan los formatos físicos de música.
También pone como ejemplo a su propio hijo, quien está por cumplir 15 años y, aunque escucha música contemporánea, es fanático del metal, toca guitarra, batería y bajo y conoce canciones de Slayer y Sepultura.
Para Vince, eso demuestra que las nuevas generaciones no están cerradas a los géneros del pasado y viceversa, señalando como ejemplo los festivales actuales que no pertenecen a una sola corriente musical y reciben a públicos de todas las edades.
El músico observa, con optimismo, el que actualmente puedan convivir en un mismo cartel artistas de géneros muy distintos, desde rock hasta hip-hop y rap, pasando por el ska, regional, cumbia y hasta blues, algo que considera una señal de que las audiencias también han cambiado.
Europa, Asia y el futuro de Rebel Cats
Después de haber tocado en Estados Unidos, Brasil y Colombia, Vince todavía tiene una cuenta pendiente: llevar a Rebel Cats a Europa.
También menciona Asia y Australia como territorios donde le gustaría presentar la música de la banda.
Una de sus apuestas para conseguirlo está precisamente en el nuevo disco, que incluye el primer tema de Rebel Cats en inglés, realizado con una colaboración que Vince considera importante.
“Espero que también eso nos abra las puertas también por allá”, dice.
Pero antes de pensar en nuevos territorios, Rebel Cats tiene una cita en la Ciudad de México.
El 26 de septiembre, el Teatro Metropólitan será el escenario para presentar Palomitas y Películas de Horror, pero también para celebrar los 65 años de trayectoria de Vincent Van Rock.
En el concierto, Vincent Van Rock Trio participará como uno de los actos abridores y también estará Ritalin Rats, además de otros invitados y sorpresas que la banda ha decidido mantener en secreto.
Para Vince, llegar hasta ese escenario siendo una agrupación independiente es también una prueba de que el camino recorrido durante más de dos décadas ha valido la pena. Y para quienes sueñan con hacer música, tiene un último consejo:
“Creérsela, disciplina, compromiso y sacrificios de todo tipo”.
Porque para él, asegura, el talento y la creatividad no bastan si no existe la disposición de sacrificar tiempo, dinero, reuniones familiares e incluso momentos personales para mantener vivo un proyecto.
En su caso, ese sacrificio tiene una recompensa muy concreta: seguir haciendo aquello que aprendió desde niño junto a su padre para, más de dos décadas después, todavía poner a bailar a nuevas generaciones.
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