De categoría 1 a 5: así se clasifican los huracanes y estos daños pueden provocar
Así se clasifican los huracanes, esta es la intensidad y los daños que pueden causar.

Los huracanes se clasifican mediante la escala Saffir-Simpson, que establece cinco categorías de acuerdo con la velocidad de sus vientos y los daños que pueden ocasionar. La categoría 5 es la más alta dentro de esta clasificación y corresponde a fenómenos con vientos superiores a 250 km/h.
La clasificación permite identificar la intensidad de los ciclones tropicales y conocer el tipo de afectaciones que pueden producir. Antes de convertirse en huracán, estos sistemas pasan por etapas de organización que incluyen la perturbación tropical y la depresión tropical.
De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la escala considera la velocidad de los vientos, las mareas de tormenta y los daños que puede provocar cada fenómeno.
¿Cuáles son las categorías de huracanes?
La escala Saffir-Simpson contempla cinco categorías de huracán. Cada una corresponde a un rango determinado de velocidad del viento y a distintos tipos de afectaciones.
Antes de llegar a la categoría de huracán, existen dos etapas:
- Perturbación tropical: presenta vientos superficiales menores a 63 km/h
- Depresión tropical: registra vientos de 63 hasta 119 km/h
A partir de los 119 km/h, el fenómeno entra en la clasificación de huracán.
Huracán categoría 1
Los huracanes categoría 1 presentan vientos de entre 119 y 154 km/h. Pueden generar afectaciones leves a la infraestructura y la vegetación.
Huracán categoría 2
Los huracanes categoría 2 tienen vientos de 154 a 178 km/h. Entre sus efectos se encuentran inundaciones en zonas costeras entre dos y cuatro horas antes de la llegada del huracán, además de daños serios a infraestructura terrestre y marítima.
Huracán categoría 3
Los huracanes categoría 3 presentan vientos de 178 a 210 km/h. Pueden dañar estructuras de construcciones debido al oleaje, derribar arbustos y árboles grandes y generar inundaciones entre tres y cinco horas antes de la llegada del ciclón tropical.
Huracán categoría 4
Los huracanes categoría 4 tienen vientos de entre 210 y 250 km/h. Pueden provocar daños en estructuras fuertes, derribar árboles, arbustos y señalizaciones, además de generar inundaciones de hasta tres metros de altura.
Huracán categoría 5
La categoría 5 es la máxima dentro de la escala Saffir-Simpson. Los huracanes que alcanzan esta intensidad presentan vientos superiores a 250 km/h.
Entre los daños asociados se encuentran afectaciones totales en construcciones ubicadas hasta 500 metros de la costa y fallas en el suministro de electricidad.
Por las características de sus vientos y los daños que pueden ocasionar, los huracanes categoría 5 corresponden al nivel más alto contemplado por la clasificación.
¿Existe una categoría 6 de huracanes?
La escala Saffir-Simpson no contempla oficialmente una categoría 6. Sin embargo, la información proporcionada señala que expertos han considerado la posibilidad de agregarla para describir ciclones con vientos extremos.
Los llamados huracanes monstruosos pueden presentar vientos cercanos a 375 km/h y oleaje de hasta 12 metros. Entre los fenómenos mencionados como ejemplos se encuentran:
- Allen, en 1980
- Gilbert, en 1988
- Patricia, en 2015
- Irma, en 2017
La propuesta de una categoría adicional parte de la consideración de que fenómenos con estas características pueden superar los rangos contemplados actualmente por la escala.
¿Cuándo inicia la temporada de huracanes?
De acuerdo con las fechas señaladas en la información proporcionada, la temporada de huracanes comienza el 15 de mayo en el Pacífico oriental y el 1 de junio en el Atlántico.
En ambas cuencas, la temporada concluye el 30 de noviembre.
Para 2025, la información citada señala que se preveía una temporada ligeramente más activa de lo normal en el Atlántico. También se indicó un pronóstico de 17 ciclones tropicales en esa cuenca, frente a un promedio histórico de 14 entre 1991 y 2020.
En el Pacífico se esperaban 19 ciclones tropicales, mientras que el promedio señalado era de alrededor de 16.
¿Cómo se creó la escala Saffir-Simpson?
La escala Saffir-Simpson fue creada en 1969 por Hebert Saffir y Robert Simpson, quien en ese momento era director del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos.
Saffir desarrollaba para la Organización de las Naciones Unidas un proyecto habitacional de bajo costo destinado a zonas vulnerables a estos fenómenos. Para establecer una clasificación de los huracanes tomó como referencia la escala utilizada para medir los terremotos.
La escala permitió relacionar la intensidad de los vientos de un huracán con los daños potenciales que puede generar.
¿Cuánto mide un huracán?
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el tamaño de un huracán puede variar considerablemente.
La información señala que estos fenómenos pueden medir entre 10 y 15 kilómetros de altura. En cuanto a su extensión, los sistemas más pequeños pueden tener alrededor de 40 kilómetros de diámetro, mientras que los más grandes pueden alcanzar entre 600 y 800 kilómetros.
También existen sistemas de dimensiones mucho mayores, especialmente los que se forman en el océano Pacífico, que pueden alcanzar hasta mil 700 kilómetros de diámetro.
El ojo del huracán también puede presentar diferentes dimensiones, con diámetros que van desde unos kilómetros hasta 320 kilómetros.
¿Por qué los huracanes tienen nombre?
El INEGI señala que los huracanes reciben nombres para que la población pueda identificarlos con facilidad cuando existe una previsión, aviso o alarma relacionada con el fenómeno.
La costumbre de asignar nombres a estos sistemas comenzó con el meteorólogo inglés Clement Lindley Wragge, a principios del siglo XX.
Posteriormente, los meteorólogos de Estados Unidos retomaron esta práctica. En un inicio predominaron los nombres de mujeres.
En 1979, la Organización Meteorológica Mundial estableció reglas para la denominación de los huracanes mediante listas que incorporaron nombres de mujeres y hombres.
Algunos nombres son retirados de las listas cuando corresponden a fenómenos que provocaron daños significativos. Entre los ejemplos señalados están Camille (1969), Gilbert (1988), Andrew (1992) y Pauline (1997).
¿Los huracanes pueden tener beneficios?
Además de sus efectos sobre infraestructura, vegetación y zonas costeras, los huracanes y ciclones tropicales también contribuyen a la distribución de lluvia.
La información proporcionada señala que estos fenómenos pueden beneficiar a zonas áridas y semiáridas, así como contribuir a la recarga de mantos acuíferos y presas.
El potencial de daños de un huracán depende, entre otros factores, de la velocidad de sus vientos y de las mareas de tormenta, elementos considerados dentro de la evaluación de estos fenómenos meteorológicos.
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