2026 deja una cadena de terremotos mortales: Venezuela, Colombia, Filipinas e Indonesia entre los más devastadores

Durante los primeros ocho meses de 2026 se han registrado 10 sismos con magnitud superior a los 7 grados, lo que ocasionó una sucesión de emergencias que dejaron miles de muertos, decenas de miles de damnificados y extensos daños en infraestructura en distintos continentes.
El episodio más devastador ocurrió en Venezuela. Pero Colombia, Filipinas, Indonesia y otros países también enfrentaron movimientos telúricos que pusieron a prueba sus capacidades de respuesta y reconstrucción.
Venezuela y los 39 segundos que cambiaron el país
La peor tragedia sísmica registrada en 2026 ocurrió el 24 de junio en Venezuela. Ese día, un terremoto de magnitud 7.2 fue seguido apenas 39 segundos después por otro de magnitud 7.5. Las zonas más afectadas fueron el norte del país y Caracas.
Las cifras difundidas por fuentes oficiales y retomadas por agencias internacionales sitúan el saldo en alrededor de 5 mil 300 personas fallecidas, más de 16 mil 700 heridas y aproximadamente 17 mil 900 personas que perdieron sus viviendas. Otros reportes oficiales citados en los materiales elevan la cifra de víctimas mortales a más de 6 mil 300 personas.
Conforme avanzaron las semanas posteriores al desastre, Venezuela dejó atrás las tareas de búsqueda y rescate para concentrarse en la evaluación estructural de edificios y la reconstrucción.
Según información oficial, más de 21 mil personas permanecían en campamentos temporales mientras las autoridades determinaban si sus viviendas podían seguir habitándose.
La actividad sísmica no terminó con el terremoto principal. Desde el 24 de junio se contabilizaron más de 1 mil 300 réplicas, situación que obligó a interrumpir inspecciones en diversos momentos y mantuvo la incertidumbre entre miles de familias.
El balance oficial reportó 190 edificios colapsados y 856 inmuebles con distintos niveles de afectación estructural. Sin embargo, una evaluación satelital citada en los documentos y atribuida a la NASA estimó que hasta 58 mil edificaciones podrían presentar algún tipo de daño.
El impacto económico también fue severo. Una evaluación preliminar publicada por el Banco Mundial el 23 de julio calculó daños directos por 19 mil 600 millones de dólares y proyectó que una reconstrucción integral podría requerir hasta 50 mil millones de dólares.
Filipinas tuvo el sismo más poderoso de 2026
Si Venezuela fue el terremoto más mortífero, Filipinas registró el más intenso. El 7 de junio, frente a la costa sur de la isla de Mindanao, se produjo un terremoto de magnitud 7.8, considerado el más fuerte del año hasta mediados de agosto.
La sacudida provocó la activación de alertas de tsunami en distintas zonas del Pacífico, aunque las advertencias fueron retiradas posteriormente. Según el recuento de las autoridades filipinas, el sismo dejó al menos 107 personas fallecidas.
El epicentro se ubicó frente a la costa de Mindanao y las sacudidas se sintieron en amplias zonas de la isla. Entre las imágenes más representativas del desastre figuró el colapso de un edificio universitario en General Santos, una de las principales ciudades del sur filipino.
Colombia continúa con el desastre de los escombros
Cuando apenas habían transcurrido cinco días desde el terremoto de Colombia, el país continuaba contabilizando víctimas. El 10 de agosto, un sismo de magnitud 7.4 tuvo su epicentro cerca de San José del Palmar, en el departamento de Chocó.
Aunque se produjo a más de 100 kilómetros de profundidad, el movimiento causó daños extensos en buena parte del occidente colombiano.
El balance de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) actualizado al 14 de agosto reportó 285 personas fallecidas, 3 mil 975 heridas y 379 desaparecidas. La emergencia alcanzó a 15 departamentos y 426 municipios.
Según la misma dependencia, 45 mil 523 familias y 102 mil 263 personas resultaron afectadas. Los daños materiales también fueron significativos. La UNGRD reportó 73 mil 455 viviendas dañadas, 12 mil 828 destruidas y 121 edificios colapsados.
La infraestructura pública sufrió afectaciones en 240 centros de salud, 2 mil 205 instituciones educativas, 210 vías, 73 acueductos, 44 puentes vehiculares, 13 peatonales y cinco aeropuertos.
Mientras los equipos de rescate continuaban las labores de búsqueda, el gobierno colombiano anunció la preparación de un plan de reconstrucción para las zonas afectadas.
Indonesia con sus dos grandes sismos en cuestión de horas
Hoy, 15 de agosto, Indonesia volvió a experimentar la intensa actividad sísmica que caracteriza a la región. Un terremoto de magnitud 7.7 sacudió la provincia de Nusa Tenggara Oriental, dejando un saldo preliminar de 38 personas fallecidas, 13 heridas y alrededor de 2 mil evacuadas.
Mientras continuaban las operaciones de rescate, un segundo sismo de magnitud 6.9 golpeó la isla de Sumatra pocas horas después.
De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), este último movimiento ocurrió a 183 kilómetros de profundidad, circunstancia que contribuyó a reducir el riesgo de tsunami.
Meses antes, el 1 de abril, otro terremoto de magnitud 7.4 frente a la costa oriental de Indonesia había provocado la emisión de alertas preventivas por posible oleaje peligroso para Indonesia, Filipinas y Malasia. En aquella ocasión no se reportaron víctimas ni daños de manera oficial.
Tonga y Japón, grandes magnitudes y consecuencias limitadas
No todos los grandes terremotos de 2026 derivaron en catástrofes humanas. El 24 de marzo, Tonga registró un sismo de magnitud 7.5 en la región de Vava’u. Pese a situarse entre los más potentes del año, no provocó daños importantes ni víctimas mortales.
Los materiales atribuyen esta situación a la gran profundidad del evento, estimada en aproximadamente 230 kilómetros.
Algo similar ocurrió en Japón. El 20 de abril, un terremoto submarino de magnitud 7.4 frente a la costa de Sanriku llevó a las autoridades japonesas a emitir una alerta de tsunami por posibles olas de hasta tres metros.
Sin embargo, de acuerdo con la información disponible, no hubo víctimas mortales y únicamente se reportaron dos personas con lesiones leves.
Afganistán y México tuvieron dos recordatorios distintos del riesgo sísmico
La magnitud no siempre determina el impacto; por ejemplo, el 3 de abril, un terremoto de magnitud 5.8 en Badakhshan, Afganistán, causó al menos 12 muertes, convirtiéndose en uno de los ejemplos más claros de cómo un sismo relativamente menor puede resultar letal.
En contraste, México registró el 17 de julio un terremoto de magnitud 7.4 con epicentro al suroeste de Ciudad Hidalgo, Chiapas.
El movimiento fue percibido en México, Guatemala y El Salvador. Las autoridades activaron protocolos de monitoreo, se emitió una advertencia por posible tsunami y el Servicio Sismológico Nacional reportó posteriormente 91 réplicas, la mayor de magnitud 6.5.
De acuerdo con los reportes oficiales, no se registraron personas fallecidas por este evento.
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