Sin disquera y desde casa: Esperón supera el millón de oyentes en plataformas digitales
El músico mexicano habla del síndrome del impostor, la competencia digital y el trabajo detrás de sus millones de reproducciones.

Esperón lleva entre ocho y nueve años haciendo música de manera independiente y hoy atraviesa uno de los momentos más importantes de su carrera: supera 1.1 millones de oyentes mensuales en Spotify, mientras que “Eclipsis”, uno de los temas que prepara para su próximo álbum, acumula 2 millones 618 mil reproducciones.
El dato llama la atención no sólo por el tamaño de su audiencia, sino porque Esperón ha construido buena parte de su proyecto de manera independiente y desde un pequeño estudio instalado en su casa. Ahí compone, graba y produce sus canciones, incluso de madrugada, cuando encuentra un momento de inspiración.
“Soy bastante trabajador, diría yo, con mi proyecto, me lo tomo muy en serio”, cuenta el músico en entrevista para UnoTV. El compositor reconoce que no existe una fórmula única detrás del crecimiento que ha tenido. Para él, pesan los años de trabajo y el aprendizaje acumulado.
Esperón produce sus canciones desde casa
El cantante y compositor de 29 años comenzó estudios de ingeniería en audio, aunque no los terminó. También tomó diplomados de producción musical y clases de guitarra, canto y piano. Incluso estudió Letras, otra carrera que dejó inconclusa.
Todo ese aprendizaje terminó integrado a una forma de trabajo en la que la computadora y un espacio acondicionado en casa se convirtieron en sus principales herramientas.
“Yo tengo la fortuna de poder trabajar en mi casa. Entonces adecué un cuartito a que fuera poco a poco un estudio de grabación”, explica.
Su método también implica una exigencia personal: terminar las canciones y no dejarlas guardadas. Según cuenta, puede pasar horas trabajando y producir temas que nunca publica, por lo que comenzó a ponerse límites.
“Tienes que convertirlo en una canción y publicarlo”, afirma. Y agrega una razón sencilla: “Si no, uno no avanza”.
El miedo a no ser suficientemente bueno
Para Esperón, una de las claves de su crecimiento artístico no está necesariamente en tener el mejor equipo, sino en superar una barrera que identifica tanto en él como en otros músicos: el llamado síndrome del impostor.
El artista recuerda que muchas veces aparece el pensamiento de que una canción no será suficientemente buena, que todavía necesita perfeccionarse o que un músico debería grabar únicamente en estudios costosos.
“Creemos que lo que nos vuelve artistas es el equipo que tengamos. Es el estudio donde grabemos. La ropa que usemos”, señala.
Su conclusión es distinta: “El artista es uno… Da igual si uno tiene el micrófono baratito. O si uno tiene la computadora que tenga, lo que sea. Al final, la pieza de valor es el individuo, es el artista”.
En Instagram, Esperón reporta 170 mil seguidores, mientras que su proyecto también ha conseguido una audiencia importante en plataformas digitales.
Un segundo y medio para conquistar al público
El crecimiento de los músicos independientes también tiene un nuevo desafío: la cantidad de canciones que compiten diariamente por la atención del público.
Esperón considera que publicar música actualmente es mucho más accesible. Con una computadora, un micrófono y conocimientos que incluso pueden adquirirse mediante tutoriales, un artista puede producir y distribuir sus canciones sin depender necesariamente de un estudio o una disquera.
Pero esa facilidad también multiplicó la competencia.
“Uno necesita… un segundo y medio, más o menos, para llamar la atención de alguien”, explica.
Por eso, los músicos se encuentran frente a la necesidad de crear canciones con ganchos capaces de detener el desplazamiento de los usuarios y, en algunos casos, adaptarse a tendencias de plataformas como TikTok.
El problema, señala, es encontrar un equilibrio entre esa exigencia y la libertad creativa.
“No es que esté mal, pero sí a veces puede ser un obstáculo para la creatividad”, reconoce.
De las historias de amor al universo
Aunque Esperón reconoce que sus canciones hablan de temas tan universales como el amor, el miedo, los rompimientos y las despedidas, también busca agregar una capa conceptual a sus composiciones.
En el álbum que prepara, por ejemplo, decidió trasladar algunas de esas emociones al terreno del espacio y el cielo.
En lugar de pensar en una persona amada simplemente como una persona, explica, puede imaginarla como la Luna y utilizar las características de ese cuerpo celeste para construir una canción.
Ese ejercicio también está detrás de “Eclipsis”, sexto tema del próximo álbum y una pieza que utiliza el fenómeno astronómico como metáfora de los ciclos, los finales y los nuevos comienzos.
“Eclipsis” forma parte de un universo que también incluye canciones como “Tristella”, “Luma”, “Solare” y “Meteora”.
El sencillo también cuenta con un videoclip dirigido por Juan Pablo Puente Luna, construido alrededor de una atmósfera de desolación y abandono. El propio nombre “Eclipsis” surge de la combinación de eclipse y apocalipsis.
“El músico se hace”
Más allá de las reproducciones y de la audiencia que ha conseguido, Esperón tiene una postura clara sobre la construcción de una carrera musical.
Cuando se le pregunta si un músico nace o se hace, responde sin dudar:
“No, se hace.”
Para él, incluso quienes parecen tener un talento natural desarrollan habilidades a través de experiencias y aprendizajes. El talento, considera, representa sólo una pequeña parte; el resto depende del trabajo y la disciplina.
Esa idea también explica por qué no plantea su carrera como una competencia contra otros artistas. Su principal objetivo, dice, es mucho más sencillo: ser feliz, vivir de la música y hacer canciones durante toda su vida.
“Quiero vivir tranquilo, hacer mi vida normal y hacer canciones. Y mientras yo pueda tener eso, soy más que feliz”, afirma.
Trabajo independiente: libertad, pero también más trabajo
Esperón reconoce que trabajar sin una disquera le permite tener una libertad que considera invaluable: manejar sus horarios, decidir cuándo trabajar y cuándo descansar y organizar su proyecto de acuerdo con sus propias necesidades.
Pero esa libertad también significa asumir tareas que, en una estructura discográfica, normalmente se reparten entre distintos integrantes de un equipo.
“Todo es más pesado para mí porque soy una sola persona, básicamente”, explica.
Actualmente, ya cuenta con colaboradores y un equipo de trabajo, mientras prepara el lanzamiento de las canciones que faltan de su próximo álbum y la posibilidad de volver a los escenarios.
Esperón lleva aproximadamente dos años y medio, casi tres, sin ofrecer un concierto, debido a que decidió concentrarse en la producción y lanzamiento del disco. Ahora espera que ese proceso pueda abrir la puerta a una nueva etapa en vivo.
Por ahora, el músico prefiere concentrarse en seguir creando antes que en perseguir una idea de fama.
“Solamente hay una vida, el tiempo no regresa”, dice al hablarles a quienes buscan comenzar una carrera artística. Su consejo final es enfrentar las dificultades y seguir los sueños.
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