¿Quién fue el “Negro” Durazo y por qué su antigua casa se transformará en universidad?
Arturo Durazo construyó una fortuna rodeada de polémicas; ahora una de sus propiedades tendrá un nuevo destino.

Arturo el “Negro” Durazo fue uno de los personajes más polémicos de la historia reciente de México. Exjefe de la Policía del entonces Distrito Federal, su nombre quedó asociado a acusaciones de corrupción, abusos de poder, tortura y un estilo de vida marcado por la ostentación.
Décadas después de su caída, el inmueble más emblemático que poseyó en la Ciudad de México volverá a tener protagonismo. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que la llamada Casa Tlalpan será convertida en una sede de la Universidad Nacional Rosario Castellanos y en un plantel de bachillerato.
¿Quién fue el “Negro” Durazo?
Nacido en Sonora en 1924, Arturo Durazo creció en la Ciudad de México, donde desarrolló una amistad con José López Portillo, relación que años después lo llevaría a ocupar uno de los cargos más poderosos dentro de las fuerzas de seguridad del país.
Pasando por diversos cargos en el Banco de México y la controvertida Dirección Federal de Seguridad, escaló poco a poco a las esferas mas altas del poder.
Cuando López Portillo llegó a la Presidencia en 1976, nombró a Durazo como titular de la Dirección General de Policía y Tránsito del entonces Distrito Federal, incluso con el cargo de General de división, a pesar de no tener carrera militar.
Durante su gestión, que se extendió hasta 1982, fue señalado por construir una red de corrupción dentro de la corporación policiaca, donde agentes debían entregar cuotas ilegales para conservar puestos y patrullas.
Un símbolo de excesos y corrupción
El nombre de Durazo trascendió por las acusaciones en su contra, pero también por el lujo con el que vivía.
Entre sus propiedades más conocidas se encontraban:
- El famoso Partenón en Zihuatanejo.
- La Casa Tlalpan en la Ciudad de México.
Ambos inmuebles se convirtieron en símbolos de los excesos atribuidos al exfuncionario durante los años en que estuvo al frente de la policía capitalina.
Además, su administración fue vinculada con denuncias de represión, centros clandestinos de detención y presuntos actos de tortura.
¿Qué pasó con Durazo?
Tras la llegada de Miguel de la Madrid a la Presidencia, el gobierno emprendió una campaña contra la corrupción y Durazo abandonó el país.
Fue detenido en Puerto Rico en 1984 y posteriormente extraditado a México.
Las autoridades lo procesaron por delitos como:
- Extorsión.
- Contrabando.
- Acopio de armas.
- Abuso de autoridad.
Permaneció varios años en prisión y recuperó su libertad en 1992. Falleció en el año 2000 en Acapulco, Guerrero.
La mansión que simbolizó una época
La Casa Tlalpan fue una de las propiedades más conocidas de Arturo Durazo y durante años representó el poder y los excesos que rodearon su paso por la policía capitalina.
Construida en un terreno de más de seis hectáreas al sur de la Ciudad de México, contaba con alberca, lagos artificiales, jardines, casino, discoteca, campo de tiro, caballerizas, plaza de toros, una zona para exhibir autos de lujo y hasta un helipuerto privado.
Con el tiempo, la residencia se convirtió en uno de los símbolos más visibles de la ostentación atribuida al exjefe policiaco, cuya fortuna y propiedades fueron objeto de investigaciones tras el fin del sexenio de José López Portillo.
¿Por qué convertir su casa en una universidad?
El gobierno federal anunció que la antigua Casa Tlalpan será transformada en una nueva sede educativa.
El proyecto contempla la instalación de una unidad de la Universidad Nacional Rosario Castellanos, además de un plantel de bachillerato con capacidad para recibir a miles de estudiantes.
Según lo presentado por las autoridades, el campus ofrecerá carreras como:
- Psicología.
- Derecho y Criminología.
- Administración y Comercio.
- Turismo.
- Economía y Desarrollo Sostenible.
Las actividades académicas iniciarían en 2027.
De símbolo de poder a espacio educativo
La historia de la Ciudad de México está llena de inmuebles que han cambiado de significado con el paso del tiempo. La antigua Casa Tlalpan de Arturo Durazo es uno de esos casos.
Lo que durante años fue identificado con uno de los episodios más controvertidos de la vida pública mexicana, ahora busca convertirse en un espacio dedicado a la formación de estudiantes. Más que conservar el recuerdo de quien la habitó, el proyecto pretende dar un nuevo uso a un inmueble ligado a una etapa marcada por el abuso de poder, transformándolo en un lugar abierto para la educación y la comunidad.
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