¿Qué sigue para Christa Pike, mujer que sobrevivió a dos inyecciones letales?

La fallida ejecución de Christa Pike en Tennessee, Estados Unidos, abrió nuevas interrogantes sobre qué ocurre con una sentencia de muerte cuando el procedimiento no logra concretarse, después de que la condenada sobreviviera a dos intentos de aplicación de la inyección letal.
A sus 50 años, Christa Pike se convertiría en la primera mujer ejecutada en ese estado sureño en más de dos siglos, dentro de la Institución de Máxima Seguridad Riverbend, en Nashville.
Sin embargo, el 30 de septiembre, sobrevivió a las primeras dos dosis de la inyección letal de Pentobarbital, informó uno de sus abogados, mientras su equipo legal trataba de detener el procedimiento mediante una moción de emergencia.
Tras los dos intentos de ejecución fallidos, Christa Pike fue trasladada en ambulancia hacia un centro médico externo. Hasta la mañana de este jueves, las autoridades no han informado sobre su estado de salud ni por qué falló el procedimiento.
El Departamento de Corrección de Tennessee aseguró en un comunicado que siguieron el protocolo establecido por la Oficina del Fiscal General para la pena de muerte por inyección letal. Además, subrayó que el químico utilizado en la inyección ha sido efectivo en otras ejecuciones.
El Death Penalty Information Center señala que, entre 1890 y 2010, 75 de mil 54 ejecuciones mediante inyección letal fueron consideradas fallidas, equivalente a 7.2%.
¿Qué dice la ley de Tennessee tras el intento fallido de ejecución?
La situación de Christa Pike abre ahora una nueva interrogante: ¿qué ocurre con una sentencia de muerte cuando el procedimiento no logra concretarse?
La ley de Tennessee establece que una condena a muerte permanece vigente cuando la persona no ha sido ejecutada conforme a la sentencia, por lo que la pena impuesta a Pike no queda anulada por lo ocurrido el 30 de septiembre.
Sin embargo, la legislación estatal no establece expresamente cuántos intentos de ejecución pueden realizarse. Al mismo tiempo, el Departamento de Corrección de Tennessee informó que durante el procedimiento se siguió el protocolo aprobado por la Oficina del Fiscal General y que ese protocolo no permite realizar procedimientos adicionales después de los que se llevaron a cabo esa noche.
La ley estatal contempla además la electrocución como método alternativo en determinadas circunstancias. Para las personas que cometieron el delito antes del 1 de enero de 1999, como Pike, existe la posibilidad de elegir ese método mediante una renuncia escrita a la inyección letal; sin embargo, la norma también establece condiciones específicas para que pueda utilizarse.
Por ahora, lo que está confirmado es que la sentencia de muerte de Pike continúa vigente, pero no existe en la ley una disposición específica que describa qué ocurriría después de dos intentos fallidos de inyección letal.
¿Existe otra alternativa para aplicar la sentencia en EE. UU.?
La sección 40-23-114 del Código de Tennessee señala que las personas con delitos cometidos antes de 1999 pueden renunciar a la inyección letal y elegir la electrocución.
Esto es relevante en el caso de Christa Pike, ya que ella cometió el homicidio en 1995. Si presenta un escrito formal, podría elegir la electrocución como método alternativo para consumar su sentencia de muerte, aunque esto sería improbable, ya que su defensa busca frenar la ejecución.
La electrocución como método alternativo solo aplica si la inyección letal es declarada inconstitucional o si el comisionado de Corrección certifica ante el gobernador que el departamento no puede ejecutar la sentencia por inyección, pese a esfuerzos.
ONU pide a Tennessee no repetir la ejecución de Christa Pike
Si bien la ley de Tennessee permite seguir aplicando la condena mediante inyección letal o permitir su cambio a electrocución, las leyes federales abren una posibilidad a favor de Christa Pike. La Octava Enmienda de la Constitución prohíbe los castigos crueles e inusuales contra una persona privada de su libertad.
La defensa de Christa Pike podría argumentar que una tercera repetición supondría un castigo cruel o una imposición innecesaria de sufrimiento, para frenar la pena de muerte.
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk, instó este jueves al estado de Tennessee a no repetir la ejecución.
“El caso de Christa Pike deja al descubierto múltiples razones por las que debería abolirse la pena de muerte”, señaló.
Agregó que “el prolongado sufrimiento, físico y mental, derivado de los múltiples intentos fallidos de ejecución es abominable y cruel”.
Christa Pike, un caso de ejecución fallida sin precedentes
No existe información pública sobre otro caso con dos intentos fallidos de ejecución, por lo que la situación de Christa Pike sería inédita en la historia estadounidense.
En cambio, existen antecedentes de ejecuciones no consumadas en el primer intento. Uno de los precedentes más conocidos es el de Willie Francis v. Resweber, resuelto por la Suprema Corte de EE. UU. en 1947.
Condenado a muerte en Luisiana, fue llevado a la silla eléctrica el 3 de mayo de 1946. El operador accionó el mecanismo, pero una falla impidió su muerte. Francis regresó a prisión.
El gobernador emitió una nueva ejecución para el 9 de mayo, pero Francis impugnó el segundo intento, argumentando que la repetición del procedimiento violaba la prohibición de un doble enjuiciamiento, toda vez que significaba la aplicación de un castigo cruel e inusual.
Sin embargo, la Suprema Corte permitió que la consumación de la condena, debido a que el primer intento falló por accidente y no consistió un acto deliberado para causar sufrimiento.
La condena de Christa Pike
En 1995, Christa Pike fue condenada por el asesinato de Colleen Slemmer, de 19 años, con quien estudiaba en un centro de formación profesional para jóvenes en Knoxville, al este de Tennessee.
Christa Pike y otros dos jóvenes, entre ellos su novio, Tadaryl Shipp, llevaron a Colleen a un lugar apartado y la mataron. El novio, quien tenía 17 años, recibió cadena perpetua. La otra persona declaró contra ambos y obtuvo libertad condicional.
De acuerdo con la sentencia del Tribunal Supremo de Tennessee, Christa Pike declaró a la policía que Slemmer intentaba quitarle a su novio. Al principio, solo quería pelearse con ella, pero la mató.
En 1998, la Suprema Corte confirmó la condena de pena de muerte por el delito de homicidio premeditado en primer grado. En cambio, obtuvo una sentencia de 25 años de prisión por conspiración para cometer homicidio en primer grado.
Sus abogados han argumentado que los abusos sexuales y otros hechos traumáticos sufridos durante su infancia y adolescencia, así como los diagnósticos posteriores de trastorno bipolar y estrés postraumático, debieron considerarse como factores para sustituir la pena de muerte por cadena perpetua.
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