2 de octubre: ¿qué dicen los documentos desclasificados de la CIA sobre Tlatelolco?
Los archivos muestran reportes de inteligencia estadounidense sobre el movimiento estudiantil, la presencia de infiltrados y los hechos ocurridos en Tlatelolco

El 2 de octubre de 1968 marcó un antes y un después en la historia de México por la masacre ocurrida en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, durante una movilización estudiantil.
A casi seis décadas de aquellos hechos, documentos desclasificados de Estados Unidos permiten conocer parte de la información que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) recopiló sobre el movimiento estudiantil, la posible influencia cubana, la actuación de organismos de seguridad mexicanos y las versiones que circularon en torno a la violencia de aquella noche.
Los documentos también muestran un panorama más complejo: aunque la CIA investigó una posible participación de Cuba y otros actores extranjeros, sus propios análisis posteriores señalaron que las protestas tenían principalmente causas internas.
¿Cómo influyó la CIA dentro de la masacre en Tlatelolco en 1968?
De acuerdo con los documentos desclasificados, la CIA dio seguimiento al movimiento estudiantil mexicano y a los posibles vínculos que éste pudiera tener con Cuba. Parte de esa información se concentró en las protestas que comenzaron meses antes del 2 de octubre.
Uno de los informes analiza la situación de estudiantes de la Universidad de Veracruz y señala una presunta participación del consulado cubano en actividades relacionadas con el movimiento.
“Se informa que veinte estudiantes se encuentran en huelga de hambre, y las exigencias económicas superan con creces las posibilidades financieras del estado.”, menciona la CIA.
La preocupación estadounidense también estaba relacionada con la proximidad de los Juegos Olímpicos de México 1968 y con el temor de que las movilizaciones afectaran la estabilidad del país o la celebración del evento.
La documentación disponible muestra que la CIA mantenía estrechos vínculos con funcionarios mexicanos y organismos de seguridad. Entre ellos figuraban Fernando Gutiérrez Barrios y Miguel Nazar Haro, relacionados con la Dirección Federal de Seguridad (DFS). El National Security Archive señala que documentos desclasificados muestran operaciones de la CIA dirigidas contra grupos estudiantiles de izquierda antes y después de Tlatelolco.
De acuerdo con una interpretación basada en estos archivos:
“En el mejor de los casos, la Agencia (la CIA) desempeñó un papel activo en la polarización de la política estudiantil de la época.”
Y agrega:
“En el peor de los casos, dada la estrecha relación de la Agencia con Fernando Gutiérrez Barrios, Miguel Nazar Haro y la Dirección Federal de Seguridad (DFS), desempeñó un papel más directo en la orquestación de la violencia.”
Estas últimas afirmaciones deben entenderse como una interpretación del papel de la CIA a partir de los documentos y no como una conclusión judicial que establezca que la Agencia organizó la masacre.
¿Por qué la CIA tenía sospechas sobre la influencia de Cuba en las huelgas estudiantiles?
De acuerdo con los documentos de la CIA, los estudiantes iniciaron una serie de protestas a nivel nacional en julio de 1968.
Los primeros informes estadounidenses desde México alertaron a Washington sobre varios temas que posteriormente se repetirían en otros documentos: el posible impacto de las huelgas en los Juegos Olímpicos, su significado político y la supuesta participación de la izquierda internacional.

Uno de los análisis de la CIA examinó la posible influencia cubana en una huelga estudiantil en la Universidad de Veracruz.
“El cónsul de Cuba en Veracruz ha suministrado material de propaganda y ha asesorado a los estudiantes sobre la organización de manifestaciones.”, mencionan los documentos revelados de la CIA.
Esta información alimentó las sospechas de los servicios de inteligencia estadounidenses sobre posibles vínculos entre Cuba y sectores del movimiento estudiantil. El documento seriado con el número 789516 forma parte de esa documentación y hace referencia a supuestos vínculos cubanos con la comunidad estudiantil y a la organización de manifestaciones.
Sin embargo, los propios análisis estadounidenses posteriores matizaron esta hipótesis. En un memorando fechado el 4 de octubre de 1968, la CIA evaluó la posible influencia soviética y cubana y concluyó que las protestas derivaban principalmente de factores internos, entre ellos lo que el documento describió como la “rigidez y corrupción” del gobierno mexicano.
CIA alertó de nuevo sobre la influencia de Cuba y el suministro de armas para estudiantes
Otro de los informes de la CIA habría advertido a las autoridades mexicanas sobre un supuesto intento del gobierno cubano de introducir armas de contrabando a México para ser utilizadas durante una manifestación estudiantil prevista para septiembre de 1968.

El documento señala:
“Se enteró de que el gobierno cubano intentaría introducir armas de contrabando en México para que fueran utilizadas por estudiantes y simpatizantes estudiantiles durante una manifestación prevista para el 15 o el 16 de septiembre de 1968.”
A partir de esta información se habría desplegado vigilancia en las zonas costeras de Yucatán para impedir el supuesto ingreso de armamento. La documentación refiere que ese patrullaje se extendió desde el 21 de agosto hasta finales de septiembre.
“La Armada de México ha sido puesta en alerta. Se desplegaron tres cañoneros y dos dragaminas para patrullar la costa de Yucatán desde el 21 de agosto hasta finales de septiembre.”
Estos reportes muestran hasta qué punto la posible participación extranjera era considerada por los servicios de inteligencia estadounidenses como un asunto de seguridad en el contexto de las movilizaciones de 1968.

Policías vestidos de civiles, francotiradores “estudiantes” y más infiltrados en la masacre del 68
Los documentos estadounidenses también registraron la versión que circuló inmediatamente después de la violencia en Tlatelolco. Uno de los informes describe el 2 de octubre de la siguiente manera:
“La violencia alcanzó un nuevo punto crítico el 2 de octubre, cuando una concentración estudiantil en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, degeneró en un tiroteo entre francotiradores estudiantiles y efectivos de la policía y el Ejército.”
El mismo reporte señala:
“Varios agentes de policía vestidos de civil se encontraban dentro de los edificios con el objetivo de detener a los líderes.”
La versión de los supuestos francotiradores estudiantiles fue parte de la narrativa difundida en los primeros momentos después de la masacre. Sin embargo, documentos estadounidenses posteriores muestran que las propias autoridades de Estados Unidos comenzaron a cuestionar esa explicación.
Un memorando de la CIA fechado el 4 de octubre señaló que el movimiento estudiantil tenía principalmente causas internas y que tanto la Unión Soviética como Cuba tenían motivos para evitar una confrontación que pusiera en riesgo sus relaciones con el gobierno mexicano.
El National Security Archive también documenta que, durante años, la CIA recibió información de altos funcionarios mexicanos y que esa relación influyó en la información que Washington recibió sobre el movimiento estudiantil y la represión.
Líder estudiantil detenido declaró financiamiento gubernamental de un exgobernador de Baja California
Después de la masacre, el líder estudiantil Sócrates Amado Campos Lemus fue detenido y rindió declaraciones ante las autoridades. En ellas señaló a distintos personajes políticos como presuntos participantes o financiadores del movimiento.
Entre sus declaraciones se encuentra la siguiente:
“También indicó que Braulio Maldonado, exgobernador de Baja California, había suministrado papel y plantillas (para propaganda estudiantil), y que se había mencionado a Humberto Romero, secretario particular del expresidente López Mateos, como proveedor de dinero y ayuda material a los estudiantes.”

La declaración de Campos Lemus forma parte de la documentación que posteriormente fue analizada para reconstruir las diferentes versiones sobre el movimiento estudiantil. Archivos mexicanos de la Dirección de Investigaciones Políticas y Sociales también registraron años después las afirmaciones de Campos Lemus sobre una supuesta participación de la CIA en el movimiento de 1968.
¿Qué revelan realmente los documentos desclasificados sobre Tlatelolco?
Los documentos desclasificados permiten observar que la CIA siguió de cerca el movimiento estudiantil mexicano, investigó posibles vínculos con Cuba y mantuvo relaciones con funcionarios de alto nivel del gobierno mexicano y organismos de seguridad.
También muestran que la explicación de la violencia cambió con el paso de los días. Mientras los primeros reportes recogieron la versión de que estudiantes armados habían provocado el enfrentamiento, análisis posteriores de la propia inteligencia estadounidense cuestionaron esa interpretación.
A 58 años del 2 de octubre, la documentación desclasificada no ofrece por sí sola una explicación única de la masacre. Sí aporta elementos para entender el complejo entramado de inteligencia estadounidense, seguridad mexicana, Guerra Fría, vínculos con Cuba, infiltración y propaganda que rodeó al movimiento estudiantil de 1968.
Además, la desclasificación más reciente muestra que todavía existen partes relevantes de la historia de las operaciones de la CIA en México que permanecen censuradas. El National Security Archive señala que varias páginas relacionadas con operaciones contra grupos estudiantiles continúan completamente tachadas.
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