Día Mundial contra el Dolor: qué es, cuáles son sus tipos y por qué no debes ignorarlo
El dolor no debe normalizarse: Escuchar sus señales es el primer paso para atenderlo

En el Día Mundial contra el Dolor, que se conmemora cada 17 de octubre, especialistas destacan la importancia de reconocer sus características, identificar sus posibles causas y buscar atención médica cuando interfiere con las actividades cotidianas.
De acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 2023, alrededor de 40 millones de personas en el país viven con dolor, lo que representa aproximadamente 27% de la población. A nivel mundial, una de cada cinco personas lo padece, según los datos citados por la institución.
¿Qué es el dolor y por qué aparece?

El dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable que funciona, en muchos casos, como una señal de alerta que permite reconocer que algo podría estar afectando al organismo, según la UNAM.
No obstante, no todos los dolores tienen el mismo origen ni se manifiestan de la misma manera. Algunas personas experimentan punzadas, otras sienten ardor, presión, hormigueo o una molestia constante. También existen casos en los que esta sensación aparece incluso cuando no hay una lesión visible en la zona afectada.
- Su intensidad y duración pueden variar, al igual que sus efectos sobre la vida diaria.
¿Cuáles son los tipos de dolor?

El dolor puede clasificarse de distintas maneras, de acuerdo con su duración, intensidad y mecanismo de origen. Una de las distinciones más importantes es la que diferencia al dolor agudo del crónico.
Dolor agudo: suele aparecer repentinamente y puede relacionarse con una lesión, una intervención quirúrgica o una enfermedad, generalmente, tiene una duración limitada y puede funcionar como una señal de alerta ante una alteración del organismo.
Dolor crónico o persistente: continúa o reaparece durante más de tres meses. Puede estar relacionado con enfermedades de larga evolución, lesiones previas o alteraciones del sistema nervioso. En estos casos, puede afectar el sueño, la movilidad, el estado emocional y las actividades laborales o personales.
También existen diferentes tipos de dolor según su origen:
- Dolor musculoesquelético: afecta músculos, huesos, articulaciones, tendones o ligamentos, puede manifestarse, por ejemplo, como dolor de espalda o molestias relacionadas con la osteoartritis
- Dolor de cabeza y migraña: puede presentarse con diferentes niveles de intensidad y acompañarse de otros síntomas, según su causa y características.
- Dolor relacionado con el cáncer: puede derivar de la enfermedad, de sus efectos sobre los tejidos o de algunos tratamientos
- Dolor neuropático: aparece como consecuencia de una lesión o enfermedad tal como la diabetes tipo 2, en el que se denomina “neuropatía diabética”; en este caso, se presenta de dos maneras; positiva (cuando el paciente experimenta la sensación molesta en zonas no lesionadas debido al daño en los nervios) y negativo (cuando pierde sensibilidad.
Distinguir entre estas formas de dolor es importante porque no todos responden al mismo tratamiento
¿Por qué no debes acostumbrarte a vivir con dolor?
Normalizar una molestia, posponer una consulta o tratar de resolverla únicamente con medicamentos puede retrasar según laboratorios como Opella, la identificación de una enfermedad o favorecer que el problema continúe sin un manejo adecuado.
El dolor persistente puede alterar el descanso, limitar el movimiento y afectar el bienestar emocional; de acuerdo con la doctora Argelia Lara, en algunos casos, las personas también experimentan ansiedad, síntomas depresivos o dificultades para mantener sus actividades cotidianas.
Por ello, es necesario conocer cuándo comenzó, qué lo empeora o alivia, si aparece de manera constante o intermitente y qué consecuencias tiene sobre la vida de quien lo experimenta.
¿Cómo se trata el dolor?

Para tratar este padecimiento, es necesaria una valoración médica que pueda recomendar distintas alternativas, entre ellas medicamentos, tratamientos locales, rehabilitación, ejercicio adaptado o medidas dirigidas a controlar la enfermedad que origina el dolor.
Los analgésicos y los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) pueden ser útiles en determinados casos, pero no son adecuados para todas las personas ni para todos los tipos; ya que algunos medicamentos pueden provocar efectos adversos o interactuar con otros tratamientos, por lo que es importante considerar los antecedentes médicos, las dosis y el tiempo de uso.
Por ejemplo, en el caso de dolores persistentes de cabeza o migraña, el laboratorio Opella recomienda la ingesta medicada de Metamizol; mientras que en el caso del dolor neuropático, se requiere analgésicos especializados para atender el padecimiento.
Es por ello, que los especialistas recuerdan en este Día Mundial contra el dolor que la automedicación, la combinación de fármacos o la prolongación de un tratamiento sin supervisión pueden generar riesgos en personas con enfermedades renales, cardiovasculares, hipertensión u otras condiciones crónicas.
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