Entre la fe y la salud mental: cuando una enfermedad psiquiátrica se confunde con una posesión demoníaca
Psiquiatras alertan que confundir una enfermedad mental con una posesión demoníaca puede retrasar el tratamiento y elevar el riesgo de suicidio.
Escuchar voces, tener alucinaciones o sentir que alguien controla tu mente puede confundirse con una posesión demoníaca. Especialistas consultados por Uno TV advierten que detrás de estas experiencias puede existir un trastorno mental y que retrasar la atención médica puede poner en riesgo la vida.
La psiquiatra Denis Rivera advirtió que una persona con psicosis que no recibe atención puede enfrentar consecuencias graves.
“Una persona que pudiera presentar datos de psicosis por la razón que sea y no sea atendida… el riesgo más alto es el suicidio”, explicó.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la psicosis es una distorsión de la percepción del pensamiento y de las emociones que implica una pérdida de contacto con la realidad.
Claudia Cruz, responsable de Psiquiatría Legal de la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasama), explicó que determinados trastornos psiquiátricos pueden confundirse con lo que algunas personas consideran una posesión.
“Hay algunos trastornos que son sobre todo los psicóticos, que es cuando los pacientes están fuera de la realidad o que empiezan a escuchar voces o que el juicio no está dentro de lo que tenemos normalizado o socialmente encaja en su ambiente”.
La especialista aclaró que, para evaluar estos casos, también es necesario conocer el entorno de la persona, sus creencias y la forma en que fue educada.
“Siempre tenemos que pensar en el contexto social y cultural y religioso en el que se desenvuelve y fue criada esa persona para poder evaluarlo, pero sí, puede un trastorno confundirse o interpretarse como posesiones”, destacó.
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“Pensaba que era un castigo divino o brujería”: vivir con esquizofrenia
Haziel Mendoza, escritora y socióloga, comenzó a experimentar alucinaciones desde la infancia. Durante años intentó encontrar una explicación a situaciones que no comprendía.
“Cuando tenía 12 años como que sentía que el cerebro se me revolvía, veía cosas muy raras porque muchas veces se me aparecía como La Llorona o veía imágenes religiosas de forma constante que me trataban de perseguir, ese fue mi primer recuerdo con las alucinaciones desde la infancia pero se agudizaron cuando tenía 30 años”.
Su experiencia estuvo marcada por las creencias religiosas y las ideas sobre lo sobrenatural que había conocido desde pequeña.
“Muchas veces desde niño se te educa si te tienes que portar bien si no te va a ir mal o en la religión se te educaba a que si no te portas bien Dios te va a castigar, entonces yo tenía mucho esa idea así de seguramente es un castigo divino o que era brujería, algún enemigo me había hecho algún hechizo”.
“Pierdes la realidad, piensas que un proyector se instala en tu cerebro y empiezas a escuchar muchas voces, como si tuvieras flashazos de películas de tus recuerdos o de cosas que has visto”.
Haziel recuerda que llegó a creer que tenía contacto con personas fallecidas y que había recibido una misión especial.
“A los 28 años empecé a pensar que hablaba con los muertos, empecé a pensar que yo era una persona elegida por Dios para combatir el crimen y todo eso o también pensaba que me querían robar la identidad, escuchaba voces tenía las alucinaciones auditivas, las táctiles, pues todas las alucinaciones posibles yo las tuve”.
Las alucinaciones y el riesgo de suicidio
La situación de Haziel llegó a un punto crítico. Las voces que escuchaba y el miedo que experimentaba afectaron su seguridad.
“Me traté de suicidar varias veces, porque escuchaba voces que me querían atrapar porque me confundían con un criminal”.
En una ocasión buscó refugio en un centro de salud. El médico que la atendió consideró necesario que recibiera atención especializada.
“El doctor que me atendió me vio muy mal y me dijo: ‘De aquí no sales, hasta que venga alguien por ti o que vayas al Fray Bernardino’”.
Haziel fue trasladada al Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez, en la Ciudad de México. Durante el trayecto, sus pensamientos seguían haciéndole sentir que estaba en peligro.
“Yo recuerdo que ella ya me tenía en su carro y yo quería abrir la puerta, estaba el carro en movimiento y yo quería abrir la puerta porque pensaba que mi mamá me quería hacer daño y me quería tirar así del carro”.
Después de recibir atención, también tuvo que enfrentar el estigma asociado con la esquizofrenia.
“Como hay mucha mala información en Internet, yo pensaba que tenía autismo y ya empezaba a rechazar la esquizofrenia y aparte como hay mucho estigma hacia las personas con esquizofrenia; que son estos criminales, que son tontos, que no tienen capacidades”.
Su tratamiento requirió distintos ajustes hasta encontrar un medicamento adecuado para ella.
¿Cómo reconocer los síntomas de una enfermedad mental que se confunde con posesión?
Claudia Cruz explicó que la esquizofrenia es uno de los trastornos más estudiados relacionados con la psicosis, pero no el único que puede generar síntomas interpretados como fenómenos sobrenaturales.
“La esquizofrenia que es como la máxima expresión, digamos, clínica de la psicosis y de los que más estudiados están, es uno de ellos, donde los pacientes a lo mejor no empiezan de inmediato con alucinaciones o con ideas delirantes”.
Entre los cambios que deben llamar la atención, los especialistas mencionaron:
- Aislamiento de familiares y amigos.
- Miedos intensos sin una causa evidente.
- Escuchar voces o tener alucinaciones.
- Cambios importantes en el sueño o la alimentación.
- Desconfianza extrema hacia otras personas.
- Creer que alguien intenta hacerles daño sin evidencia.
- Dificultades para continuar con actividades cotidianas.
Estos síntomas no significan necesariamente que una persona tenga esquizofrenia, indicó la especialista y agregó que es necesario realizar una valoración médica para identificar su origen.
Denis Rivera señaló que los primeros cambios pueden parecer poco importantes.
“Lo más común, sobre todo hablando de trastornos psiquiátricos, es que empiecen a tener comportamientos extraños. ¿A qué me refiero? A que la persona no actúe con la misma naturalidad con la que se desempeña en su casa, no empiece a cambiar sus costumbres. Lo primero que sucede casi siempre es una alteración del sueño”.
También pueden aparecer pensamientos de persecución.
“Otros datos podrían ser que la persona fuera particularmente desconfiada, por ejemplo, una situación paranoide donde empezaran a creer ciertas situaciones como más elaboradas, como de que alguien les quiere hacer daño, por ejemplo, sin ninguna causa real”.
Claudia Cruz agregó que incluso algunos episodios del trastorno bipolar pueden relacionarse con creencias religiosas intensas o ideas de grandeza.
“El trastorno bipolar también a lo mejor en la fase maníaca, hay pacientes que también tienen ideaciones delirantes de grandeza o de ser dioses… ahí también se interpreta como una cuestión religiosa o de posesión”.
“De mil personas que buscan un exorcista, a veces ninguna está poseída”
Desde la perspectiva religiosa, el sacerdote exorcista José Medel reconoció que muchas personas atribuyen al demonio situaciones que podrían tener otras explicaciones.
“Mucha gente piensa que está poseída. Cualquier cosa que le va mal, cualquier cosa que no busca una explicación racional a lo que le sucede, inmediatamente le atribuye a la acción del demonio con mucho simplismo, con muy poca seriedad”.
El sacerdote señaló que quienes buscan un exorcismo no necesariamente presentan una situación que, desde la interpretación de la Iglesia, requiera ese procedimiento.
“Buscan a los sacerdotes exorcistas, y podría decir que de mil que buscan al sacerdote exorcista pues a veces ni las mil tienen absolutamente nada; les hace falta que alguien las escuche, que alguien las consuele, que alguien platique con ellos y basta con eso”.
Medel explicó que las personas que consideran estar bajo alguna influencia espiritual deben hablar primero con un sacerdote de su comunidad.
“No se accede al sacerdote exorcista solo tocando la puerta. Ahora los exorcistas hemos buscado, al organizarnos, que una persona que siente algo primero hable con su párroco, que vaya a su parroquia, que hable con su párroco o con un sacerdote y que le explique lo que le pasa”.
Según el religioso, la intervención de un exorcista se contempla después de una valoración inicial dentro de la Iglesia.

Javier buscó ayuda en limpias y santería antes de acudir a un sacerdote
Javier, quien compartió su testimonio sobre un proceso de liberación espiritual, relató que durante años experimentó distintos malestares físicos y emocionales.
“Lo que empecé a ver, empecé a caer en una especie de enfermedad: caída de cabello, tenía bajas mis defensas, tenía problemas en los oídos, problemas en los ojos, problemas en mi estómago y empecé a tener una baja autoestima”.
Primero buscó atención médica, posteriormente acudió con psicólogos, pero asegura que no consiguió la mejoría que esperaba. Cuando su situación empeoró, uno de sus hermanos le recomendó visitar un lugar donde supuestamente podían ayudarlo.
“Yo ya sentía que me estaba muriendo, o sea, yo me sentía muy mal. Un hermano mío se acercó a mí, yo ya estaba muy mal […] me dijo: ‘Ve a este lugar, aquí te pueden curar’”.
Javier relata que llegó a un establecimiento donde se realizaban limpias y otros rituales. Durante ese proceso recibió una propuesta que le provocó miedo.
“Me dijeron: ‘¿Sabes qué? Hubo un caso como el tuyo’. Dice: ‘Tienes que bajar un muerto’. Ay, entonces, cuando me dijeron que tenía que bajar un muerto, me dio miedo”.
Según su interpretación posterior, aquella experiencia estaba relacionada con una presencia demoníaca.
“Supuestamente el muerto era el que iba a dar la solución para curarme. Ya después con el tiempo entendí que no era un muerto, iba a ser un demonio y que iba a bajar”.
“Me pedían un collar de cinco mil pesos”: el costo de buscar respuestas
Javier también acudió a prácticas de santería, en una de ellas, una persona le leyó los caracoles y, según recuerda, le mencionó aspectos privados de su vida.
Finalmente acudió a un sacerdote que, de acuerdo con su testimonio, realizaba oraciones de liberación.
“Él, de hecho era un padre exorcista nombrado por un obispo y él estaba en una comunidad y él hacía liberaciones, solo que yo no lo sabía”.
Javier asegura que su experiencia con el religioso le permitió sentirse mejor.
“Sacaba un manual, tienen un libro, me ponía las manos en la cabeza, cerraba los ojos, fui con él como tres, cuatro veces y ya, en esas tres, cuatro veces me compuse completamente”.
¿Qué es un exorcismo y cuándo se realiza, según la Iglesia?
José Medel explicó que el exorcismo es un rito religioso mediante el cual la Iglesia católica realiza una oración para expulsar aquello que, desde su doctrina, identifica como una presencia demoníaca.
“Es importante tener clara la diferenciación entre una posesión y una asechanza del enemigo que no llega a ser una posesión”.
Según explicó, dentro de esas creencias se habla de infestación, obsesión, vejación y posesión.
“El exorcismo se realiza solo en la posesión, en las otras ahí es donde se aplican las oraciones de liberación”.
Estas categorías pertenecen a la interpretación religiosa y no constituyen diagnósticos médicos, por lo que Medel reconoció que los sacerdotes requieren apoyo de profesionales de la salud mental para evaluar las situaciones que reciben.
“Aunque nosotros no somos médicos psiquiatras y psicólogos, aunque tenemos cierto conocimiento y siempre estamos en formación, necesitamos la ayuda de peritos, de expertos en esta materia”.
“Los límites entre las enfermedades psicológicas o psiquiátricas y la historia del demonio pues es una línea realmente muy delgada, hoy es difícil que un exorcista ejerza su ministerio sin estos auxilios, los necesitamos”.
El pensamiento mágico puede retrasar la atención psiquiátrica
La creencia de que una enfermedad se debe a brujería, un hechizo o una fuerza sobrenatural forma parte de lo que especialistas describen como pensamiento mágico.
Claudia Cruz explicó que estas interpretaciones tienen raíces históricas y culturales y destacó que esas creencias forman parte de la identidad cultural de distintas comunidades, pero es necesario identificar cuándo pueden interferir con la salud.
“Ese pensamiento mágico que todavía nos persigue y es mucho de nuestras culturas latinoamericanas […] hay que respetar y hay que cuidar, pero tenemos que tener cuidado cuando empieza la disfunción”.
Denis Rivera advirtió que existe un prejuicio importante alrededor de la atención psiquiátrica.
“Hay un tabú con acudir al psiquiatra… les da como miedo acudir al psiquiatra y lo que hacen es acudir a otro tipo de personas que en teoría creen que los pueden ayudar, como, por ejemplo, chamanes o brujos”.
En México, se estima que entre 18.1 y 20 millones de personas viven con algún trastorno mental, lo que equivale a entre el 18% y el 20% de la población adulta. La ansiedad y la depresión son los padecimientos más frecuentes.
“En nuestro país se estima que más o menos entre el 50% de las personas que tienen algún problema de psicosis a veces no reciben ayuda”.
También mencionó una estimación de hasta 14 años para que determinados pacientes puedan llegar a recibir atención.
Ante síntomas como alucinaciones, cambios bruscos de conducta o pérdida de contacto con la realidad, los especialistas recomiendan una evaluación clínica, ya que no todas las experiencias inusuales corresponden a un trastorno psiquiátrico, algunas pueden tener otras causas médicas, por lo que la valoración profesional es indispensable.
De escuchar voces a publicar libros: Haziel convirtió su experiencia en literatura
Después de años de alucinaciones, hospitalizaciones, dificultades personales y tratamientos, Haziel encontró en la escritura una forma de expresar su creatividad.
“Yo tuve la bendición de conocer amigos de diversas ciencias sociales o de diversas disciplinas […] y tengo una amiga que se llama Yosa que me dijo que escribiera porque ella estudió letras hispánicas. Entonces me dijo: ‘Utiliza tus alucinaciones como inspiración’. Y sí le hice caso”.
Uno de sus proyectos literarios nació de una experiencia en la que imaginó que su pequeño perro maltés se convertiría en un animal gigante.
“Lo que hice fue tocar puertas a editoriales y me abrió las puertas una editorial japonesa sin fines de lucro que se llama Japano, la editora se llama Kazue Daikoku y a ella le gustaron mucho mis cuentos y los tradujo al japonés”.
Además de escribir, comenzó a elaborar muñecas con trajes regionales, inspiradas en su interés por las expresiones culturales.
“Estoy como ideando las formas de generar ingreso y hacía unas muñequitas de trajes regionales porque me gustan mucho las expresiones culturales […] y me puse a crear muñequitas que se me han vendido en varios países”.


