Los latinos dudan del sueño americano, pero una mayoría dice: “Estamos mejor que nuestros padres”
El sueño americano ya no parece tan fácil de alcanzar para los latinos que viven en Estados Unidos. Pero hay una contradicción reveladora: aunque muchos sienten que el camino se complicó, 57% dice que hoy vive mejor que sus padres y 53% cree que sus hijos vivirán mejor que ellos, según Pew Research Center. La […]

El sueño americano ya no parece tan fácil de alcanzar para los latinos que viven en Estados Unidos. Pero hay una contradicción reveladora: aunque muchos sienten que el camino se complicó, 57% dice que hoy vive mejor que sus padres y 53% cree que sus hijos vivirán mejor que ellos, según Pew Research Center.
La fotografía que deja la encuesta es mucho más compleja que un simple “sí” o “no” al sueño americano. Hay dudas, incluso desencanto, pero también una expectativa que permanece viva: la idea de que la siguiente generación puede estar mejor.
¿Los latinos todavía creen en el sueño americano?
La respuesta está partida.
Uno de cada cinco latinos, el 20%, considera que ya alcanzó el sueño americano. Otro 33% cree que está en camino de conseguirlo.
Pero hay un grupo importante que ya no ve esa posibilidad tan clara. El 18% considera que el sueño americano está fuera de su alcance y 27% directamente afirma que no existe.
Ahí aparece una de las claves de la investigación. Más latinos consideran que alcanzar ese ideal es ahora más difícil que para sus padres, un cambio respecto a una encuesta de Pew de 2016. El propio centro de investigación advierte que los resultados de ambas mediciones no son directamente comparables debido al cambio en la modalidad de encuesta.
Aun así, la sensación de dificultad resulta difícil de ignorar.
¿Qué significa el sueño americano para los latinos en Estados Unidos?
Quizá aquí está la parte más interesante de la encuesta.
Para muchos latinos, el sueño americano no tiene que ver con una mansión, un automóvil de lujo o una cuenta bancaria millonaria. Tiene que ver con vivir con tranquilidad.
Pew encontró que cerca de seis de cada 10 hispanos relacionan el sueño americano con cuestiones económicas: seguridad financiera, oportunidades de progreso y tener una casa propia. En concreto, 36% mencionó la estabilidad financiera, 31% las oportunidades económicas y 14% la vivienda.
También aparecen otras aspiraciones: tener una buena calidad de vida, cuidar a la familia, alcanzar la felicidad y vivir en libertad.
Y eso cambia la lectura de la encuesta. Para una familia latina, el sueño americano puede ser algo mucho más cotidiano: comprar una casa, pagar las cuentas sin vivir al límite y conseguir que los hijos tengan oportunidades que los padres no tuvieron.
¿Entonces los latinos viven peor que sus padres?
Aquí llega el dato que contradice la percepción de que todo va cuesta abajo.
El 57% de los latinos afirma que su nivel de vida es mejor que el de sus padres. Solo 23% dice que es peor.
La mirada hacia la siguiente generación es incluso más llamativa.
El 53% cree que sus hijos tendrán un nivel de vida mejor que el suyo, mientras que apenas 14% piensa que será peor.
Es una especie de paradoja: el camino parece más complicado, pero eso no significa necesariamente que los latinos crean que han fracasado.
Al contrario.
Muchos parecen medir el progreso de una manera distinta: quizá no sienten que hayan llegado a ese supuesto destino llamado “sueño americano”, pero sí consideran que han avanzado respecto a la generación anterior.
¿Los inmigrantes latinos son más optimistas sobre el futuro?
Sí. Y esta diferencia merece atención.
Entre los latinos inmigrantes, 70% dice que su nivel de vida es mejor que el de sus padres. Entre los latinos nacidos en Estados Unidos, la cifra baja a 49%.
La diferencia también aparece cuando hablan de sus hijos: 63% de los inmigrantes espera que sus hijos tengan una vida mejor que la suya, frente a 48% de los latinos nacidos en Estados Unidos.
También cambia la percepción sobre la dificultad para alcanzar el sueño americano. El 48% de los latinos nacidos en Estados Unidos considera que ahora es más difícil que para sus padres, frente al 35% de los inmigrantes latinos.
Es un contraste generacional que ayuda a entender algo que las cifras generales esconden: la experiencia de haber llegado al país y construir una vida desde cero puede producir una visión distinta del progreso.
¿Qué hace falta para alcanzar el sueño americano?
Los latinos que consideran que el sueño americano existe tampoco creen que dependa únicamente de la suerte.
El 81% señala el trabajo duro y la motivación como factores importantes. El 76% menciona tener acceso a las oportunidades adecuadas. La suerte y el azar aparecen bastante más abajo, con 35%.
Pero incluso aquí hay una diferencia interesante.
Entre quienes creen haber alcanzado el sueño americano o estar cerca de conseguirlo, 85% considera fundamentales el esfuerzo y la motivación. Entre quienes creen que el sueño está fuera de su alcance, la proporción baja a 69%.
Y quienes sienten que ese sueño está lejos son más propensos a atribuir importancia a la suerte: 43%, frente a 25% entre quienes dicen haberlo alcanzado.
Quizá por eso el debate sobre el sueño americano ya no puede reducirse a una pregunta tan sencilla como si existe o no.
Para millones de latinos en Estados Unidos, el sueño parece haberse transformado. Ya no necesariamente significa llegar a una meta perfecta. Puede significar algo mucho más concreto: estar un poco mejor que los padres y dejar a los hijos un terreno más firme para comenzar.
Y ahí está la contradicción que deja el estudio de Pew: hay menos confianza en que el camino sea fácil, pero todavía existe una fuerte esperanza de que valga la pena recorrerlo.
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