A un año sin Bernardo Bravo, su familia sigue padeciendo su ausencia y la industria limonera el acecho del narco
Trabajadores enfrentan caminos minados y suspenden actividades por temor a perder la vida.
A un año del asesinato de Bernardo Bravo, presidente de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán, el cobro de piso a los productores de limón sigue, así como los enfrentamientos entre organizaciones criminales en Michoacán.
Mientras tanto, los trabajadores también tienen que enfrentar caminos minados y suspenden sus actividades por temor a perder la vida.
Cortadores de limón siguen arriesgándose en Michoacán
Un año después del asesinato del productor Bernardo Bravo, la violencia en las zonas productoras de limón ha obligado a los trabajadores a extremar precauciones para llegar a las huertas y realizar el corte de la fruta.
Y es que en algunos caminos rurales, los artefactos explosivos representan un peligro adicional para quienes dependen de esta actividad para sostener a sus familias.

En entrevista con Uno TV, un cortador de limón indicó que los riesgos están presentes tanto en las parcelas como en los caminos de acceso.
“Sí, también eso es algo que se arriesga mucho, tanto en el corte que va uno en el corte de limón, en las brechas no sabe uno qué haya”, señaló.
La inseguridad también ha provocado la suspensión temporal de los trabajos en las huertas, pese a la presencia de fuerzas de seguridad que instalaron cuarteles en las que antes eran escuelas.
“Pues ahí sí nos toca suspender a veces las labores, porque ahora sí que hay veces que uno se arriesga, tanto en las brechas como en la carretera, no sabe uno si vuelve o no”, agregó el trabajador.
La familia de Bernardo Bravo mantiene vivo su legado
A la violencia que enfrentan los cortadores de limón, se suma la ausencia de Bernardo Bravo, cuya muerte dejó pendientes los proyectos familiares que compartía con su esposa, Ameli Gissel Navarro, y sus dos hijos.
“Trabajábamos por ello como un equipo, como una familia, y por supuesto que queda todo eso pendiente”, expresó su viuda.
Para honrar su memoria, se creó una asociación civil con el nombre del productor, con el principal objetivo de mantener vigente su lucha contra las injusticias.
Como parte del primer aniversario luctuoso, se anunciaron misas en Apatzingán y Morelia, además de la develación de un mural en el tianguis limonero, donde Bernardo Bravo fue visto con vida por última vez.
Por último, Ameli Gissel Navarro expresó el orgullo que siente por él y aseguró que seguirá presente en la memoria de sus hijos y su familia.
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