¡No los dejes sin supervisión! Los gatos en la calle pueden representar riesgos para la salud pública
Los felinos que deambulan sin control pueden entrar en contacto con parásitos y otros agentes infecciosos, además de afectar a la fauna silvestre.

Los gatos son una de las mascotas más populares, pero permitirles salir a la calle sin supervisión puede exponerlos a peligros y favorecer problemas relacionados con la salud pública y el medio ambiente.
Aunque estos animales pueden vivir dentro de casa y mantener una buena calidad de vida, los que deambulan libremente tienen más oportunidades de entrar en contacto con otros animales, parásitos y agentes infecciosos. Además, cuando cazan, pueden afectar a las poblaciones de aves, reptiles y pequeños mamíferos.
El tema también tiene relevancia en México, donde la prevención de enfermedades transmitidas de animales a personas forma parte de las acciones de salud pública.
¿Qué enfermedades pueden transmitir los gatos?
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), los gatos pueden portar microorganismos capaces de provocar enfermedades en las personas, incluso cuando parecen saludables. Entre los padecimientos relacionados con estos animales se encuentran la toxoplasmosis y la enfermedad por arañazo de gato.
La toxoplasmosis es una infección causada por el parásito Toxoplasma gondii, las personas pueden contraerla al ingerir accidentalmente el parásito presente en heces de gatos infectados o en tierra contaminada. También puede transmitirse mediante alimentos contaminados, como carne cruda o poco cocida.
La infección suele pasar inadvertida en personas con un sistema inmunitario sano. Sin embargo, puede provocar complicaciones graves durante el embarazo o en personas inmunodeprimidas.
Por ello, es importante lavarse las manos después de manipular tierra o limpiar el arenero de un gato.
Las personas embarazadas y quienes tienen defensas bajas deben consultar a un profesional de la salud sobre las precauciones necesarias.
Otro padecimiento es la enfermedad por arañazo de gato, causada por la bacteria Bartonella henselae. Puede transmitirse mediante arañazos contaminados con heces de pulgas infectadas y, en algunos casos, a través de mordeduras o del contacto de la saliva del animal con una herida abierta.
Esto no significa que todos los gatos estén infectados ni que convivir con una mascota implique necesariamente contraer alguna enfermedad.
El riesgo depende de diversos factores, como el estado de salud del animal, la presencia de parásitos y las condiciones de higiene.
Los gatos que salen también pueden afectar al medio ambiente
Además de los posibles riesgos sanitarios, los gatos que deambulan sin supervisión pueden cazar animales silvestres. Aves, reptiles y pequeños mamíferos forman parte de sus presas, por lo que su presencia puede afectar a la fauna local.
El impacto depende de las especies presentes en cada región, la cantidad de gatos y las condiciones del ecosistema. Por eso, es importante evitar que los gatos domésticos cacen libremente, especialmente en zonas donde habitan especies silvestres vulnerables.
La calle también representa peligros para los propios felinos: pueden sufrir atropellamientos, peleas con otros animales, heridas y exposición a enfermedades o parásitos.
¿Cómo reducir los riesgos?
La supervisión y los cuidados veterinarios son medidas importantes para proteger tanto a los gatos como a las personas que conviven con ellos.
Entre las recomendaciones están mantener a los felinos en un entorno seguro, procurar que tengan sus vacunas y tratamientos antiparasitarios al día, evitar el contacto sin control con animales desconocidos y limpiar sus desechos con las medidas de higiene adecuadas.
También es importante lavar cualquier mordedura o arañazo con agua y jabón. Si la herida es profunda, el animal es desconocido o existe alguna sospecha de exposición a la rabia, se debe buscar atención médica de inmediato para valorar el riesgo y las medidas preventivas necesarias.
La Secretaría de Salud mexicana contempla la prevención de la rabia canina y felina como parte de sus acciones sanitarias.
Permitir que un gato explore el exterior sin control no es la única forma de ofrecerle estímulos. Un entorno enriquecido dentro de casa, con juegos, rascadores, espacios para trepar y lugares seguros para observar el exterior, puede ayudar a mantenerlo activo.
La tenencia responsable no consiste solamente en alimentar a una mascota y ofrecerle un hogar, también implica prevenir riesgos, atender su salud y evitar que su actividad afecte a otros animales o al entorno.
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