El caníbal de la Guerrero: especialista revela la historia detrás del criminal
La criminóloga Patricia Payán Vidaña explicó los antecedentes de violencia en la vida de José Luis Calva Cepeda y las fallas que impidieron dar continuidad a las investigaciones.

La historia de José Luis Calva Zepeda, conocido como el “Caníbal de la Guerrero”, no comenzó con los crímenes que lo hicieron famoso, pues detrás del caso que conmocionó a México hubo una infancia marcada por la violencia y el abandono.
“Si hubiesen intervenido las autoridades y le hubiesen brindado en el momento el apoyo psicológico, hubiese habido un freno en ese momento”, doctora Patricia Payán Vidaña, criminóloga.
Payán Vidaña habló con Unotv.com sobre algunos de los antecedentes de Calva Zepeda y habló de otros homicidios relacionados con su historia, así como de las dificultades que enfrentaron las autoridades para vincular las investigaciones entre la Ciudad de México y el Estado de México.
“Él fue víctima a su vez de violencia, violencia física, violencia psicológica, violencia sexual, incluso discriminación por su situación de vulnerabilidad y fue escalando en los niveles de violencia en contra de mujeres”, señaló Payán.
A casi dos décadas de su detención y posterior muerte, Payán Vidaña considera que el caso también deja preguntas sobre la atención de las primeras manifestaciones de violencia contra las mujeres y la necesidad de mejorar los mecanismos de investigación para evitar que posibles delitos permanezcan aislados.
Una infancia marcada por la violencia: ¿qué se sabe del caníbal de la Guerrero?
De acuerdo con la doctora, Calva Zepeda fue víctima de violencia desde muy joven y uno de los episodios que marcaron su vida ocurrió cuando tenía aproximadamente nueve años, edad en la que su madre lo expulsó de su casa.
Cuando era un niño terminó viviendo en un parque cercano, donde tuvo que buscar la manera de sobrevivir, hasta que una de sus hermanas lo rescató.
“Un niño de esa edad que necesita cuidados y atenciones y lo mandan a la calle. No sé qué te puedes esperar”, recordó la doctora al describir las circunstancias que enfrentó Calva Zepeda.
Con el paso de los años, su vida estuvo marcada por diferentes actividades para conseguir dinero, desde trabajar en albañilería, repartir volantes y vender distintos productos. Posteriormente, encontró una forma de obtener ingresos mediante la venta de poemas en espacios públicos, como la Alameda Central y explanadas delegacionales.
Sin embargo, Payán Vidaña aclaró que los textos que comercializaba no eran completamente de su autoría.
“Finalmente decide ser poeta, escribir poemas, pero estos poemas no vamos a pensar que son de su autoría, eran copypaste de otros autores. Algunos párrafos eran de su autoría, pero no el 100%”, mencionó.
La especialista también señaló que el caníbal de la Guerrero comenzó a consumir drogas desde temprana edad. Su consumo inició con marihuana y solventes, y posteriormente llegó a sustancias como la cocaína.
Al preguntarle si las experiencias de su infancia y el consumo de drogas pudieron influir en los delitos que cometió, Payán explicó que no se trató de un solo factor, sino de una combinación.
“Todo en conjunto, no uno solo, todo en conjunto, porque se va creando una personalidad. Esta misma personalidad comienza con ciertos detonantes”, explicó.
La doctora también identificó una relación conflictiva con las mujeres, a quienes Calva habría relacionado con la figura de su madre.
“Hasta el final de su vida trató de congraciar a la mamá, cosa que nunca sucedió. Ese primer detonante continúo a lo largo de toda su vida”. Doctora Patricia Payán Vidaña, criminóloga.
Según su análisis, inicialmente buscaba tener una buena relación con ellas, pero después surgía la violencia.
“Primero se congraciaba con ellas, pero llegaban ciertas situaciones que él estallaba y comenzaba la violencia, sumado a la celotipia”, detalló la especialista.
De acuerdo con la experta, José Luis de adulto terminó por desarrollar un “trastorno antisocial de la personalidad”.
¿Por qué fue detenido el caníbal de la Guerrero?
José Luis fue detenido el 8 de octubre de 2007, acusado de un triple homicidio, de Verónica Consuelo Martínez, una trabajadora sexual conocida como “La Jarocha” y Alejandra Galeana.
Se trató de tres feminicidios, el problema es que el concepto en ese entonces no era utilizado ni reconocido por las autoridades.
José Luis fue considerado un asesino en serie e incluso se le llegaron a atribuir un total de ocho muertes, pero las cinco víctimas restantes no pudieron ser confirmadas en su historial.
El caso por el que fue detenido en la colonia Guerrero fue por la muerte de Alejandra Galeana Garavito, luego de que se denunciara su desaparición el 5 de octubre de 2007.
Cuando la policía ingresó a su departamento, se encontró con el torso de Alejandra en el closet, partes de su cuerpo en el refrigerador, huesos del brazo en una caja de cereal y carne humana frita en la estufa.
Debido a estos indicios fue que se le dio el mote de “caníbal”; sin embargo, la especialista refiere que no aceptó haber comido carne humana.
“Por lo que sé, el canibalismo es una presunción. No se logró acreditar, sin embargo, los indicios nos hacen suponer que sí la consumió, aunque él refiere que no la consumió”, explicó Payán Vidaña.
A pesar de no haber aceptado comer carne humana, si aceptó haber cometido el homicidio de Alejandra.
Aunque de manera legal se le atribuyeron tres muertes, lo llegaron a relacionar hasta con cinco casos más que no pudieron ser confirmados.
Más allá de la colonia Guerrero: el caso de Verónica y la participación de Juan Carlos
El nombre de Calva Zepeda también quedó asociado con la muerte de Verónica, en Chimalhuacán, Estado de México.
En el caso también participó Juan Carlos, quien mantenía una relación sentimental con Calva Zepeda y quien también habría presenciado el asesinato de la víctima.
De acuerdo con el relato de la especialista, después de que la mujer fue estrangulada, su cuerpo fue desmembrado y Juan Carlos ayudó a empaquetarlo y deshacerse de él.
La participación de Juan Carlos permitió conocer otra parte de la dinámica que existía entre ambos. Desde la perspectiva criminológica de Payán Vidaña, Calva Zepeda ejercía una posición dominante, mientras que su pareja tenía un papel subordinado en las acciones posteriores al homicidio.
“Se trata de un agresor fuerte y un agresor débil. Aquel agresor fuerte era Calva Zepeda y el débil era Juan Carlos, que hacía lo que le indicaba el fuerte”, explicó.
La especialista también señaló que las declaraciones de Juan Carlos presentaron contradicciones y durante las entrevistas llegó a ofrecer hasta cinco versiones diferentes sobre su relación con Calva Zepeda y su conocimiento de Verónica.
En una primera versión reconoció que conocía a José Luis y que mantenían una relación más allá de la amistad. Posteriormente, modificó su declaración hasta afirmar que no lo conocía y que tampoco tenía relación con Verónica.
Para reconstruir los hechos y encontrar posibles vínculos con otros delitos, explicó Payán Vidaña, fue necesario estudiar las relaciones personales del agresor, su estilo de vida y las personas con las que había mantenido contacto.
“Una vez que se obtienen los nombres de sus relaciones, se empieza a hacer una investigación hacia atrás. Es con lo cual se logra ligar a otras víctimas respecto de su responsabilidad”, detalló.
La muerte de Calva Zepeda y una investigación que perdió continuidad
Uno de los aspectos que la especialista considera relevantes es la muerte de José Luis Calva Zepeda el 11 de diciembre de 2007 en el Reclusorio Preventivo Varonil Oriente de la Ciudad de México.
Este acontecimiento provocó que se cerrara el seguimiento de los casos relacionados con el caníbal de la Guerrero, sin que se profundizara en los otros posibles crímenes debido a que conforme al marco legal, al fallecer el agresor concluye el procedimiento en su contra.
“A raíz del fallecimiento de Calva Zepeda, se da carpetazo al asunto y no se investiga más”, señaló.
La situación también estuvo relacionada con la falta de coordinación entre las autoridades de la Ciudad de México y el Estado de México. La especialista recordó que Calva Zepeda vivió en Chimalhuacán, donde ocurrió el homicidio de Verónica, y posteriormente se trasladó a la capital del país.
“Cuando él habitó en el Estado de México, en Chimalhuacán, él comete el homicidio de Verónica, posterior al homicidio se viene a la Ciudad de México. Pues obviamente le pierden el rastro”, explicó.
Para evitar que situaciones similares se repitan, Payán consideró necesario que las instituciones de procuración de justicia cuenten con mecanismos de intercambio de información y expedientes que permitan relacionar homicidios ocurridos en diferentes entidades.
“Que los sistemas judiciales puedan interconectarse unos con otros”, recomendó.
La especialista planteó la necesidad de contar con una base de datos a nivel nacional que permita identificar características similares entre investigaciones, incluso cuando los delitos ocurran en distintas alcaldías o estados.
¿Se pudo evitar el desenlace? Las lecciones que deja el caso
A casi dos décadas de su muerte, uno de los principales aprendizajes que identificó la doctora Patricia es la importancia de atender las primeras manifestaciones de violencia, particularmente aquellas dirigidas contra las mujeres.
Desde su perspectiva, la historia del caníbal de la Guerrero también permite reflexionar sobre la importancia de brindar atención psicológica oportuna durante la infancia a quienes enfrentan situaciones de violencia y abandono.
Al recordar las circunstancias que vivió durante sus primeros años, la especialista consideró que una intervención de las autoridades pudo haber cambiado el desarrollo de algunos acontecimientos.
“Si hubiesen intervenido las autoridades y le hubiesen brindado en el momento el apoyo psicológico, hubiese habido un freno en ese momento”, sostuvo.
Sin embargo, aclaró que a lo largo de su vida existieron otros factores que también influyeron en su comportamiento, por lo que no puede atribuirse su conducta a una sola experiencia.
En cuanto a la prevención de la violencia contra las mujeres, recomendó prestar atención a las primeras señales y utilizar herramientas como el violentómetro, que permite identificar diferentes manifestaciones de agresión y reconocer cómo pueden escalar hasta llegar al feminicidio.
“Tomar en consideración los pequeños focos de violencia hacia las mujeres”, fue una de sus recomendaciones.
Para Payán Vidaña, el caso también evidencia la importancia de que las investigaciones no dependan únicamente de una jurisdicción, sino que exista comunicación entre las autoridades para reconocer patrones y posibles conexiones entre delitos.
La historia del caníbal de la Guerrero quedó marcada por los crímenes que se le atribuyeron, pero también quedaron preguntas que permanecieron después de su muerte.
Para la especialista, revisar estos antecedentes permiten mirar más allá del agresor y poner atención en las víctimas, las señales de violencia y las fallas institucionales que pueden impedir que una investigación llegue más lejos.
En la nueva serie “Poeta Caníbal” de HBO Max, se aborda la historia del caníbal de la Guerrero, retomando declaraciones y conjuntando información alrededor del caso.
Sigue a Uno TV en Google Discover y consulta las noticias al momento.
Si tienes una denuncia, reporte o inquietud, comunícate al WhatsApp de Uno TV: +52 55 8056 9131. Estamos para escucharte y darle voz a tu historia.


