Karol Quinto, la representante mexicana que llegó a la final de Codificadas 2026: “Siempre es importante intentarlo”

Karol Quinto, estudiante de Ingeniería de Software en la Universidad de Veracruz, se posicionó como una de las finalistas en Codificadas 2026, una competencia que reunió a más de 12 mil participantes de todo el mundo, una experiencia que le permitió descubrir que puede enfrentarse a nuevos retos y mostrar a las mujeres mexicanas lo que se puede hacer con dedicación.
En entrevista con Unotv.com, la joven compartió cómo fue su proceso para ingresar a Codificadas 2026 y cómo ha sido su camino hasta llegar a la final, además se convertirse en una representante digna de México y mandó un mensaje a todas aquellas chicas que dudan en inscribirse a estas convocatorias.
“Siempre es importante intentarlo”, sostuvo, al explicar que el miedo puede surgir ante algo que todavía no se conoce.
Karol Quinto encontró en Codificadas 2026 un reto para seguir aprendiendo
La joven recibió por correo la noticia de que había llegado a la final y la primera persona a quien se lo contó fue su hermano, quien se encontraba con ella en ese momento, por lo que describió la noticia como una experiencia marcada principalmente por la emoción.
“Pues sí, fue una gran emoción más que nada”, recordó Karol al hablar del momento en que supo que había avanzado en la competencia.
Cuando conoció la convocatoria de Codificadas 2026, Karol no tenía una dimensión completa del alcance de la competencia, aunque sabía que se trataba de su segunda edición y decidió participar después de encontrar información sobre el evento en LinkedIn.
La estudiante veracruzana explicó que la primera fase implicó resolver problemas de programación que en algunos casos no le resultaban familiares, por lo que tuvo que recurrir a sus conocimientos y aprender nuevos algoritmos para encontrar soluciones.
“Pude aprender nuevos algoritmos para poder resolver los problemas que venían en la fase preliminar”, explicó.
Aunque ya contaba con experiencia en programación y había trabajado con inteligencia artificial para desarrollar sistemas, reconoció que no se sentía completamente preparada para la competencia, pero consideró que tenía los conocimientos suficientes para intentarlo.
La inteligencia artificial también se convirtió en una herramienta durante su preparación y resolución de problemas, especialmente cuando se encontró con conceptos que no conocía, ya que le permitió aprender y posteriormente llegar a una solución.
“Gracias a esta herramienta pude aprender nuevos conceptos y a partir de ella poder llegar a las soluciones”, señaló.
La IA ayuda, pero el pensamiento crítico sigue siendo necesario
Desde su experiencia como estudiante de Ingeniería de Software, Karol considera que la inteligencia artificial puede ayudar a generar ideas, comprender conocimientos técnicos y optimizar códigos, aunque subrayó que todavía es necesario analizar las respuestas que ofrecen estas herramientas.
“Siempre va a faltar como esa parte crítica de ver si realmente lo que nos está ayudando a solucionar es una buena idea, si es la mejor solución o si hay otras opciones”, explicó.
Para la estudiante, además del acceso a estas herramientas también es necesario que exista mayor conocimiento sobre cómo utilizarlas correctamente especialmente porque compartir información sensible o código puede representar un riesgo.
“Sí ayuda mucho a poder agilizar procesos”, dijo, aunque también consideró que “falta que más personas sepan un poco más sobre cómo utilizarla”.
Solo cinco mujeres estudian en su generación
Karol explicó que en su generación de Ingeniería de Software la mayoría de los estudiantes son hombres y únicamente cinco mujeres forman parte de su grupo, una situación que considera representativa de genero de la presencia que actualmente observa dentro de su carrera.
“En mi generación sí he visto que por la mayoría de estudiantes son varones y solo somos cinco chicas”, comentó.
Ante esta realidad, la joven considera que su participación en Codificadas 2026 puede servir para que más mujeres estudiantes conozcan este tipo de oportunidades y resalten, pues incluso en su universidad no había un conocimiento amplio sobre el evento.
“Si de alguna manera puedo llegar a inspirar a más chicas con mi experiencia yendo a Codificadas, pues realmente sería algo muy bueno”, afirmó.
Karol también considera que acercarse a una competencia de este tipo puede ayudar a que otras jóvenes descubran habilidades que todavía no saben que tienen, particularmente cuando existe temor frente a áreas como las matemáticas, la física o la programación.
Para Karol, uno de los principales mensajes que puede compartir con las jóvenes interesadas en estudiar una ingeniería es que no permitan que el desconocimiento inicial las detenga, pues enfrentarse a algo nuevo también puede revelar capacidades que no habían identificado.
La estudiante reconoció que llegar a la final de Codificadas también modificó su propia percepción, pues durante la primera etapa no daba por hecho que conseguiría avanzar y el resultado terminó siendo una sorpresa que ahora la motiva a buscar nuevos retos.
“Creo que sí me motiva mucho a poder seguir intentando cosas nuevas”, afirmó.
La competencia cuenta con las categorías Next Gen Coder y Master Coder, y Karol destacó que la primera está dirigida a jóvenes de entre 15 y 18 años, sin que sea indispensable contar con una formación universitaria o estudiar programación para participar.
La segunda, donde se encuentra, es para alumnas de universidad que tienen más conocimientos especializados.
Karol Quinto se prepara para una final presencial en Perú
Después de avanzar hasta la final, Karol que se encuentra en el noveno semestre de Ingeniería de Software comienza a mirar hacia su incorporación al ámbito laboral, aunque todavía no tiene definida una empresa o industria específica en la que quiera desarrollarse.
“Mi licenciatura me permite como un amplio catálogo en el que podría entrar”, explicó sobre las posibilidades profesionales que tiene por delante.
La final de Codificadas 2026 representará además su primer viaje a otro país, por lo que reconoce que llegar a Perú le genera tanto emoción como nervios, especialmente porque la primera fase fue realizada en línea y ahora deberá enfrentarse presencialmente con las finalistas.
Cabe mencionar que su preparación no se ha limitado a los aspectos técnicos, pues también ha trabajado en controlar los nervios y definir las herramientas, así como recursos que necesitará para resolver los problemas de la competencia.
Quiere apoyar a futuras competidoras mexicanas
Karol también se mostró dispuesta a compartir su experiencia con otras jóvenes que quieran participar en futuras ediciones de Codificadas, desde el procedimiento de inscripción hasta lo que ha vivido durante la competencia y el acompañamiento recibido por parte de la organización de Tata.
“No tendría ningún problema en acercarme a alguien más para futuras competidoras de México”, aseguró.
Para ella, generar estos espacios puede contribuir a que más mujeres encuentren referentes dentro del sector tecnológico y se animen a participar en competencias que, a primera vista, pueden parecer difíciles por el número de participantes.
“12 mil chicas que participaron, pero pues uno nunca sabe si esas chicas que participan también pueden llegar a la final, e incluso llegan a ganar”, expresó.
Karol resume su experiencia con una idea que también quiere transmitir a otras jóvenes interesadas en la tecnología.
“Se tiene que intentar, y entre más participen más eventos para chicas va a haber”, concluyó.
Participar, para Quinto es una forma de descubrir hasta dónde pueden llegar y, mientras más mujeres se incorporen a estos espacios, más oportunidades podrán abrirse para el género.
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