ICE adquiere guantes eléctricos tras pruebas militares de alta intensidad
ICE gastará 16.7 mdd en guantes eléctricos que causan dolor intenso

Los guantes eléctricos del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) han ocasionado un dolor tan intenso que quienes recibieron sus descargas en una prueba militar dejaron de resistirse en segundos. Al menos uno de ellos aseguró que, después de sentirlas, ver el guante encendido bastaba para perder las ganas de pelear, según un informe militar publicado por American Oversight.
La agencia migratoria firmó en agosto un contrato de 16.7 millones de dólares para comprar 6 mil de estos guantes y, de acuerdo con AP, lo hizo pese a conocer esas conclusiones desde antes de la compra.
El estudio no evaluó si los guantes son seguros para la salud de quien recibe la descarga. Sin embargo, el propio fabricante recomendó no usarlos contra niños pequeños, mujeres embarazadas, personas mayores o personas con discapacidad severa, mientras que ICE todavía no define las reglas sobre cuándo y contra quién los usarán sus agentes.
¿Qué encontró el estudio militar y qué sintieron quienes recibieron las descargas?
La prueba se hizo del 21 al 23 de octubre de 2024 en la prisión militar de Fort Leavenworth, en Kansas. La patrocinó el Ejército y la realizó un equipo de evaluación de la Marina, el Naval Surface Warfare Center Indian Head, según el informe de 38 páginas que ICE entregó a la organización.
Los soldados tomaron un curso de cuatro horas con el fabricante, Compliant Technologies, y después actuaron como guardias y como reos en simulacros: sacar a un interno de su celda, controlar un disturbio y trasladar presos encadenados. A quienes hacían de reos se les pidió pelear con toda su fuerza, pero al contacto con el guante sentían un dolor intenso y dejaban de resistirse en segundos.
El informe concluyó que los guantes son “operacionalmente efectivos y adecuados” para los equipos que sacan a reos de sus celdas. Los participantes, sin embargo, describieron efectos que iban más allá del momento de la descarga.
- Fatiga y dolor muscular después de recibir varias descargas
- Una “aprensión excesiva” a volver a recibir otra descarga
- Descargas más fuertes cuando la piel estaba mojada o tenía aceite
- Una molestia que duró cerca de 30 minutos en una prueba con aceite
El propio documento aclara que no fue una prueba técnica y que sus datos no son estadísticamente relevantes. Tampoco midió los efectos en la salud, porque dio por buenos los certificados de seguridad del fabricante. Además, los soldados podían gritar “code red” para detener el ejercicio, una opción que no existe en un arresto real.
¿Qué sabía ICE antes de comprarlos y cuándo empezaría a usarlos?
El informe tiene fecha del 12 de diciembre de 2024, y ICE lo entregó entre los documentos sobre uso de la fuerza que American Oversight pidió por la vía legal. Los documentos publicados no muestran en qué fecha llegó el informe a manos de la agencia, pero sí que formaba parte de sus archivos.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) publicó el 10 de agosto de 2026 un aviso de compra que calculaba el gasto entre 10 y 20 millones de dólares, para equipar a agentes de las áreas de investigaciones y de deportaciones de ICE. El documento con el que ICE justificó la compra sin concurso fijó el total en 16,700,640 dólares y explica que la agencia necesita una “herramienta de bajo impacto” para cuando una persona se resiste al arresto o representa “una amenaza clara”.
- Octubre de 2024. Se realiza la prueba en Fort Leavenworth.
- 12 de diciembre de 2024. Se fecha el informe final.
- 10 de agosto de 2026. El DHS publica su aviso de compra.
- Agosto de 2026. ICE firma el contrato con Compliant Technologies.
- 27 de agosto de 2026. Un grupo de 16 senadores pide cancelar la compra.
- 6 de octubre de 2026. American Oversight publica el informe militar.
El contrato exige entregar los guantes en un plazo de seis meses, pero el zar fronterizo Tom Homan reconoció que podría “pasar un tiempo” antes de verlos en las calles, porque ICE todavía define el entrenamiento y las reglas de uso.
Los senadores, encabezados por Catherine Cortez Masto, pidieron a la agencia abandonar la compra o, si sigue adelante, responder antes más de 30 preguntas sobre protocolos, medidas de seguridad y rendición de cuentas, según un comunicado de la senadora. Hasta principios de octubre, ICE no había respondido.
¿En qué se diferencian de una Taser y por qué preocupa que no dejen marcas?
A diferencia de una Taser, la descarga del guante no paraliza el cuerpo. El informe militar explica que funciona sobrecargando las terminaciones nerviosas de la piel, y que el cuerpo percibe esa interferencia como dolor.
El manual de uso del fabricante señala que el guante necesita tocar la piel y no funciona a través de ropa seca ni de pelo, aunque sí traspasa ropa delgada empapada. El dolor se concentra solo en la zona que toca, y los agentes pueden sujetar a la persona sin recibir la descarga. El mismo manual afirma que la efectividad no cambia si la piel está mojada, justo lo contrario de lo que encontró la prueba militar.
La compañía presumió en su página oficial que el guante “no deja marcas” y que hace efecto “en 3 segundos o menos”. Los críticos, en cambio, advierten que es fácil de activar, que casi no se ha usado fuera de las cárceles y que podría convertirse en otra herramienta para intimidar y agredir. Sin marcas en la piel, también resulta más difícil demostrar después que hubo una descarga.
“Llamar a un guante de descargas un ‘dispositivo de desescalada’ no lo hace seguro”, advirtió Chioma Chukwu, directora ejecutiva de American Oversight.
¿Quiénes no deberían recibir estas descargas, según el fabricante?
El manual reconoció que el uso de estos guantes, como cualquier uso de la fuerza, puede causar o contribuir a la muerte o a lesiones graves. Por eso pide evitarlos en los grupos que considera de mayor riesgo.
- Personas mayores
- Niños pequeños
- Mujeres embarazadas
- Personas con discapacidad severa
El fabricante también prohibió usarlos ante el desafío verbal o la agresividad de palabra, como castigo o como tortura. Además, sugirió no pasar de 15 segundos de descarga en los enfrentamientos que clasifica como de nivel 2 y advirtió que la descarga puede elevar la presión arterial y el ritmo cardiaco, e incluso alterar el ritmo del corazón. Entre más dura la exposición, mayor es el riesgo.
Esas indicaciones son del fabricante y no obligan a ICE. La agencia no tiene ninguna guía que impida usar los guantes en esos grupos. Cuando el Reino Unido le preguntó por su política de uso de la fuerza con menores, ICE respondió que sus agentes consideran “la totalidad de los hechos y circunstancias” y que ese criterio aplica a “extranjeros que no cooperan, de cualquier edad”.
¿Qué puede hacer una persona si recibe una descarga durante un arresto?
Los guantes aún no llegan a manos de los agentes, pero conviene saber cómo actuar si alguien llega a recibir una descarga. Cargar con este equipo no cambia los derechos de una persona si ICE la arresta con guantes eléctricos, y en cualquier arresto lo más seguro es mantener la calma, no resistirse físicamente y tener las manos a la vista.
Si hubo una descarga, algunos pasos ayudan a proteger la salud y a documentar lo ocurrido.
- Pedir atención médica cuanto antes y guardar los reportes, sobre todo si la persona tiene problemas del corazón o está embarazada
- Anotar los nombres o números de placa de los agentes, la hora, el lugar y los datos de los testigos
- Pedir a los testigos que ayuden a grabar el arresto con el teléfono desde una distancia segura, sin interferir con los agentes
- Contarle al abogado con detalle qué pasó y entregarle las pruebas
Las quejas por abusos a los derechos civiles se pueden presentar ante la Oficina del Inspector General del DHS, con su formulario en línea o en el teléfono gratuito 1-800-323-8603, e incluso de forma anónima. Si la persona detenida es un familiar, existen herramientas gratuitas para localizar a un familiar detenido por ICE y pedir su liberación aunque no tenga abogado.
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