Guardias, cansancio y presión: la vida de los médicos internos y residentes
Guardias mayores a las 24 horas, poco descanso y soledad forman parte de la rutina de médicos residentes.
La hospitalización de médicos residentes del Hospital General de México por salmonela en agosto pasado puso bajo la lupa las condiciones en las que trabajan estos profesionales, quienes enfrentan jornadas extenuantes, falta de descanso y altos niveles de desgaste dentro de hospitales.
Pero este episodio no es aislado, internos y médicos residentes consultados por Uno TV relataron que durante sus estancias pueden cumplir turnos de 24 horas o incluso mayores, con poco tiempo para dormir, comer o recuperarse física y emocionalmente.
“Guardias de cada cuatro días de 24 horas donde, no sé, yo entraba a las 7 y salía a las 7 del otro día”, compartió a Uno TV Hassler Macías, médico residente.
Los profesionales de la salud han manifestado que tienen que someterse a jornadas extenuantes, en las que incluso no los dejan alimentarse.
“El no poder dormir a tus tiempos, el no tener chance de comer, el no saber a qué hora vas a salir o si realmente va a haber oportunidad de descansar, de sentarte. Si había momentos en los que pasabas toda una noche sin poder descansar”, señaló Marco Castañón Gómez, médico residente.
Ector Jaime Ramírez, diputado del PAN en la Comisión de Salud, explicó que la gran mayoría de los médicos pasantes se encuentran en zonas rurales y aunque en teoría tendrían que estarse rotando para seguirse capacitando, “la verdad es que fugen como médicos porque están solos”.
Ramírez señaló que el salario también es precario para los médicos, a pesar de la fuerte labor que se llevan, pues ronda un aproximado de 4 mil pesos.
A estas condiciones se suma otro aspecto que algunos médicos identifican como uno de los principales problemas durante su formación, la soledad.
“La soledad, porque literal, solo estás tú”, compartió uno de los médicos.
Del internado a la residencia: jornadas y nuevas responsabilidades
El internado médico representa para los estudiantes el primer contacto con los pacientes y una nueva etapa de aprendizaje dentro de los hospitales.
Después viene la pasantía, en la que algunos realizan sus actividades en centros de salud, incluso en zonas rurales donde pueden encontrarse prácticamente solos.
De acuerdo con uno de los testimonios, durante el internado las jornadas pueden comenzar desde las cinco de la mañana y extenderse hasta la tarde, además de incluir guardias cada cuatro días. La jornada continua de un interno puede llegar a ser de entre 24 y 30 horas.
Después de titularse como médicos generales, quienes buscan una especialidad deben presentar el Examen Nacional para Aspirantes a Residencias Médicas (ENARM).
“Imagínense contestar algo que a pesar de que tenga opciones son 280 preguntas, creo que ningún profesional está como acostumbrado a vivir esto o a hacer esto para poder postular un posgrado”.
Hassler Macías, médico residente
Aunque los espacios para médicos residentes pasaron de 9 mil en 2020 a 18 mil en 2025, la demanda continúa siendo mayor. En 2025, más de 66 mil personas buscaban un lugar para realizar una residencia médica.
Plácido Morales Vázquez, procurador de la Defensa del Trabajo (Profedet), explicó que la condición de un médico interno es diferente a la de un residente que hace una pasantía.
“El médico interno va hacia un centro receptor donde va a prestar el servicio de un hospital… Como es una condición de estudiante que está prestando un servicio social, esto no es obligatoriamente remunerado”, expuso el procurador de la Defensa del Trabajo.
Las complicaciones que viven los médicos residentes
Al ingresar a una residencia aparecen nuevas responsabilidades clínicas y legales. Los médicos residentes tienen además diferentes niveles de jerarquía, identificados como R1, R2, R3 y R4, dependiendo de la especialidad.
Las jornadas hospitalarias, las guardias, el estudio y las actividades académicas continúan durante esta etapa. Uno de los residentes consultados señaló que la carga de trabajo puede generar burnout y aumentar el riesgo de cometer errores cuando existe cansancio a lo que se suma la falta de insumos.
Algunos médicos señalaron que deben comprar materiales para trabajar, así como papelería, computadoras e impresoras.
“Tengo compañeros a quienes, por ejemplo, sus R3, sus R4 les tienen, digamos, prohibido el hablarles. O sea, que el R1 no puede tal cual dirigirse a ellos porque no están al mismo nivel”.
Marco Castañón Gómez, médico residente
Internos y residentes buscan un mejor trato para trabajar
Las jornadas extensas y la falta de descanso forman parte de las situaciones que enfrentan algunos médicos, a lo que se suma el maltrato, hostigamiento, violencia y discriminación asociados.
Ector Jaime Ramírez señaló que existe mucho trabajo para los médicos porque la mayoría de los hospitales están rebasados.
Ante estas prácticas, Nancy Aguilar, directora general de Calidad y Educación en Salud, hizo un llamado para dejar de llevarlas a cabo.
“En dejar de normalizar lo que ha formado parte de una cultura, y a cuidar a quienes están cuidando a las personas”, recalcó.
En agosto de 2026, la Secretaría de Salud Federal presentó la Estrategia Nacional de Ambientes Académicos Saludables, dirigida a estudiantes, residentes, enfermeras, docentes, administrativos, directores de enseñanza y pacientes.
La estrategia utiliza el modelo Cuidar, que contempla detectar riesgos, intervenir, canalizar casos y acompañar a quienes enfrenten situaciones de violencia.
Por su parte, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) realizó un informe especial sobre los derechos humanos de las personas médicas residentes en México, para el cual consultó a 678 residentes de primer y segundo año de instituciones públicas y privadas.
El informe señala que 54% de los médicos residentes consultados sufrió violencia de colegas o superiores, como abuso laboral y acoso sexual. Además, 26.5% realizaba sus actividades sin asesoría continua de sus superiores, porcentaje que aumentaba a 52.1% durante las guardias.
Sobre las condiciones de trabajo, 24.2% reportó haber realizado guardias de castigo. Solo 24.2% afirmó recibir todos los medicamentos, materiales de curación e insumos necesarios, mientras que 25.4% aseguró que nunca recibía materiales para la atención médica.
Además, 18.7% no contaba con un área para descansar y, entre quienes sí tenían una, 52% la consideraba indigna.
En cuanto a la alimentación, 16.6% señaló que no recibe alimentos durante su jornada laboral y solo 37.7% consideró que la alimentación proporcionada es completa y de calidad.
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